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martes, 12 de enero de 2021

Dios únicamente salva pecadores - John Macarthur - (Transcripción)

 


Versículo 6 en delante de Romanos 5: “Porque mientras aun éramos inútiles en el momento correcto, Cristo murió por los impíos.” Esa es una afirmación increíblemente sorprendente, Cristo murió por los impíos. Versículo 10: “Mientras que aun éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios.” Cristo murió por los impíos. Fuimos reconciliados con Dios mientras que éramos enemigos. Y después, versículo 8 lo dice: “Porque aun siendo pecadores, Cristo murió por nosotros.”


Ahí se encuentra la naturaleza única del evangelio. La naturaleza única del evangelio es ésta, la salvación es ofrecida y la salvación es posible, únicamente para los impíos, y únicamente para pecadores y únicamente para enemigos. Es una afirmación sorprendente, que Cristo murió por los impíos. Con eso en mente quiero que vea una ilustración de esto, en Lucas capítulo 5.


Entonces vayamos a Lucas 5, y vamos a estar ahí para el resto de la tarde. Quiero mostrarle una ilustración de como Cristo murió por pecadores, como Dios redime a los impíos. En Lucas capítulo 5, llegamos al versículo 27, y leemos: “Después de estas cosas salió,” siendo el Señor Jesús, “y vio a un publicano llamado Leví- o Mateo- sentado al banco de los tributos públicos y le dijo: “Sígueme.” Y dejándolo todo se levantó y le siguió. Y Leví le hizo gran banquete en su casa, y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”


Versículo 32 resume la esencia de lo que leí, de Romanos capítulo 5. La salvación es ofrecida por Dios únicamente a pecadores, únicamente a personas impías que han confesado que los son, no para aquellos que se consideran a sí mismos buenos, o lo suficientemente buenos. Y, por cierto, esa realidad es opuesta a toda religión en el mundo, porque todas las religiones ofrecen la salvación a aquellos que son buenos. Dios solo salva al miserable que se confiesa como tal, impío. Esa es una verdad totalmente devastadora que en sí misma exhibe toda religión falsa, satánica. De nuevo, todas las religiones falsas, ofrecen salvación, de manera engañosa, pero ofrecen salvación a aquellos que son los suficientemente buenos como para recibirlas. La naturaleza única del evangelio cristiano comienza con el hecho de que solo hay un Salvador, y ese es Cristo. Y no hay salvación fuera de Él, ¿verdad?


Escuche la Palabra de Dios, Juan 14:6, “Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí.” Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” O Juan 20:31, “Estas se han escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.” O 1 Corintios 16:22, “Si alguno no amare al Señor, sea anatema.” Gálatas 1:8, “Si alguno predicare otro evangelio, él es anatema.”


O 1 Timoteo 2:5, “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se entregó a sí mismo en rescate por todos.” O 1 Juan 2:1-2 “Abogados tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo, y él es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” O 1 Juan 5:11, “Dios nos ha dado vida eterna, y ésta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”


Y un texto que añadir a esos, está en el décimo capítulo de Romanos, y usted tiene que comenzar en el versículo 10 para oír la singularidad de la salvación mediante el Señor Jesucristo. “Que si confesares con tu boca, que Jesús es el Señor,” Romanos 10:9, “y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Esa es la exclusividad de la salvación basada en fe en Cristo, en Su resurrección, confesándolo como Señor.


“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice, todo aquel que en el creyere no será avergonzado, porque no hay diferencia entre el judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos es rico para con todos los que le invocan, porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo, ¿cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito, ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron el evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído en nuestro anuncio?”


Y después esto: “Así que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios,” o de Cristo. No hay otro salvador fuera de Jesucristo. El cristianismo es la única fe verdadera, el resto son mentiras. Pero, el segundo distintivo fuera de la identidad de Cristo como el único Salvador, es el hecho de que Dios solo salva a aquellos que son indignos de salvación. Eso es tan contra intuitivo. La salvación viene únicamente mediante el Señor Jesucristo, por la fe en Él, y solo para aquellos que son indignos de ella.


Estas últimas dos semanas se realizó una nueva encuesta de los evangélicos, realizada por Lifeway. Ésta es otra encuesta y los hacen cada año. Y una de las preguntas en la encuesta, ésta es una encuesta de los evangélicos, fue: verdadero o falso, Dios acepta la adoración de todas las religiones, incluida el cristianismo, el judaísmo, y el islam. Esa fue la pregunta. Cincuenta por ciento de los evangélicos dijeron: verdadero, verdadero. ¿Es eso verdad?


Entonces, lo que significa el ser evangélico no significa lo que debería significar. Y en 1860, en el Segundo Concilio Vaticano, una afirmación que se hizo y afirmada desde ese entonces por la iglesia Católica Romana, le voy a dar palabras del Papa, quién salió del Segundo Concilio Vaticano. Esta es la afirmación, “El evangelio enseña que aquellos que viven conformes a las bienaventuranzas, y que soportan amorosamente los sufrimientos de la vida, entrarán al reino de Dios.” (Fin de la cita). Esas son buenas personas.


Pedro Kreeft, un apologista católico romano dijo esto: “Son salvos si viven vidas buenas y son sinceros.” Me acuerdo leyendo estas palabras, creo que toda persona que ama a Cristo, conoce a Cristo, sea que estén conscientes de esto o no, -sea lo que sea que eso significa- sea que vengan del mundo musulmán, o del mundo budista, o del mundo cristiano, o del mundo incrédulo, son miembros del cuerpo de Cristo porque han sido llamados por Dios, y quizás ni siquiera conozcan el nombre de Jesús, pero saben que necesitan algo, y creo que son salvos y van a estar con nosotros en el cielo. Necesitan algo.”


Un apologista que desertó después que él comenzó en el ministerio como, -por lo menos trató de convencer que creía en la Palabra de Dios-, terminó su carrera al decir esto: “Cuando nos acercamos al hombre de una fe diferente a la nuestra, será con un espíritu de expectativa descubrir cómo es que Dios le ha estado hablando a él, y que entendimiento nuevo de la gracia y amor de Dios podamos descubrir de este encuentro. Nuestra primera tarea al acercarnos a otra religión, es quitarnos nuestros zapatos porque el lugar que estamos pisando es santo. Podemos olvidar que Dios llegó ahí antes de nuestra llegada.” Y después él cerró este párrafo con esto: “Dios está haciendo más a manera de redención, de lo que pasó en el primer siglo en Palestina.”


Raimon Pannikar escribió El Cristo Desconocido del hinduismo. Y él dijo: “El hindú de buena fe y bueno, es salvado por Cristo y no por el hinduismo. Pero es mediante el sacramento del hinduismo, mediante el mensaje de la moralidad y la buena vida, que Cristo salva al hindú.” Afirmaciones raras, totalmente engañosas. Pero la idea de que todas las religiones es que Dios, sea quien sea que ellos conciben que sea, la idea es que Dios va a salvar a las personas buenas, ¿verdad?, a las personas morales, a la gente devota, a la gente religiosa, la gente moral. Esta es la mentira más popular, diseminada por Satanás sobre el planeta, que la salvación viene a buenas personas, sea cual sea la religión. Esa es la mentira de Satanás. Ni siquiera es verdad para el judaísmo. En su nivel más devoto, el judaísmo no salva. No el judaísmo que encontramos característico de los escribas y los fariseos.


En Mateo capítulo 23, Jesús vio a los escribas y fariseos y dijo: Ustedes son hipócritas, cierran el reino de los cielos de la gente. No entran ustedes mismos, ni permiten que algún otro entre. Ay de vosotros hipócritas, lo dice una y otra vez. Ay de vosotros guías ciegos, necios, hombres ciegos. Él dice, hombres ciegos de nuevo. Ay de vosotros hipócritas, guías ciegos. Ay de vosotros escribas y fariseos. Hipócritas, una y otra, y otra, y otra vez; y después él cierra su diatriba: Vosotros serpientes, generación de víboras, ¿cómo escaparéis de la condenación del infierno. Ustedes son los judíos más de religiosos, ellos eran los judíos más religiosos e iban camino al infierno y estaban produciendo otros hijos del infierno.


Esa es siempre la mentira de la religión falsa, que Dios deje que entre al cielo la gente buena. Eso nos es lo que Jesús dijo. Regrese al texto de Lucas capítulo 5: “No he venido a llamar a justos, -a la gente buena-, sino a pecadores al arrepentimiento.” Éstas siempre han sido las buenas noticias, que la salvación no es para la gente que es buena, y la razón es, porque nadie es, ¿qué? bueno. “No hay justo ni aun uno.” Romanos 3. “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos a una se desviaron.” La salvación no es para aquellos que se imaginan que son dignos de ella, que se imaginan que son justos, o pretender serlo, la salvación es para gente impía.


Y en Lucas, capítulo 5, le leí una ilustración maravillosa de eso, la historia impresionante, inolvidable de Leví o Mateo. Ahora, regresemos al texto de Lucas 5 conforme comienza el relato, estamos alejándonos de Jesús, conforme lo que recogemos en el versículo 27, en dónde leí, de una casa en Capernaum, en dónde Él había sanado a un hombre que era un paralítico, y había perdonado sus pecados.


Ahora, Jesús está caminando con sus amigos, junto a la costa del lago, y Él es seguido por una multitud enorme que iba siguiendo sus pasos en fascinación y asombro. Sabemos eso a partir del pasaje paralelo de Marcos. Entonces, va ahí junto al lago de Galilea y el Señor tiene su siguiente cita divina, Él se encuentra con un pecador. De hecho, se encuentra con un pecador que será considerado el peor de los pecadores, el peor tipo de los pecadores. Su nombre es Leví.


Entonces, retomemos la historia. “Después de estas cosas salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos.” Ahora, necesitamos detenernos ahí por un minuto, por un momento. Algunas veces en la traducción del Nuevo Testamento la palabra no es recaudador de impuestos, podría ser publicano. Usted ha visto esa palabra, publicano. ¿Qué es tan malo acerca de ser un recaudador de impuestos? Por favor, no responda, sé lo que va a decir. Estoy pensando más bien bíblicamente, en lugar de la Comisión de Impuestos del gobierno actual.


Mateo se llamó a sí mismo Mateo. Marcos, quién le da a usted un relato paralelo usa Leví. Eso no es raro, muchos, como en la actualidad tenían dos nombres. Otros apóstoles, Simón Pedro, Bartolomeo Nataniel, Tomás Dídimo. Mateo significa regalo de Jehová, entonces, si él hubiera tenido una opción, Mateo habría usado ese nombre y lo usó. Por cierto, Mateo humildemente se refiere a sí mismo solo dos veces en su evangelio, solo dos veces, una vez al contar esta historia, y otra ocasión al dar una lista de los apóstoles. Mateo era extremadamente humilde. Él no dice nada en las narrativas de los evangelios, él escribió el evangelio de Mateo y antes de eso no dijo nada que es registrado. Él fue un recaudador de impuestos.


Ahora, desde el punto de vista de los judíos, los recaudadores de impuestos eran los hijos del infierno. Habían muchas razones porque era así. Si usted va al capítulo 15 de Lucas y ve la apertura, ahora, todos los publicanos, todos ellos, “y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.”  


Entonces, es muy probable que comenzó con el llamado de Mateo. Y Juan el Bautista, había traído algo de interés por parte de los recaudadores de impuestos, y pecadores, pero este es Jesús, y Él llega a este hombre llamado Leví, o Mateo, y le dice: “Sígueme, quiero que seas uno de mis seguidores.” Esto presenta la pregunta, ¿a quién salvará el Señor? ¿a quién salvará el Señor? Los escribas y los fariseos eran los que pensaban que eran religiosos, y pensaban que eran los representantes de Dios, y usted oyó lo que Jesús los llamó a ellos, “hijos del infierno, hipócritas, guías ciegos de ciegos, serpientes.’


Entonces, aquí está uno que ellos habrían considerado el pecador real, lo peor de los pecadores, y le voy a decir porque, Roma ocupaba la tierra de Israel. Roma había conquistado Israel y se había apoderado. Había soldados romanos por todos lados, estaba Pilatos, a quienes los judíos odiaban y trataron de chantajear en varias ocasiones, estaba Herodes el Idumeo, quien era un rey títere, quien también gobernaba sobre los judíos, no era judío. Odiaban esto, porque básicamente odiaban a los gentiles, cuando un judío salía de la tierra de Israel y entraba a un área gentil y al regresar y cruzaba la frontera a Israel, se sacudía el polvo de sus pies para que no trajera polvo gentil a su tierra.


Los romanos extraían impuestos de la gente a la que conquistaban, y básicamente gobernaban el mundo durante la época del Nuevo Testamento. Vendían franquicias de impuestos a traidores judíos, traidores a su pueblo, quienes entonces eran pagados por Roma para recaudar impuestos del pueblo. Al final del año el recaudador de impuestos le pagaba al gobierno, y lo que el recaudador de impuestos había conseguido por encima de eso, se lo llevaba para él. Habían impuestos fijos que los romanos establecieron, había un cierto tipo de impuestos, simplemente el tipo de impuestos que usted pagaba cuando usted salía y volvía a entrar en el país y sacaba o metía algo, como algún tipo de impuesto por exportaciones o importaciones. Y habían diferentes impuestos por la tierra, impuestos por el grano y otros productos por los que los romanos cobraban impuestos.


Pero los romanos establecían una cuota para la paga anual, que el recaudador de impuestos tenía que darle al gobierno romano, y lo que usted cobraba por encima de eso se lo quedaba. El pueblo odiaba el pagarle impuestos a Roma, y entonces para conseguir los impuestos y sacárselos a la gente tenía un grupo de golpeadores que lo rodeaban a usted para asegurarse de que si no pagaban sus impuestos le rompías las piernas o lo que fuera. Los judíos que tomaban estas franquicias romanas de impuestos eran culpables de extorsión, y de explotar a la gente. Básicamente podían detener a la gente en cualquier momento, en cualquier lugar y cobrar impuestos por lo que trajeran en sus manos, de manera arbitraria les cobraban impuestos.


Estaban rodeados por guardias y el resto de la escoria de la sociedad, gente que no podía ir a la sinagoga, que habían sido expulsados de la sinagoga. Los judíos que hacían esto eran los más odiados de todos los judíos. Mateo Leví era un traidor miserable como estos. Él extorsionaba, él recibía sobornos de romanos ricos, él abusaba de su propio pueblo, él servía a los gentiles paganos que adoraban a los ídolos. Y claro que los judíos creían que solo había un solo Dios, quien era el Dios verdadero, y todos los ídolos eran blasfemos.


Y entonces, aquí tiene usted un judío sacando dinero al servir a idolatras y sacando dinero de los adoradores del Dios verdadero. Como dije, habían sido expulsados de la sinagoga, de hecho estaban identificados junto con los animales inmundos. Se aplicó un estigma así para ellos, no se les permitía testificar en una Corte, estaban clasificados con las prostitutas y los ladrones, y esa es la razón por la que usted ve algunas veces a los recaudadores de impuestos y la palabra colectiva, pecadores, o recaudadores de impuestos, y prostitutas. Toda la escoria, todos los que eran los parias estaban juntos con los recaudadores de impuestos.


Había un tipo de recaudador de impuestos- habían dos tipos, y ésta es una historia fascinante. El general era llamado un gabbai, el cuál es g-a-b-b-a-i, una palabra que básicamente identificaba a alguien que recaudaba el impuesto normal, por la tierra, el ingreso, exportaciones, importaciones, y más allá de eso podía extorsionar lo que él quisiera. Conocemos uno de ellos en el capítulo 19 de Lucas, llamado Zaqueo, y él básicamente extorsionaba a la gente y se volvió extremadamente rico, lo veremos en un momento.


Pero, había otro tipo de recaudador de impuestos fuera del gabbai, y era llamado un mokhes, éste en particular era para todo lo que era comprado y vendido, todo camino, todo puente, todo puerto, los impuestos en todas las ciudades. Y después inventaron impuestos por los animales que jalaban carros, el número de ejes, el número de ruedas, el número de pacas, el número de animales con pacas, el número de peatones, los caminos, los mercados, los barcos, los paquetes. Cobraban impuestos por las cartas que estaban siendo transportadas. Eran los mokhes los que eran los criminales, quizás los peores de los criminales entre los recaudadores de impuestos.


Por cierto, eran tan malos que el Talmud permitía que los judíos les mintieran para protegerse a sí mismos. Decían, “un gabbai nunca podría ser perdonado, el mokhes nunca jamás podía recibir favor de Dios, porque estaban pegados a idolatras gentiles, paganos.” En el capítulo 18 de Lucas, usted tiene esta historia maravillosa, en dónde Jesús dice que habían dos hombres, versículo 10, que subieron al templo a orar, uno era fariseo y el otro publicano. Y aquí está la ilustración perfecta: “el fariseo puesto en pie oraba consigo mismo.” Esto es lo que los legalistas hacen, no le hablan a Dios, se hablan a sí mismos porque ellos son dios.


“El fariseo puesto en pie oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias que no soy como los otros hombres; ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como éste publicano.” Abajo de los ladrones, injustos, adúlteros, usted llega al fondo y es el publicano. El fariseo, de manera orgullosa oraba consigo mismo diciendo: Ayuno dos veces a la semana, doy diezmo de todo lo que gano. Más el publicano, estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.”


Y entonces, ¿a quién va a salvar Dios? “Os digo,” dijo Jesús, versículo 14 que éste descendió a su casa justificado, antes que el otro.” ¿Quién recibió salvación? ¿el fariseo? No. El pecador, porque Dios no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores al arrepentimiento.” Leví, será llamado por el título “un pequeño mokhes”. Estos eran los peores, los mokhes grandes tenían muchos mokhes pequeños que trabajaban para diferentes oficinas de impuestos. El pequeño era el que se sentaba, y de hecho, tomaba el dinero.


Y entonces, él era la persona más odiada en Capernaum, Galilea y toda Israel. Jesús lo vio a este pequeño mokhes, sentado ahí en su banco de los tributos públicos, extrayendo el dinero y lo vio, y le dijo: Sígueme. Ese es un mandato explícito. Sígueme. ¿Por qué es que Él lo llamaría a que fuera uno de sus discípulos? Esta escoria, esto es lo peor de lo peor. Jesús conocía el corazón de Mateo, nadie necesitaba decirle lo que había en el corazón del hombre. Él sabía lo que había en el corazón del hombre, lo dice en Juan 2, Jesús vivía ahí en el área de Capernaum y Galilea. Mateo trabajaba ahí.


Y Jesús, cuando lo vio no solo estaba familiarizado con quien era él, quizás lo estaba, quizás no, pero Él podía leer su corazón. Y lo que vio fue un corazón quebrantado, un corazón penitente, y un corazón de fe. Jesús sabía que Mateo había estado expuesto a su ministerio en esa área, y que Mateo no solo reconoció quien era Él, sino que Mateo reconoció su propia condición miserable. Y no solo fue el estigma social de ser un publicano, fue la condición más profunda, miserable, delante de Dios, la desesperanza de aquel que acabo de leerles, el que se golpeaba el pecho y decía: Sé propicio a mí, pecador.


Y dice en el versículo 28: “Y dejándolo todo, se levantó y lo siguió.” Este es el fin de su carrera, y él entra a seguir a Jesús, y jamás puede regresar. Jamás puede regresar. Porque alguien más va a tomar su franquicia de impuestos rápidamente. Muy diferente de los pescadores que fueron llamados, siempre podían regresar a pescar. Mateo nunca podía regresar. La obediencia de Mateo al llamado de Cristo fue un acto mayor de fe y devoción que aquellos pescadores. Ellos podían regresar, y de hecho regresaron, por lo menos trataron de regresar, pero el Señor redirigió los peces, y no podían pescarlos. Pero para Mateo no había regreso.


Escuche, esto es transformación. No oímos la historia de la fe de Mateo, no oímos la historia del corazón penitente de Mateo, no necesitamos oírla. Jesús dijo: Sígueme, “y dejándolo todo, se levantó y le siguió.” Él se volvió un seguidor de Jesús, el pecador más miserable a los ojos de esa sociedad. Está es transformación real. Él le dio la espalda a todo, un rompimiento decisivo, regenerado, nueva voluntad, nuevo corazón, nueva mente. Él no había buscado a Jesús como el paralítico lo buscó, en el incidente anterior, pero Jesús sabía que su corazón estaba quebrantado, estaba penitente, y fue perdonado por el Señor. Algo que el sistema apóstata ha pervertido del judaísmo, nunca le ofrecería a un publicano y Jesús lo llamó, y cuando Jesús lo llamó, su respuesta fue inmediata.


Mateo Leví, traidor, extorsionador, ladrón, expulsado, jefe de criminales, él se volvió el apóstol y el evangelista de Jesucristo que escribió el primer evangelio. Él debió haber estado sin palabras, en absoluto. Perdió una carrera temporal, y lo que era considerado injusto y no recto, un crimen, ganó un destino eterno. Él perdió posesiones materiales, ganó un futuro espiritual. Perdió seguridad terrenal y ganó herencia eterna, celestial. Él perdió a compañeros pecadores, y ganó al Hijo del Dios Santo. Él entiende que Jesús vino para salvar a pecadores. Él no dice nada aquí, y probablemente es porque se quedó sin palabras.


Ahora, ¿cómo sabemos que esto realmente pasó? Porque el versículo 31 y 32 es el comentario acerca de lo que acababa de pasar. “Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” Aquí estaba uno que sabía que estaba enfermo, y sabía que estaba enfermo, aquí estaba uno que era un pecador que deseaba arrepentirse, aquí estaba uno que sabía que era un pecador y deseaba arrepentirse y el comentario de esos dos versículos indica lo que pasó en su alma.


La respuesta de Leví fue, gozo. Versículo 29, “Y Leví le hizo gran banquete en honor a Jesús, en su casa. Y había mucha compañía de publicanos, y de otros.” Y llene ahí el espacio en blanco, escoria, “que estaban a la mesa con ellos.” Con el gozo de su salvación, encendiendo el fuego en su corazón, el deseo de Mateo consistió inmediatamente en hacer, ¿qué? contarle inmediatamente a toda aquella persona que conocía. Y fue, era una multitud bastante mala. El gozo de su conversión y su deseo era presentarle a todo mundo al Salvador. Y Él sabía que si el Salvador lo salvaba a él, Él podía salvarlos a ellos.


Un gran banquete, un gran banquete, eso significa que él tenía una casa grande, y eso significa que él era bueno en extraer dinero. Un banquete suntuoso. Él gastó su dinero en honor a Jesucristo, y Él hizo esto para traer a todos sus amigos pecaminosos al lugar en dónde Jesús pudiera influenciarlos a ellos. Entonces, todos los mokhes pequeños y los mokhes grandes, y los gabbai y toda la escoria impía ahí alrededor de Galilea se apareció, y eran pecadores, y son llamados ‘otros,’ por Lucas. Ladrones, y prostitutas y la escoria de la sociedad, imagínese, están comiendo de manera personal con el Hijo de Dios.


Si usted conoce algo del antiguo medio oriente, cuando usted se sentaba o se reclinaba con alguien esa era una tarde de comunión, al hacer eso mismo usted estaba afirmando su amistad. Jesús estaba afirmando su amistad con él. Dice que estaban reclinados en la mesa con ellos, Jesús con ellos. Esa es la razón por la que Jesús se, en Mateo 11:19 Él fue llamado de manera odiosa como el amigo de pecadores. Como dije, pudo haber comenzado aquí con esta cena de despedida evangelistica, conforme Mateo estaba dejando su vida antigua atrás.


Por un momento vaya a Lucas 18. Y quiero recordarle esto, se lo acabo de leer, versículo 14, fue el publicano, el recaudador de impuestos que estaba golpeándose el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador, quien se fue a casa justificado, no el fariseo. Eso lo lleva a usted al capítulo 19, en esta historia increíble de Zaqueo. “Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico. Zaqueo procuraba ver quien era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura, y corriendo adelante subió a un árbol sicómoro para verle, porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba le vio y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” Esto es absolutamente una conducta ridícula, Él va a ir a reclinarse en una comida con un recaudador de impuestos quien es rico, ha extorsionado dinero de la gente, en el servicio de la Roma idólatra, blasfema.  


“Entonces él, descendió a prisa y le recibió gozoso. Al ver esto todos murmuraban, diciendo que había entrado a morar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo puesto en pie dijo al Señor: He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno se lo devuelvo cuadruplicado.” Bueno, le puedo decir que lo tenía y podía devolver cuadruplicado. “Jesús le dijo: Hoy, ha venido la salvación en esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham.”


Y después esta afirmación maravillosa: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que,” ¿qué? “se había perdido.” Digo, usted puede reducir toda la hostilidad contra la vida de Jesús en su actitud hacia la gente miserable. Esa es la razón por la que lo odiaban, esa es la razón por la que lo mataron, porque Él llamaba a la gente justa, sepulcros blanqueados. Y Él estaba en casa con los pecadores.


¿Entiende usted que esto es lo que hace que el cristianismo sea distinto? Cualquier otra religión en el mundo promete una relación con Dios a las personas buenas. Esa es la mentira más difundida por Satanás. Jesús promete salvación y la da, solo a aquellos que confiesan que son miserables pecadores. En 1 Timoteo 1, usted tiene este testimonio sorprendente de Pablo, versículo 12: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador. Más fui recibido en misericordia, porque lo hizo por ignorancia e incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales,” ¿qué? “yo soy el primero.” ¿Ve usted cuan distinto es esto de la religión?


De regreso a Lucas 5. Entonces, los fariseos están furiosos, versículo 30: “Los escribas y los fariseos murmuraban, quejándose.” De hecho, es una palabra onomatopéyica, gongguzō, ngun ngun ngun ngun, se oye como lo que significa. Y entonces, se acercaron a los discípulos, y les dijeron, versículo 30: “¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?” Nunca superaron el hecho de que Él los condenó, y eran los más religiosos, y Él proveyó salvación y comunión para aquellos que eran los más miserables.


Ellos tenían moralidad, no tenían santidad. Estaban preocupados por lo externo, estaban preocupados por lo que la gente podía ver, eran morales, pero no sabían lo que era ser santo. Cuándo le imponían su moralidad a la gente, los hacían, escuche, ‘hijos del infierno’, no hijos del cielo. Jesús estaba haciendo que gente mala fuera santa. Y los fariseos estaban haciendo que la gente mala fuera peor.


Esta es una reprensión incisiva. “Respondiendo Jesús les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médicos, sino los enfermos.” Una analogía muy simple y obvia, no son aquellos que están bien, o que piensan que están bien, aquellos que están enfermos, que necesitan un médico. A lo largo de su ministerio, este conflicto siguió y siguió y siguió, y siguió. Sus enemigos, de, los escribas y fariseos pensaban tenían que ser los enemigos de Dios.


Entonces, Jesús debido a que Él era parte de la escoria, Él tenía que ser un enemigo de Dios, también. Él tenía que ser el agente del diablo. Oh, “lo que Él estaba haciendo,” ellos dijeron, lo hacía por el poder de Satanás. Ellos eran los justos y Jesús y sus amigos de vida baja, era impío y era tan obvio, que necesitaban matar a Jesús por causa de Dios, porque la obra justa sería matar a este hombre que era un amador de pecadores de una vida tan baja.


Y de nuevo, solo le señalo que está es la naturaleza única del evangelio. Él vino a salvar a los perdidos, Él vino para salvar a aquellos que se confesaban a sí mismos como pecadores. Los fariseos, la gente religiosa, cualquiera de ellos, están metidos en la justicia personal, orgullosos por su religiosidad, metidos en sus sacramentos, ceremonia externa, aferrándose fuertemente a la tradición, amando la aprobación de los hombres, realmente buenos en presentar el ritual, y presentar un show en la carne.


Pero la historia realmente no puede terminar ahí, porque esto lleva realmente una respuesta fascinante. Regrese al versículo 33, “Entonces, ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y así mismo lo de los fariseos, pero los tuyos comen y beben?” ¿Qué está mal con ustedes? Ustedes están teniendo una fiesta, ¿no lo entienden? Nosotros ayunamos. Y en el capítulo18, “damos diezmos,” nosotros ayunamos, ¿qué está mal con ustedes? No lo entienden, la religión tiene que ver con ayunar, tiene que ver con orar, tiene que ver con todos esos deberes. Y lo único que ustedes hacen es comer y beber, están teniendo una fiesta. ¿No saben que la religión es muy severa, muy seria, muy demandante, debe haber algún sacrificio personal?


Jesús respondió de esta manera: “¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?” Qué respuesta tan simple y profunda. No ayuna usted en una boda, ¿o sí? Ésta realmente es una parábola la que les está presentando. Él les está diciendo, de nuevo en el versículo 36, una parábola, una ilustración, “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Y nadie hecha vino en odres viejos, de otra manera el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Más el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.”


¿De qué está hablando Él? Ellos están diciendo a los discípulos de Jesús: Miren, miren, miren, tienen que ayunar, tienen que orar, no pueden dejar estos estándares. Necesitan aferrarse a esto.” Supongo que ellos dirían: Muy bien, concedemos que hay un elemento de gracia en la salvación, pero debe estar, debe ir de la mano con la ley, tienen que hacer estas cosas.” Jesús dice en primer lugar, este es un tiempo de celebración, porque, aunque no lo saben, el Esposo está aquí, el Hijo de Dios está aquí, analógicamente hablando.


Y después Él asesta un golpe mortal a cualquier compatibilidad entre la salvación a la manera de Dios, y la salvación en cualquier otra manera. Es simplemente un dueto poderoso, poderoso, de ilustraciones. Nadie corta un pedazo de vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Simplemente no puede coser el evangelio de la gracia en el judaísmo antiguo. No puede hacer que el evangelio sea un parche en un sistema de obras. Jesús no vino para fusionar el cristianismo con el judaísmo. Él no vino a parchar el sistema antiguo. Jesús está diciendo, esto está totalmente separado del judaísmo apóstata de esa época, y continúa incluso en la actualidad.


El evangelio del arrepentimiento y el evangelio de la gracia, para pecadores que se confiesan como tales, no pueden mezclarse con ninguna religión de ritual o de obras. El vestido viejo, aquí, es el judaísmo de esa época. Aquí está la naturaleza única del evangelio, la gracia no puede ser fusionada con la ley, es nueva. Y después Él da esa segunda ilustración de echar vino nuevo en odres viejos, y lo único que eso va a hacer es que va a romper los odres y el vino nuevo se va a derramar. Él usa la palabra nuevo en esa pequeña sección, siete veces, siete veces. No puede usted fusionar lo nuevo en lo viejo. Ninguna mezcla del evangelio en ninguna religión por obras es posible, debido a que todos los sistemas por obras son del infierno.


Y Él dice: Es difícil para ustedes aceptar eso. Y Él lo dice en el lenguaje del versículo 39, “Ustedes han estado bebiendo el vino antiguo, viejo, por tanto tiempo que no quieren el nuevo, porque dicen, el añejo, o el viejo, es mejor. Se aferraron a su judaísmo. El evangelio de gracia permanece de pie por sí solo. Gálatas 5:4, leemos, “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis, de la gracia habéis caído.” ¿Escuchó eso? El evangelio cristiano permanece en pie por sí solo, de manera única. El camino de la salvación mediante la gracia únicamente, mediante la fe únicamente, mediante Cristo únicamente es incompatible con cualquier otro sistema religioso. La fe, y la fe únicamente.


Es difícil para la gente rendir su religión, ¿no es cierto? Porque es muy difícil rendir su justicia personal, eso es lo que significa el versículo 39, han estado bebiendo el vino antiguo de justicia personal por tanto tiempo, que no tienen apetito alguno para el nuevo. Dicen: Oh el viejo ha sido lo suficientemente bueno, y piensan que todavía es lo suficientemente bueno. ¿Y qué pasó? Los fariseos y los líderes de Israel vieron a Jesús y le dijeron: No queremos tu vino nuevo. No queremos tu evangelio de gracia. Queremos nuestra justicia personal, y lo mataron a Él para detenerlo de predicar ese mensaje.  


El cristianismo no es compatible con cualquier otra religión. Y todos los demás evangelios son falsos y condenadores. Si cincuenta por ciento piensan que Dios acepta la adoración del judaísmo y del islam, eso le va a decir a usted que sea lo que sea un evangélico, ni siquiera conoce la verdad del evangelio. Y le digo a usted, querido amigo, no hay salvación en la religión, solo hay salvación cuando usted se da cuenta de que usted no vale la pena ser salvado. Y todo es un acto de misericordia. Cuándo usted llega al fin de sí mismo y usted se golpea su propio pecho y dice: Dios, sé propicio a mi pecador y sálvame. Cuándo usted clama por gracia, cuándo usted viene con nada en su mano.


A ellos les encantaba su judaísmo, les encantaba su vino tradicional, antiguo. Cultivaban un gusto por él, y el gusto se había apoderado de ellos. Les encantaba, les encantaba su religión porque los satisfacía a sí mismos el pensar que ellos habían alcanzado una relación con Dios. Esa es la mentira del diablo. Las únicas personas que se reconcilian con Dios son aquellos que se confiesan a sí mismos como pecadores, que en desesperación claman a Él, sálvame, muéstrame gracia oh Dios, sálvame, no puedo salvarme a mí mismo. El judaísmo del tiempo de Jesús satisfacía de manera personal la religión falsa. Siempre es así, ¿verdad? Por todo el mundo, satisface mucho. ¡Cuán triste! ¡cuán triste!


Quizás, algunas palabras registradas por Mateo sería un buen lugar en dónde terminar, la enseñanza de Jesús en el capítulo 13. “El reino de los cielos es semejante a un tesoro,” versículo 44, “el reino de los cielos –salvación- es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.”


Estas dos parábolas son tan simples, sin embargo tan profundas. Si usted quiere salvación verdadera, si usted quiere ser parte del reino de los cielos, usted tiene que vender toda su religión antigua, personal, de justicia personal. Usted tiene que volverse un prisionero pobre, ciego y oprimido, tiene que tener una actitud de bienaventuranza, que esté en bancarrota espiritual, que sea pobre, que esté vacío, que esté teniendo hambre y sed por aquello que usted sabe que no tiene. Le he mostrado, como probablemente se le ha mostrado varias veces, que el tesoro es Cristo, y en la salvación, la perla es Cristo, y la salvación. Y se, y les será dado a aquellos que dejan todo lo demás. De nuevo, tomando esas palabras de Pablo, si usted se aferra a alguna obra, usted nulifica, invalida la gracia.


Y entonces, le llamo a que deje cualquier supuesto sentido de su bondad, de su justicia, de su rectitud, y reconozca que su rectitud a los ojos de Dios son trapos de inmundicia. Pero eso es exactamente en dónde usted necesita estar, porque ahí es cuando usted puede recibir la salvación que Él ofrece solo a pecadores.


Nuestro Padre, te agradecemos por la verdad de Tú Palabra preciosa, realmente no hay duda, ni error en sus realidades. Gracias por abrir nuestros corazones y mentes para entenderla, para que sea aquello que más amamos. Te amamos a Ti, amamos Tu verdad, amamos a Tu pueblo, amamos a Tu iglesia, amamos porque Tú nos amaste primero. Nos amaste cuando no éramos amorosos, nos hiciste hijos cuando éramos enemigos, nos concediste la justicia de Cristo imputada a nosotros por la fe, cuando éramos pecadores miserables. Y todo fue por gracia, y siempre lo es, gracia sobre gracia, sobre gracia. De tal manera que somos lo que somos por Tú gracia, no tenemos nada de que jactarnos, la salvación de nadie es el resultado del mérito moral de alguien, cualquier ritual religioso, cualquier bondad humana. Lo mejor que somos juntos es trapos de inmundicias.


Y entonces, Te agradecemos porque un día Tú nos vistes como viste a Leví, y Tú vistes nuestros corazones quebrantados por el pecado, y anhelando el perdón, y Tú dijiste: “Sígueme”. Y dejamos todo, vendimos todo para comprar la perla, para comprar el tesoro, el tesoro sin precio de la salvación eterna. Y ahora, por todas nuestras vidas, incluso en la eternidad, Te alabaremos y Te adoraremos por una gracia tan abundante. Y Señor, yo pido que Tú salves a pecadores, incluso este día, incluso en este momento, que Tú los veas, que Tú veas el corazón penitente, y el corazón quebrantado, Tú traigas redención a ese corazón. Y que Tú cubras a ese pecador con Tu justicia.


Te agradecemos porque la justicia misma que Tú posees, nos la has imputado, nos la has acreditado por gracia, mediante la fe en Cristo, que Su justicia, lo que nos cubre. Y esa es la razón por la que estamos aquí, adorándote a Ti, motivados por la gratitud. Y estamos viendo que no solo Tu justicia nos ha sido imputada, nos ha sido acreditada como si fuéramos justos, sino que gradualmente Tú nos estás haciendo más justos, conforme Tú nos santificas y nos mueves a semejanza de la imagen de Tu Hijo amado.


Gracias por estas personas preciadas. Lleva a cabo Tú obra perfecta en cada corazón, y te lo agradecemos en el nombre del Salvador. Amén.


Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 

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lunes, 20 de julio de 2020

Dándole a la gente el evangelio completo



Espero que todos nosotros, al oír lo que oiremos esta noche de la Palabra de Dios, determinará nuestro evangelismo futuro, y el testimonio para el evangelio en torno a estas verdades. Si pudiera titular lo que quiero decirle en esta noche lo titularía: “Honestidad del Evangelio. Honestidad del Evangelio.” Y al decir eso estoy reconociéndoles que yo creo que hay deshonestidad al predicar el mensaje completo del evangelio.

Entonces, quiero que hablemos de honestidad en el evangelio. El ministerio del evangelio, el evangelismo, demanda honestidad. Demanda que le digamos a los pecadores toda la verdad, no parte de ella, sino toda. Y este tipo de honestidad del evangelio es el único ministerio aceptable en lo que ha nuestro Señor concierne. Cualquier cosa menos que esto, se queda corto de nuestro llamado. Y la verdad es, honestamente, que el evangelio es tanto glorioso como peligroso. Es eternamente enriquecedor, y es eternamente destructivo. El evangelio tiene el poder de multiplicar los gozos de manera eterna, y de multiplicar las tristezas de manera eterna.

El evangelio va a incrementar el placer puro para siempre, o va a incrementar el dolor puro para siempre. Después de oír el evangelio, con una medida de entendimiento, ningún pecador es el mismo. No, no en el tiempo, y ciertamente no en la eternidad. El exponer a los pecadores al evangelio los hace mejores, o los hace peores, no los deja igual. Ninguna persona que entiende el evangelio y sus demandas y sus mandatos se queda igual, en el tiempo o en la eternidad. Esta verdad es presentada para nosotros en 2 Corintios capítulo 2, por el apóstol Pablo. Él dice, en el versículo 14: “Más a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y aquellos, olor de vida para vida.”

En otras palabras, predicar el evangelio multiplica la muerte, como multiplica también la vida. Nadie se queda igual. En el libro de Hebreos, las palabras conocidas del capítulo 10, las conocemos todos muy bien. “Porque si pecaremos voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio.” Rechace el evangelio, siga pecando deliberadamente después de recibir el conocimiento de la verdad del evangelio, y lo que usted debe esperar es “un juicio aterrador, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. !!!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” Si usted ha oído el evangelio y rechaza el evangelio, usted tendrá un castigo más severo.

Entonces, el evangelio no deja a nadie igual. O usted es mejor o peor, no igual. Nuestro Señor se dirige a esto en Mateo 11. Entonces, permítame pedirle que abra su Biblia en Mateo capítulo 11. Y quiero que sigamos su pensamiento comenzando en el versículo 15, Mateo 11:15. “El que tiene oídos para oír, oiga.” Este es un llamado a escuchar. Este es un llamado a estar alerta. No es el único lugar en dónde ese llamado es dado. Capítulo 13: “El que tiene oídos para oír, oiga,” versículo 9. Capítulo 13: “El que tiene oídos para oír, oiga,” versículo 43. Y aparece muchas veces como recordaremos en Apocalipsis 2 y 3. Es un llamado a la seriedad de lo que está a punto de ser dicho. Y si somos aquellos que predicamos el evangelio, y somos los que somos responsables de traer a la gente de las naciones a Cristo, necesitamos saber lo que nuestro Señor espera de nosotros, conforme entramos en esta tarea. “Escuchen esto,” eso es lo que nuestro Señor está diciendo. 

Ahora, nuestro Señor fue un misionero, el Misionero consumado. Él tuvo un corazón por los perdidos, Él lloró por ellos. Él les trajo la verdad, Él les ofreció el evangelio de salvación. Él lo hizo con amor, con pasión, ternura y bondad. Él les dijo que creyeran la Escritura. Él les dijo que creyeran en los profetas, Él les dijo que creyeran en Juan el Bautista, quien había dicho de él: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Y les dijo que creyeran en Él. No solo en el Antiguo Testamento, no solo en los profetas, no solo en Juan el Bautista, sino creer en Sus palabras acerca de Sí mismo. Los diez capítulos anteriores de Mateo proveen revelación que nos dicen de manera clara quien era Él: el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías, el Rey, el único Salvador, el único Redentor.

Diez capítulos son presentados por Mateo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, para presentar con claridad quien es Jesucristo. Y hay un crescendo al final de ese décimo capítulo, en dónde él dice: Deben recibirme.” Versículo 32 del capítulo 10: “Todo aquel que me confesare delante de los hombres, también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Después de diez capítulos de revelación acerca de Su identidad, Él llama a una confesión abierta como la que oímos esta noche en el bautismo. Después Él advierte: “Todo aquel que me negare delante de los hombres, también lo negaré delante de mi Padre.”

Y presenta la realidad de que hay un precio que pagar por esto, porque habrá división en una familia. “Él no vino a traer paz, Él vino a traer una espada, a poner a un hombre contra su padre, y una hija contra su madre, una nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre serán los miembros de su casa.” Y después él dijo: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí. Y el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y viene en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”

Entonces, este es el llamado al final de los diez capítulos a abrazarlo. Abrazarlo, incluso si le cuesta a usted todo, todas sus relaciones, y toda su vida. Conforme llegamos a los capítulos 11 y 12, encontramos registrada las respuestas a estos diez capítulos de apertura. Veremos, si leyéramos a lo largo de los capítulos 11 y 12, e incluso en el capítulo 13, que hubieron varias respuestas. Al principio del capítulo 11, una respuesta es la duda. Otra respuesta, en la primera parte del capítulo 11 es confusión o perplejidad. Y cuando usted llega al capítulo 12, encontramos que hay unas cuantas respuestas más: asombro superficial, una especie de fascinación con los milagros, el rechazo, lo cual progresa incluso hasta llegar a la blasfemia.

Pero en nuestro pasaje, comenzando en el versículo 16, encontramos la forma de incredulidad más común. Supongo que podríamos tan solo resumirlo al decir que es una especie de indiferencia o falta de interés cínica. Después de todo lo que ha sido revelado acerca de nuestro Señor, todo lo que Él mismo ha presentado para el pueblo de Israel, había duda y había perplejidad y había asombro y había fascinación, pero al final esa nación lo rechazó y lo blasfemó y pidió su muerte. Pero para la mayoría de la gente, no hubo ese tipo de odio blasfemo, vicioso, en contra de Jesús que se manifestó en Jerusalén cuando Él fue llevado a la cruz. La forma más común de incredulidad es simplemente una falta de interés, indiferencia.

Y nuestro Señor presenta eso de manera clara comenzando en el versículo 16, de una manera rabínica tradicional, Él habla en figuras de dicción. “Mas, ¿a qué compararé esta generación?” Esta es la forma más común de enseñanza rabínica, la forma de enseñanza más común en toda la literatura judía, metáfora, símil, ilustración, en este caso podríamos llamarlo incluso una parábola. Y entonces, nuestro Señor inventa una historia como lo hace con tanta frecuencia. ¿A qué compararé esta generación? ¿Qué describe mejor esta generación? Bueno, Él dice: Semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y dan voces a sus compañeros, diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis, os endechamos y no lamentasteis.”

Él dice: Esta generación es como niños. Niños que están ahí en la plaza abierta. Esa sería la plaza en el centro de toda pequeña aldea y ciudad, en dónde varios bienes eran vendidos en diferentes tiempos durante la semana. Pero para el resto del tiempo era como el parque de la ciudad y era el lugar de juego para los niños que vivían ahí. Es el agora, como un parque público, abierto a todo mundo cuando está vacío. Y Jesús ve este espacio abierto en dónde niños pequeños están jugando juegos, y los juegos inevitablemente reflejan los juegos de los adultos, ¿no es cierto? o los acontecimientos adultos, o los acontecimientos significativos sociales de los adultos.

Entonces, estos niños están jugando juegos que realmente están diseñados para seguir los dos acontecimientos más dramáticos en toda la vida social: un funeral y una boda. Los niños están jugando al funeral, y están jugando a la boda. Alguien es el cuerpo muerto, algunas personas son los que lloran, algunas personas podrían ser los que llevan ese cuerpo, quizás algunos están llorando y están jugando al funeral. Y también están jugando a la boda, y alguien es la novia y alguien es el novio, y alguien es el hombre de honor y alguien quien es la dama de honor, y todo mundo tiene un lugar que jugar. La boda es un juego feliz, y entonces, leemos que, “Os tocamos flauta y no bailasteis.” El juego de la boda llamaba una flauta, un instrumento musical debido al gozo y llamaba a baile. También jugaban el juego del funeral y ese llamaba a duelo y tristeza, pero no siguieron eso, “no lamentasteis.”

En ambos casos lo que vemos es indiferencia obstinada. Por cierto, esta es la única referencia bíblica a juegos de niños. Pero esto tiene la intención de ilustrar la perversidad obstinada de la naturaleza pecaminosa humana. No es que son hostiles, no es que son agresivos, es que no quieren jugar. ¿Cómo es que Él está aplicando esto? Versículos 18 y 19, “Porque vino Juan, que no comía ni bebía,” él vino en modo funeral, “y dicen: Demonio tiene. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe,” Él vino en modo boda, “y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.”

Estos son niños caprichosos. Jesús vino a manera de boda, Juan vino a manera de funeral. Piense en eso en el versículo 18, Juan vino y no comía ni bebía, él virtualmente no tuvo interacción con la sociedad. Sabemos lo que lo caracterizó, usted puede regresar al capítulo 3 y leerlo, él comía langostas y miel silvestre y él vivía en medio de la nada en el desierto, sin vida social, aislado. Y su mensaje fue el arrepentimiento, fue un mensaje de condenación. Arrepiéntanse o mueran, él dice cosas como: “Quien les advirtió que huyeran de la ira venidera.” Y nuestro Señor dijo: “No quisieron entrar en el juego de Juan, no quisieron ser parte de eso. Más bien dijeron de él, demonio tiene. Él está poseído por demonios, él está loco, es un caso mental.”

Entonces, en lugar de arrepentimiento hubo ridículo. Por otro lado, Jesús fue exactamente lo opuesto, Él no vivió en el desierto. Él fue de aldea a aldea, a aldea, Él pasó Su niñez entera hasta que se volvió un adulto y comenzó Su ministerio público en la ciudad de Nazaret, sentándose en la mesa diariamente, cada día de Su vida con la familia y la comunidad. Lo encontramos comiendo muchas veces en muchos lugares con muchos grupos diferentes de personas. Él está en medio de todo, porque es un tiempo de gozo. Su mensaje toca la nota de arrepentimiento, pero es mucho más que eso, el Mesías está aquí, es tiempo de gozo.

Regrese dos capítulos al capítulo 9, y versículo 14. Los discípulos de Juan, quien está en modo funeral, vinieron a los discípulos de Jesús y a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces y tus discípulos no ayunan? Si tu mensaje constantemente es arrepentimiento y condenación estás en un modo triste, y el ayuno le pertenece a eso. Jesús respondió en el versículo 15: “¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto, entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.”

Este es tiempo de boda, este es tiempo de celebración. Este es el tiempo para la vida y el gozo. Pero, ¿qué dijeron de Él? El versículo 19 dice: “He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.” Rechazaron a Juan el Bautista y a su mensaje de arrepentimiento, rechazaron a Jesús y Su mensaje de salvación, del Reino. Rechazaron el arrepentimiento y rechazaron la fe en el Hijo de Dios.  

Entonces, básicamente hacen lo que los pecadores siempre hacen, crean una excusa para su indiferencia, para su apatía, para su indiferencia, una que los justifica. Son demasiados justos como para agacharse, para aceptar el mensaje de Juan el Bautista; él está poseído por demonios. Y también son demasiado justos como para escuchar a este hombre llamado Jesús, porque Él es pecaminoso, Él es comilón y borracho, y amigos de publicanos y de pecadores. Esto en cierta manera es la respuesta común a Jesús, Él no llega a mis estándares.

La respuesta inmediata de nuestro Señor es axiomática, es un truismo, es una realidad auto-evidente, Él dice al final del versículo 19: “Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.” O como dice en Lucas 7:35, “La sabiduría es justificada por sus hijos.” ¿Qué significa eso? Lo que significa es que la sabiduría verdadera se manifestará en lo produce. La sabiduría humana corrupta produce obras corruptas, tales como las acusaciones falsas mismas de la gente en contra de Juan y Jesús. Pero, por otro lado, la sabiduría verdadera de lo alto, la sabiduría que Juan estaba predicando, y que Jesús estaba predicando, produjo personas justas que se arrepienten y creen. Y la sabiduría, de esta manera es justificada.

En Santiago, capítulo 3, esto es presentado con más detalle, versículo 3: ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.” Si usted es verdaderamente sabio, si usted ha recibido sabiduría se manifestará en sus obras. “Pero si tenéis celos amargos, y contención en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad, porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque dónde hay celos y contención, ahí hay perturbación y toda obra perversa, pero la sabiduría que es de lo alto, es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía, y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.”

La sabiduría se manifiesta en sus hijos, los hijos son virtudes. La sabiduría se manifiesta en obras, actos virtuosos. La sabiduría divina será justificada, el veredicto definitivo sobre el evangelio, escuche, el veredicto definitivo sobre el evangelio no se hace por sus enemigos, por los que lo rechazan, el veredicto definitivo acerca del evangelio es hecho por aquellos que lo reciben y demuestran su veracidad en su arrepentimiento en su fe, y en el fruto de esas cosas. Los pecadores impenitentes, incrédulos, que creen que son buenos por sí mismos, crean razones para rechazar. Incluso se burlan del evangelio como los niños caprichosos que no quieren unirse al juego.

Ahora, cuando ese mensaje es rechazado, cuando ese mensaje es rechazado como lo es la mayoría del tiempo, todos sabemos eso, ¿qué hizo nuestro Señor? Cuándo el mensaje del arrepentimiento y la fe fue rechazado, que hizo Él, ¿fue esa una excepción para Él? ¿cómo es que Él enfrentó eso? Le voy a decir lo que Él no hizo, Él no cambió el mensaje. Y Él no cambió el método, Él simplemente pronunció juicio devastador. De hecho, en este incidente mismo hay un punto de quiebre significativo, una línea es trazada aquí. Hay un cambio enorme en el ministerio de Jesús en este punto mismo. Desde el comienzo del evangelio de Mateo hasta el versículo 19, ha habido gentileza y compasión, pero comenzando en el versículo 20 todo cambia. Entonces, comenzó a reconvenir. Esto se demanda por honestidad del evangelio. Este incidente mismo da lugar a un nuevo enfoque, una nueva dirección en el ministerio de nuestro Señor.

Entonces comenzó a reconvenir. Algunos los traducirían a denunciar. Es un término muy, muy fuerte para enojo santo que trae juicio. Aquí es en dónde esa compasión a la que estábamos tan acostumbrados a ver, es reemplazada por la furia. Y el objetivo, él comenzó a reconvenir en las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, las ciudades en las que la mayoría o muchos de sus dunamis, o actos de poder, fueron hechos. No son los edificios, sino son las instituciones de las ciudades, es la gente.

Entonces, esta es una denuncia divina de las personas que fueron expuestos a Él y a Su poder, porque el versículo 20 dice: “No se habían arrepentido.” No se habían arrepentido y obviamente no creyeron. Al que mucho se le haya dado, mucho se le demandará. La cantidad de estar expuesto al Señor y al evangelio, a la verdad divina, agrava su culpabilidad. Era lo que estaba diciendo antes, nadie jamás se queda igual. Si usted rechaza el evangelio, se agrava la culpabilidad, el castigo se incrementa. Y si usted rechaza continuamente al Salvador y al evangelio, día tras día, tras día, tras día, mes, tras mes, tras mes, es exponencial el nivel de gravedad. Mayor el conocimiento de la realidad de Cristo y Sus palabras y Sus obras, mayor la culpabilidad, y entre mayor la culpabilidad mayor el castigo.

Entonces, leemos en el versículo 21 “!!Ay de ti, Corazín!” Esa es una palabra para condenación, maldición, ira. “!!Ay de ti, Betsaida!” Dos ciudades cuyos habitantes habían sido expuestos al evangelio, habían sido expuestos al evangelio, una y otra, y otra, y otra vez. Las palabras de nuestro Señor aquí deberían haberlos aterrado, como las palabras de Jonás aterraron a Nínive, de tal manera que la ciudad entera se arrepintió. Pero estas personas no se arrepienten, y entonces se pronuncia condenación sobre ellas. “!!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto, os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.”

Él pronuncia maldiciones sobre Corazín a más de dos, tres kilómetros al norte de Capernaum, hoy día está extinta. Él pronuncia una maldición sobre Betsaida, también un poco al noroeste de Capernaum, el hogar de Felipe y Andrés y Pedro. Esta área es Galilea, esta área realmente apenas está muy cerca de Capernaum, lo cual realmente para gran parte del ministerio galileo de nuestro Señor era la base, vieron muchos milagros. Juan, al final de su evangelio en el capítulo 20, de nuevo en el capítulo 21, versículo 25, dice que Él hizo tantos milagros que ni siquiera podían escribirlos todos. Estas son poblaciones de personas muy afortunadas. Y nuestro Señor dice: “Si los milagros que vieron hubieran ocurrido en Tiro y en Sidón, se habrían arrepentido mucho tiempo atrás en cilicio y en ceniza.”

El cilicio y la ceniza son símbolos de humillación y tristeza y lloro, y arrepentimiento. Corazín y Betsaida van a ser juzgadas con mayor severidad porque estuvieron más expuestas al Hijo de Dios. El privilegio trae responsabilidad, el privilegio incrementado trae responsabilidad incrementada. Lo que estaba pasando en Corazín y en Betsaida era que el mensaje de Cristo estaba produciendo muerte para muerte, para muerte, para muerte, grados multiplicados de castigo en el infierno. Esa es la razón por la que el versículo 22 dice: “Será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.” Tiro y Sidón nunca oyeron el evangelio.

Usted podría pensar que debido a que estas dos ciudades oyeron el evangelio, esa era una ventaja. No. Simplemente lo opuesto. Tiro y Sidón eran idolatras, estaban llenas de adoración a Baal, inmoralidad, impiedad, soberbia. Eran dignas de juicio y condenación divino. Usted puede leer de esto en Ezequiel 26 al 28, Isaías 23, y profetas como Amós y Joel y Jeremías pronunciaron juicio contra esas dos ciudades de la costa, Tiro y Sidón. No habían sido totalmente destruidas porque en Mateo 15:21 dice que Jesús las visitó. Pero nuestro Señor dice: “Si los milagros que habían sido hechos en Corazín y Betsaida hubieran sido hechos ahí, se habrían arrepentido.

Entonces Corazín y Betsaida, a las que se les concedió mucho más privilegio que su rechazo, recibieron mucho más castigo. Y eso quiere decir que hay grados de castigo en el infierno. Después en los versículos 23 y 24, Él añade una segunda ilustración, “Y tú Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida.” Hades o infierno, “porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habrían permanecido hasta el día de hoy. Por tanto, os digo que, en el día del juicio, será más tolerable para la tierra de Sodoma que para ti.

¿Qué es peor, ser un sodomita, tratar de violar ángeles o ser un judío religioso en Capernaum rechazando a Jesucristo? El infierno está más caliente para el judío religioso que rechazó a Jesucristo, que lo es para un sodomita que trató de violar ángeles; porque el juicio está conectado a cuanta revelación ha recibido usted. Capernaum excedió a Corazín y a Betsaida en privilegio. Hubieron más de los milagros de nuestro Señor hechos en Capernaum, incluso que en esas otras dos ciudades. Sodoma excedió a Tiro y a Sidón en impiedad. Tiro y Sidón eran impías, pero todavía existen incluso en la actualidad, o lo que queda de ellas, existían en el tiempo de nuestro Señor.

No fue el caso con Sodoma, Dios sepultó a Sodoma bajo fuego y azufre, por su perversión homosexual. En el juicio será peor para la gente en Capernaum que vio a Jesús, oyó a Jesús fue testigo de los milagros y lo rechazaron, de lo que será para los habitantes de Sodoma. Esto es honestidad del evangelio. Esto es honestidad en el evangelio. Esto no es de lo que la gente habla incluso gente cristiana cuando presenta a Cristo, evitan esto. Pero esto es honestidad en el evangelio, de cuanto más severo será el castigo para aquel que pisa la sangre del pacto, que rechaza la cruz.

No hay evidencia de que estas ciudades ridiculizaron a Jesús, simplemente fueron impenitentes, simplemente fueron incrédulos, fueron indiferentes. Oh sí, estaban asombrados por su enseñanza, estaban asombrados por sus milagros, estaban impresionados por sus obras y sus palabras. Fueron religiosos, fueron respetables, creían que eran justos en sí mismos, pero no fueron conmovidos; personas respetables, personas respetables religiosas, expuestas a la verdad de Jesucristo y al evangelio, recibirán el castigo más severo en el infierno. Eso es honestidad en el evangelio. Será peor para ellos que para los sodomitas.   

Entonces la honestidad del evangelio hasta este punto demanda una advertencia contundente, ¿no es cierto? Demanda una advertencia contundente. Sí, demanda un ruego compasivo, y el ruego compasivo estuvo ahí en los versículos 16 al 19 y la advertencia contundente estuvo ahí en los versículos 20 al 24, hay algo más que viene a continuación en la honestidad del evangelio; está en el versículo 25, llamémosla una doctrina con confianza, una doctrina de confianza. ¿Acaso Jesús estaban triste por esta incredulidad? Claro. ¿Lloró por ella? Claro. ¿Estaba decepcionado? Claro. ¿Se sintió como Isaías, hasta cuando oh Jehová, haré esto y rechazarán? Claro.

Pero observe el versículo 25, “En aquel tiempo respondiendo Jesús dijo: “Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra.” Ahora, espera un minuto, ¿es esa la respuesta al rechazo del evangelio, que habríamos esperado? ¿Es eso lo que esperaríamos? ¿Así es cuando usted responde cuándo usted es confrontado por la indiferencia? ¿Usted alaba a Dios inmediatamente, dice usted, te alabo Padre Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y los entendidos y la revelaste a los niños? ¿Qué está diciendo nuestro Señor aquí? Él está diciendo esto, que puedo alabar al Padre, aun cuando el evangelio es rechazado y multiplica el juicio porque la salvación es de manera total un acto de Dios. Esta es la confianza gloriosa del Hijo en la soberanía del Padre. ¡Te alabo Padre!

Yo sé, en el ministerio usted se desanima, y usted está esforzándose por hablarle a la gente del evangelio y usted se desanima. Si usted va a ser honesto en el evangelio, usted les va a decir: “Mira, ahora estás en más problemas de lo que estabas antes de que oyeras esto, y cada vez que lo vuelves a oír y lo rechazas, estás multiplicando tu castigo eterno.” Dándose cuenta del horror de eso, usted también puede volverse inmediatamente a la adoración y decir te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque tú escondiste estas cosas de los sabios y los entendidos, y la revelaste a los niños.

Ese versículo comienza en aquel tiempo, ahí a la mitad de esa realidad, en el momento mismo cuando Jesús estaba enfrentando esta respuesta típica de los pecadores, sin arrepentimiento, sin fe, típico de la nación de Israel, típico del mundo, Él no está derrotado, Él no está desanimado, Él tiene confianza porque la salvación está en el propósito y el plan del Padre. ¡Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra! Y no es más bien obvio que si usted es el Señor del cielo y de la tierra, usted está a cargo. Si usted es el Creador Soberano, Sustentador, Gobernante, y Consumador de todo lo que existe, usted está a cargo.

La alabanza es la respuesta de nuestro Señor Jesús cuando el evangelio es rechazado. Él ha hecho todo lo que puede hacer. Él ha presentado un ofrecimiento de gracia, no quisieron jugar, entonces Él pronunció condenación sobre ellos. Si la gracia y la misericordia y el amor de la invitación del evangelio no movió sus corazones para que vinieran a Él, y la amenaza de la culpabilidad incrementada y el castigo eterno no movió sus corazones, Él todavía puede alabar a Dios. Que Dios ha escondido estas cosas de los sabios y los entendidos, y las reveló a nēpios, bebés que están alimentándose del pecho, aquellos que están indefensos.

Esto se oye muy parecido a lo que Pablo estaba diciendo en 1 Corintios 1, cuando dice en el versículo 18 que: “La palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero, para los que se salvan es poder de Dios.” Y después ahí abajo en el versículo 26, él dice: “Porque mirad vuestra vocación hermanos, que no hay muchos sabios conforme a la carne,” no los sabios e inteligentes – “no muchos poderosos, no muchos nobles,” y después esto, ¿por qué? “porque Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a lo sabio, y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte, y las cosas bajas del mundo y lo menospreciado Dios ha escogido, las cosas que no son, para que él pueda anular las cosas que son, para que nadie se jacte delante de Dios. Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien nos ha sido hecho por Dios, sabiduría y justicia y santificación y redención para que como está escrito, el que se gloría, gloríese en el Señor.”

No son los sabios y los inteligentes que creen, son los que Dios ha escogido. ¿Por qué? ¿Por qué es que Dios le reveló esto solo a aquellos a los que Él escogió? Versículo 26, “Sí Padre, porque así te agradó.” Así te agradó. ¿Por qué es que le agradó a Dios escoger a personas para la salvación? Efesios 1, “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados como hijos suyos mediante Jesucristo para sí mismo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia.”

¿Por qué escogió? Por causa de Su gloria. “Te alabo Padre porque esto te agradó, porque te dio toda la gloria.” Toda la gloria para el Padre. Y después él añade en el versículo 27, “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre.” Jesús dijo en Juan 6, “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.” Toda persona que viene a salvación es un regalo de amor del Padre para el Hijo, escogido desde antes de la fundación del mundo, con su nombre escrito en el libro de la vida, atraído por el Padre y dado al Hijo. “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre; ni al Padre conoce alguno sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” Escuche esto, “Y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” El Padre salva a quien Él quiere, y el Hijo en acuerdo perfecto con el Padre lo revela a quien Él quiere.

Incluso, a la mitad de su ministerio, en dónde usted entrega su corazón a los pecadores, y ejerce honestidad en el evangelio, habla de la necesidad de arrepentirse y creer. Y cuando rechazan eso y usted les advierte del juicio inevitable y el incremento de ese juicio, entre más saben más rechazan, y todavía son indiferentes, todavía no tienen interés, usted se vuelve a esta realidad de confianza, de que todos aquellos a quienes el Padre ha escogido vendrán. Serán regalos de amor del Padre para el Hijo, el Hijo lo recibirá, el Hijo los guardará (Juan 6), Él no perderá ninguno, Él los va a resucitar a todos en el día postrero. La salvación, el arrepentimiento y la fe en el evangelio depende de manera total de la voluntad y el propósito y el plan del Padre y la obra y voluntad del Hijo.

Martin Lutero dijo: “Aquí el fondo se cae en todo el mérito, todas las facultades y las capacidades de la razón, o el libre albedrío del que sueñan los hombres, y no cuenta para nada delante de Dios. Él debe hacer todo.” Esa es la razón por la que siempre triunfamos, ¿verdad? Pero observe esta parte final, aquí en el capítulo 11, con entendimiento firme, perfecto, de la doctrina de la soberanía divina, solo como el Señor mismo lo querría, con un entendimiento verdadero de la salvación de los escogidos. El Señor hace algo sorprendente, Él da una invitación final, y observe lo que dice en el versículo 28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

¿Cómo podría Él decir eso? Pero Él lo dice sin vacilación en absoluto, sin aclaración, sin explicación, sin temor a contradecirse como si hubiera algún tipo de antipatía entre la elección soberana y la responsabilidad humana, el Señor presenta una invitación. La honestidad del evangelio hace un ruego de misericordia de gracia, la honestidad del evangelio pronuncia juicio severo multiplicado sobre los que rechazan, la honestidad del evangelio descansa consolada en la soberanía divina de Dios. Pero en la honestidad del evangelio también hace un ofrecimiento abierto. No sabemos quiénes son los elegidos.

Entonces nuestro Señor dice: “Venid a mí, todos.” Su entendimiento perfecto de la elección soberana no refrenó el ofrecimiento. “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os daré descanso.” Pero, ¿a quién vino ese ofrecimiento? Por favor observe: a todos los que están trabajados y cargados. Todos los que están trabajados y cargados. Ellos son los que responderán. Aplastados bajo la carga de la ley, aplastados bajo el peso del pecado, sepultados bajo la culpabilidad y el temor sin alivio, el ofrecimiento por parte de nuestro Señor de reposo para ellos es lo que ellos desean.

No estamos hablando ya de los que creen que son buenos en sí mismos. No estamos hablando de los sabios y los inteligentes, no estamos hablando de los religiosos y los que están satisfechos en sí mismos, los niños caprichosos. Estamos hablando ahora de personas desesperadas, aquellos que han agotado todo recurso humano. Y la honestidad del evangelio también dice: Mira, el ofrecimiento de la salvación eterna es para cualquier persona, que esté aplastada bajo el peso del pecado y la culpabilidad y temor del juicio. Cualquier persona que está siendo golpeada por el Espíritu de Dios, que está convenciendo de justicia y de juicio, y de pecado. A ellos digo: “Vengan. Todos ustedes aplastados bajo el peso del pecado y les daré descanso, descanso de salvación, descanso de salvación.”

Y Él describe ese descanso en el versículo 29, “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí.” Pudo haber sido que cuando Jesús fue un carpintero Él hizo muchos yugos. Aquí Él está diciendo: “Vengan a mí, y yo les daré descanso.” Dice usted: “Espera un minuto. ¿Si Él nos va a dar descanso, de qué es este yugo?” Bueno, “Tomad mi yugo sobre vosotros”, ¿qué significa eso? Usted es colocado en un lugar en dónde alguien más lo controla a usted. Eso era un yugo.

Entonces, usted está confesando a Jesús como Señor, y usted se está sometiendo a Él como Su esclavo. Vengan y reconózcanme como su Señor. Vengan y reconózcanme como su Maestro, y aprendan de Mí. Sé mi esclavo, mi doulos, y mi matetes, mi estudiante. Y van a amar esta relación porque “yo soy manso y humilde de corazón y hallareis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.”

Bueno, hemos dicho mucho. Creo que usted entiende el panorama. La honestidad del evangelio extiende misericordia cuando es rechazada. La honestidad del evangelio advierte de la severidad multiplicada de juicio eterno, sobre aquellos que oyen la verdad y la rechazan. La honestidad del evangelio descansa en el propósito soberano de Dios, y después al mismo tiempo, la honestidad del evangelio llama a todos los que están aplastados bajo el peso del pecado para que vengan a Cristo. Esta es la totalidad de un evangelio honesto. Tiene un ruego compasivo, tiene una advertencia contundente, tiene una doctrina de confianza, pero también tiene una promesa consoladora, y podemos ofrecerle esto a los pecadores.


Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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lunes, 30 de marzo de 2020

Encontrando seguridad en un mundo afligido - John Macarthur




GAV-81-73  mar. 24, 2020

Nos estamos regocijando en nuestros corazones por la oportunidad de abrir la Palabra de Dios juntos, y por tratar de ayudarle a entender lo que probablemente ya sabe si es parte de Grace Community Church, el Señor nos ha revelado suficiente verdad en Su Palabra, básicamente para cubrir cualquiera de los asuntos de la vida y ciertamente eso incluye aquello en lo que todos estamos involucrados.

Al mirar atrás, bueno ahora después de unos 51 años de ministerio aquí en Grace, me acuerdo que a lo largo de los años básicamente hemos estudiado libro tras libro, capítulo tras capítulo, versículo tras versículo, algunas veces palabra tras palabra, hemos cubierto todo el Nuevo Testamento, hemos regresado para estudiar algún libro por segunda vez, básicamente en los primeros años predicamos a lo largo del Antiguo Testamento y llegamos hasta el Salmo 72 y me acuerdo en una serie que estábamos haciendo el miércoles por la noche, entonces básicamente exponiendo la Palabra de Dios versículo a versículo, pero ocasionalmente a lo largo de los años también hemos tenido algunos momentos muy importantes en nuestra iglesia en dónde hemos hablado de la doctrina, una categoría teológica, una verdad teológica, y esas series también han sido útiles.

Ocasionalmente más allá de la predicación expositiva normal, incluso esas series doctrinales que hemos hecho, nos hemos visto forzados a hablar en cierta manera de acontecimientos excepcionales podríamos decirlo, cosas que dominan a tal grado la sociedad que todo mundo está consciente de ellos, sino todo mundo en el mundo, ciertamente todo el mundo en Grace. Y pienso en esos momentos cuándo entré en este púlpito y hablamos de algún asunto que de alguna manera se había vuelto algo tan general que no lo podía ignorar. Creo que la primera vez que eso pasó fue el 2 de marzo de 1988, en ese entonces hubo un evangelista famoso en la televisión conocido básicamente por cualquier persona que tenía una televisión en esos días, llamado Jimmy Swaggart y hubo una caída masiva que ocurrió en su vida a tal grado que todos los medios masivos de comunicación lo reportaron. Y me acuerdo que di una lección de la caída de este evangelista, uno lección en torno a la idea de un náufrago moral. Fue algo que no puede evitar porque había tanto de esto en las noticias.

Fue un par de años después el 20 de enero, en 1991 cuando los Estados Unidos se involucró en la apertura de lo que es conocido como la Guerra del Golfo. La gente estaba haciendo todo tipo de preguntas como, como es que los cristianos deben relacionarse con la guerra, que dice la Biblia de la guerra, debemos estar en la batalla. Entonces, hice una serie breve, Lo que la Biblia dice de la guerra. Fue solo un año después que aquí en Los Ángeles, de hecho, fue el 3 de mayo de 1992, que tuvimos un acontecimiento que dejó una marca en la ciudad por mucho tiempo, y se conoció como “Las protestas de Los Ángeles”. Y claro, también estuvo en las noticias a nivel global y necesitaba hablar de eso desde una perspectiva bíblica y lo hice. Tuvimos un mensaje de la perspectiva bíblica, y lo que eso revela de la humanidad.

Dos años después fue el 23 de enero de 1994 cuando tuvimos un terremoto enorme, conocido como “El terremoto de Northridge”, y fue importante para nosotros porqué todo mundo aquí sintió ese terremoto y lo vimos desde una perspectiva bíblica también. Y me acuerdo que la iglesia recibió a muchas personas nuevas en las siguientes semanas después del terremoto, porque la gente estaba tan aterrada. Pasó algo de tiempo y después fue el 16 de septiembre cuando entré en el púlpito en el 2001, y di un mensaje del 11 de Septiembre, del “Terrorismo, Jihad, y la Biblia.” El acontecimiento del 11 de septiembre sucedió el martes, y tuve que estudiarlo por lo menos desde una perspectiva bíblica, y estar listo para explicarlo a nuestra congregación el domingo después de ese acontecimiento, el 16 de septiembre del 2001.

Once años pasaron antes de que pensé que hubo otro asunto que llegó al nivel en dónde tenemos que detener todo y hablar de eso, y fue el 23 de septiembre del 2012. Fue cuando hubo una elección, una elección nacional en nuestro país, y el Partido Demócrata había decidido que dos de sus plataformas que promovían iban a ser la homosexualidad y el aborto. Hubieron apoyos positivos por parte de la, del Partido Demócrata, para que la gente votara por ellos, aquellos que apoyaban la matanza de los bebés y la homosexualidad. Ese fue un momento que definió la historia de nuestra nación y del mundo. Tres años después la Corte Suprema legalizó lo que se llama el matrimonio homosexual, fue el 19 de julio, y di un mensaje titulado “No nos postraremos.”

Ahora, aquí estamos en el 2020, y nuestra nación está enfrentando algo que ha dado la vuelta al mundo, la epidemia del coronavirus, y ha creado temor, confusión, duda, preguntas por todos lados, y todavía no hemos visto el fin, todavía está avanzando a un paso acelerado, no conocemos el resultado final de eso, no solo el resultado físico de la enfermedad misma, sino las implicaciones que han afectado a todo mundo desde un punto de vista económico. Y aunque el 99 punto algo por ciento de la gente que se ha enfermado se va a recuperar de esto, todavía hay un temor, hay mucho temor, no solo de la enfermedad misma sino de todo lo que está pasando alrededor que está cambiando la vida de la gente. Y para ser honesto con ustedes, es algo que usted todavía no ha experimentado, la mayoría de ustedes que están escuchándome probablemente no van a enfermarse de esto, es un pequeño número de gente y como dije, la mayoría de esas personas se recuperan. Sin embargo, las implicaciones de esto son aterradoras para la gente, porque les ha quitado el control de su vida.

Ahora, si estuvo con nosotros la semana pasada recordará que nuestro Señor dijo, “Dejen de preocuparse por mañana, porque mañana se encargará de sí mismo, cada día tiene suficientes problemas por sí mismo.” Mateo 6, “Dejen de preocuparse,” hablamos de eso, de Mateo 6, “Dejen de preocuparse”. ¿Se han olvidado quien es su Padre? pertenecen al Señor. ¿Se han olvidado de la familia en la que están? No son parte de esas personas del reino de las tinieblas, son parte del reino de Dios, son parte de la familia de Dios. Son hijos de Dios van a ser cuidados como miembros de su familia eterna, recuerden quien es su Padre, recuerden quien es su familia y en tercer lugar hablamos del hecho de que podrían haber olvidado cuál es su futuro, no necesitan preocuparse por su futuro, está en las manos de nuestro Señor.

Recuerden su Padre, recuerden su familia, recuerden su futuro, hablamos de eso la última vez. Tienen suficientes problemas el día de hoy sin proyectar problemas que quizás nunca vengan en el futuro. Todos tenemos suficientes problemas para el día, entendemos eso, salud, trabajo, dinero, matrimonio, hijos, personas difíciles, digo, entendemos todas las categorías que nos traen problemas, pero es más de lo que jamás ha sido en la historia humana, y tenemos que admitir eso, y esta es una buena ilustración de eso.

Si usted tan solo supiera lo que está pasando en su familia, y lo que está pasando en el pequeño círculo en el que vive probablemente no estaría aterrado por nada porque el no saber que existe algo allá afuera que tiene el potencial de dañar, no sería conocido por usted que eso existe. Usted incluso ni siquiera lo sabría, y usted viviría su vida con cierto nivel de simplicidad. No vivimos ya en ese mundo. Todos conocemos todo y lo que eso hace básicamente es añadir a la carga que llevamos, es suficiente enfrentar la dificultad en su vida y ahora debido a los medios masivos de comunicación literalmente tenemos que llevar los problemas de todo el mundo sobre el planeta, lo cual es una sobreexposición de información, de tal manera que las cargas se vuelven absolutamente abrumadoras y debilitantes en algunos casos, insoportables incluso deprimentes.

El mundo puede ser un lugar difícil. Isaías 8:22 dice, “Miré a la tierra y he aquí aflicción y oscuridad y la oscuridad de la angustia.” Entendemos eso. A un nivel más personal Salomón escribiendo en Eclesiastés capítulo dos dijo, “Aborrecí la vida por el trabajo que ha sido hecho bajo el sol, me fue triste porque todo es vanidad, perseguir el viento.” Debido a que todos los días de un hombre, su tarea es dolorosa y triste, incluso de noche su mente no descansa. Ahora, ese es un hombre sin medios masivos de comunicación, ese es un hombre simplemente diciendo la vida es vana, simplemente en mi propio círculo de experiencia.

Jesús dijo en Juan 16:33, “En el mundo tendréis aflicción.” Van a tener problemas. La palabra en el griego es de hecho presión.

No obstante, la Biblia siempre nos dice esto, que Dios está en el problema, Dios está en la dificultad. Dios está en el problema, Él no solo está viendo el problema, Él no solo está permitiendo el problema, Él está en el problema. Escuche Isaías 14:24, “Jehová de los ejércitos juró diciendo, ‘Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será hecho como lo he determinado.’” De nuevo Isaías dice en el capítulo 46, “Mi propósito se establecerá y cumpliré todo mi buen placer. Verdaderamente he hablado, verdaderamente lo cumpliré. Lo he planeado, ciertamente lo haré.” ¿Y de que está hablando Dios? de todo. De hecho, de todo.

En el profeta Amos hay una afirmación que se hace, de hecho, un par de afirmaciones que se hacen en el tercer capítulo de Amos que quiero leerle. Amos es un libro muy breve, pero un libro muy rico, y esta porción en particular nos es muy útil conforme pensamos en nuestro estrés actual. Amos capítulo 3, versículo 6, “Si una trompeta es tocada en una ciudad, ¿acaso el pueblo no temblará? Si una calamidad ocurre en una ciudad, ¿acaso el Señor no lo ha hecho?” Algunas personas en cierta manera quieren quitarle a Dios la responsabilidad de lo que está saliendo mal. Ese no es el enfoque correcto. “Si una calamidad ocurre en una ciudad, ¿acaso el Señor no lo ha hecho?” El siguiente versículo, versículo 7 de Amos 3, “Ciertamente el Señor Dios no hace nada, a menos de que él revele su consejo secreto a sus siervos los profetas.”

Entonces, Dios es el que hace cosas, incluso la calamidad es hecha dentro del marco de la voluntad del Señor, y él dice, Él no hace ese tipo de cosas, a menos de que Él revele su secreto a sus siervos los profetas. Lo que eso nos está diciendo es que, en la historia antigua registrada en la Palabra de Dios, cuando Dios trajo una calamidad, inevitablemente era un juicio y ese juicio tuvo una advertencia, la advertencia siempre vendría de Dios a los profetas. Los profetas advertían al pueblo y después Dios traía su juicio en dónde no se arrepentían. Dios no está escondiéndose de sus propios juicios. Dios va a declarar su derecho como un Dios justo y santo, de juzgar el pecado, la iniquidad, y cuando el juicio viene, Dios asume la responsabilidad plena por él. De nuevo, la gente quiere justificar a Dios de los problemas, como si de alguna manera eso lo hiciera menos que santo y puro, cuando la realidad es que su santidad, su pureza absoluta y justicia demanda justicia y juicio.

La pregunta no es porque Dios permite que estas cosas pasen, la pregunta es, porque es que Dios no permiten que pasen con más frecuencia, e incluso de manera más fatal. Lamentaciones capítulo 3, leemos en el versículo 37, “¿Quién es el que habla y sucede a menos de que el Señor lo haya mandado? ¿Acaso no es de la boca del Altísimo que el bien y el mal salen? ¿Por qué es que algún mortal viviente o algún hombre ofrezca queja a la luz de sus pecados?” ¡Que afirmación tan sorprendente!

Entonces, usted ve la calamidad que sucede, sucede porque el Señor la manda. Es de la boca del Altísimo que tanto el bien y el mal salen. Y ¿porque algún mortal viviente o algún hombre ofrece queja a la luz de sus pecados? Aquellos de nosotros, todos nosotros somos pecadores, no tenemos derecho de quejarnos en contra de la santidad de Dios. No podemos quejarnos, somos pecadores. Hubo un libro escrito por el Rabino Kushner años atrás titulado, “¿Porque las cosas malas le pasan a las personas buenas?” Y él escribió capítulo tras capítulo, tras capítulo, tratando de explicar porque cosas malas le pasan a personas buenas. Y el libro podría haber sido muy simple, el título podría haber sido, “Porque cosas malas le pasan a personas buenas”, usted abre el libro y debería haber dicho una cosa, “No hay personas buenas, no hay personas buenas. ¿Porque cosas malas le pasan a buenas personas? Nunca ha habido personas buenas, “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.” Las cosas malas siempre van a pasar porque no hay personas buenas, todos somos pecadores.

Ahora, en tiempos antiguos, como leímos antes de Amos, Dios revelaba su juicio venidero mediante sus profetas. Dios revelaba su propósito, para que su pueblo supiera que estaba por venir y porque estaba por venir. Eso pasó muchas veces en la Escritura. Pero ese no es el caso en todos los juicios de Dios, y no es el caso ahora porque no hay profetas reales, como los profetas del Antiguo Testamento lo fueron. No hay revelación nueva, Dios no está revelando cosas, todo se acabó al final del libro de Apocalipsis en la Escritura.

Entonces, estamos viendo al mundo y estamos viendo que pasan cosas, pero no tenemos profetas como el pueblo del Antiguo Testamente los tuvo. Entonces podemos decir con Isaías 45:15, “Ciertamente eres un Dios que se esconde.” No tenemos una palabra del cielo ahora, no estamos oyendo de Dios para saber porque todo esto está pasando y eso nos coloca en una situación interesante. Eso nos coloca en una situación muy parecida a una persona en la Biblia, y esa persona es Job.

Regrese al libro de Job conmigo por un momento. Usted está regresando al período de la época patriarcal con Job, remontándonos hasta la época de Génesis, cuando Job estaba viviendo. Él nos es presentado en el primer capítulo como un hombre de la tierra de Uz, perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Eso es lo mejor que se podría decir de alguien, lo cual quiere decir que la salvación y la santificación ya estaban operando en el periodo patriarcal y todos conocemos la historia. Él tuvo mucha riqueza, él tuvo una familia grande, y de pronto todo comenzó a salir mal en su vida, y él no sabe por qué. Sabemos por qué, porque en los capítulos 1 y 2 de Job, Satanás viene a Dios y Satanás le dice a Dios, “Oye, ¿acaso Job teme a Dios por nada?”

En otras palabras, la razón por la que Job te teme a ti, la razón por la que él es justo, la razón por la que él es un hombre tan bueno, la razón por la que él te adora como te adora es porque tú lo has bendecido tanto, tú has colocado una barrera a su alrededor, su casa y todo lo que tiene, en todos lados has bendecido la obra de sus manos, le has dado posesiones, se han incrementado en la tierra. Y después Satanás le dice a Dios, “Pero estira ahora tu mano y toca todo lo que tiene y te maldecirá en tu cara. Job solo te adora, te sirve, porque los has bendecido. Quítale la bendición y él te va a maldecir.” Entonces, esta es una prueba. ¿Acaso un hombre fiel y justo será fiel y justo cuándo se le quita todo?

Y la historia se desarrolla a partir de ahí. Dios dice, “Voy a probar la naturaleza de la fe salvadora. Voy el probar el poder de la vida, de la vida espiritual. Voy a probar el poder de la santificación.” Y entonces Dios permite que Satanás desate todo tipo de terrores sobre Job. Y Job pierde todo, sus amigos vienen y le dan un consejo bastante malo, y él está luchando con todo esto, él está luchando porque él no entiende. Él no sabe de la conversación entre Dios y Satanás, Dios está escondido, la conversación está escondida, él no sabe porque esto está pasando, sus amigos le dan respuestas equivocadas, le dan teología buena en un sentido genérico, pero aplicada de manera equivocada, irrelevante en su caso.

Finalmente, después de oír consejo malo, y comentarios malos y condenación por parte de sus amigos, que no son legítimos, Dios habla. Eso está en el capítulo 38 de Job, usted podría ver eso por un momento. Y Dios no le dice nada acerca de lo que está haciendo, Dios no dice, “Mira, Satanás y Yo estuvimos en una confrontación y esta es la razón por la que estoy haciendo esto, porque quiero probar la validez de tu fe. Quiero probar que la fe salvadora es eterna y no puede ser quebrantada. Y quiero probar el poder de la santificación.” Él no dice nada de eso, Él no le dice nada a Job acerca de la conversación con Satanás.

Entonces, aquí Dios esconde la realidad. Y lo que Dios hace en el capítulo 38 hasta el 41, es simplemente una inundación de preguntas que esencialmente le dicen a Job, “Tú ni siquiera tienes el derecho de hacer esta pregunta.” El Señor dice, “¿Quién es este que oscurece consejo por palabras sin conocimiento? Ahora, ciñe tus lomos como hombre, y te preguntaré y tú instrúyeme. ¿Dónde estabas cuando establecí el cimiento de la tierra? ¿Dónde estabas…?” versículo 6, “¿…cuando sus bases fueron hundidas? ¿Dónde estabas tú cuando las estrellas y el alba cantaban juntas y todos los hijos de Dios cantaban de gozo?”, hablando de los ángeles, que es lo más probable, en la creación. “¿En dónde estabas cuando yo hice el mar? ¿En dónde estabas cuando yo hice las nubes?”

Versículo 12, “¿Alguna vez en tu vida mandaste a la mañana, hiciste que el atardecer, el amanecer conociera su lugar?” Simplemente sigue así, versículo 16, “¿Has entrado en las fuentes del mar, o caminado en las profundidades? ¿las puertas de la muerte se te han revelado?” Versículo 19, “¿Dónde está el camino de la morada de la luz y la oscuridad? ¿dónde está su lugar?” Él está haciendo preguntas que dice, “Tú ni siquiera tienes el derecho de saber nada. ¿Quién crees que eres tú para cuestionarme? Esto está mucho más por encima de ti, lo que Yo hago está por encima de ti, está tan infinitamente por encima de ti, y no tiene sentido que tú llegues incluso a cuestionarme.”

Ahí en el versículo 31, él incluso se refiere al hecho de que Dios ha diseñado y colocado en su lugar las constelaciones, y las identifica. El versículo 39, Él habla de los animales, y Él entra al versículo 1, y el capítulo 39 hablando más de los animales. Habla de los animales hasta el capítulo 39. Capítulo 40, versículo 1, “¿Acaso el que haya errores contenderá con el Todopoderoso? Que el que reprende a Dios lo responda.” Job finalmente entiende el mensaje y dice en el versículo 4, “Soy insignificante, y ¿qué puedo responderte? Coloco mi mano en mi boca. Una vez he hablado y ya no responderé, e incluso dos veces no añadiré nada más. Muy bien. Está demasiado lejos, muy por encima de mí, no puedes darme una respuesta que yo siquiera pueda comprender.”

Dios no ha acabado con él, capítulo 41, Él vuelve a comenzar, “¿Puedes sacar al leviatán con un anzuelo, o presionar su lengua con una cuerda?” hablando de los grandes monstruos del mal y él sigue con esa misma manera de abordar el asunto hasta el capítulo 41. Y Job finalmente en el capítulo 42 dice, “Yo sé que tú todo lo puedes, y que ningún propósito de ti puede ser estorbado.” ¿Qué salió de todo eso? Eres es soberano. Tú eres soberano. Lo entiendo, no entiendo, no entiendo. Este conocimiento está escondido, es demasiado maravilloso para mí, no lo conozco, no lo puedo entender. Y él dice, en el versículo 5 del capítulo 42, “De oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven.” Por primera vez te veo de una nueva manera, “por tanto me arrepiento en polvo y cenizas.” Pide perdón, simplemente por haber asumido que él podía entender los propósitos de Dios. “Tú no necesitas saber Job, confía en Mí. Confía en Mí”. “Confío en Ti, me arrepiento. Confío en Ti.”

Conocer la mente divina en todas sus complejidades infinitas no es posible para nosotros. Las complejidades y contingencias innumerables, incalculables, infinitas que operan en la mente de Dios, que hacen que Él haga lo que Él hace como Él lo hace y dónde lo hace, van mucho más allá de nuestra capacidad de entendimiento. Y ciertamente, conocer las razones por las que Dios hace algo y conocer el futuro va más allá de nosotros. Pero no solo va más allá de nosotros, no es bueno para nosotros. A usted no le gustaría conocer el futuro, usted piensa que sí, pero no le gustaría. Si usted conociera el futuro le robaría del gozo actual, si usted conociera que el futuro es mejor, eso lo robaría a usted del gozo actual porque usted estaría esperando algo mejor. Si usted supiera que el futuro es peor, eso lo robaría del gozo actual porque usted viviría en temor.

A usted no le gustaría saber que va a tener un accidente de carro en seis meses, a usted no le gustaría saber que va a tener cáncer en tres años, a usted no le gustaría saber que su hijo va a perecer, a usted no le gustaría saber que su esposa lo va a dejar a usted, a usted no le gustaría saber que alguien a quien usted ama va a morir en un choque de avión, a usted no le gustaría saber que la muerte está encima de su familia. A usted no le gustaría saber eso, usted no puede vivir con eso ahora, eso robaría todo su gozo. Dios es demasiado complejo para usted, y Él únicamente hace que usted sepa lo que usted necesita saber. Y, lo que usted necesita saber es esto, que Él se caracteriza como leemos en el Salmo 103, por compasión, bondad, gracia, misericordia, perdón, amor paternal y cuidado de sus propios hijos, eso es lo único que necesita saber usted. Y eso es realmente todo lo que usted necesita saber. ¡Confía en Mí! ¡Confía en Mí! Dios dice.

Entonces estamos viendo cosas que pasan en nuestra vida, nuestro mundo, y vienen mucho más rápido que quizás han venido en el pasado, porque la ley de la entropía está en operación, las cosas están deteriorándose, quizás de manera más específica vienen en un volumen mucho mayor porque mediante los medios masivos de comunicación conocemos todo lo que está mal en todos lados. Entonces, ¿qué hacemos? como Job decimos, “¿Qué está pasando Dios, que está pasando? Demando saber. Quiero saber, quiero entender esto.” Y Dios nos dice, “Va mucho más allá de tu capacidad de entendimiento.” Simplemente vea usted la creación entera, macro-creación, micro-creación, todo entre estos dos polos, todos los cuerpos celestes en el espacio, todas las moléculas de la vida en este planeta.

La complejidad de esto es tan inmensa. Y Dios opera simplemente en esa complejidad. Y una explicación dada a usted estaría mucho más allá de su comprensión. Hay algunas cosas que Él quiere que usted sepa, hay algunas cosas que Él quiere que usted sepa con toda certeza, y aquí está la primordial, que Él hace todas las cosas según el consejo de Su voluntad. Él hace todas las cosas conforme a Su voluntad, Efesios 1:11. Eso es lo que usted necesita saber. Y después usted necesita saber esto, Romanos 8:28, que “a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, a los que son llamados conforme a su propósito.”

Entonces, Él hace todo conforme a su voluntad en el universo, y Job es el testimonio de Dios de que Él dirige todo en el universo, incluso de manera específica en eso capítulos como hemos señalado. Lo que Dios quiere que usted sepa es que Él está a cargo de absolutamente todo a un nivel de complejidad que va mucho más allá de su comprensión que explicarlo sería inútil. Pero Él quiere que usted sepa esto, que todo otra conforme a Su voluntad. Eso significa que Él es absolutamente soberano en el mundo, Él está en control y lo que Él determina es exactamente lo que sucede. Y Él quiere que usted sepa que si usted le pertenece todo está operando para el bien de usted.

Y después hay una tercera cosa que Él quiere que usted sepa, y eso es que al final todo es para Su gloria. Él está haciendo lo que Él quiere, lo que Él determina, en todo. Él está cumpliendo el bienestar de usted en todo porque Él lo ama a usted, y usted es su hijo. Y Él va a recibir la gloria al final por todo esto. John Piper estaba viendo Romanos 8:28, “Todas las cosas nos ayudan a bien,” y él escribió esto. “Todas las cosas, incluye la caída de las aves, el aventar el dado,” todo esto es de textos bíblicos.  “La caída de aves, el aventar los dados, la matanza de su pueblo, las decisiones de reyes, el no ver, la enfermedad de niños, la pérdida y ganancia de dinero, el sufrimiento de los santos, el terminar planes de viajes, la persecución de los cristianos, el arrepentimiento de almas, el regalo de la fe, la búsqueda de la santidad, el crecimiento de creyentes, el dar vida y el quitar la vida en la muerte, y la crucifixión de su Hijo.” Y como leí en Isaías 46, Dios dice, “Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero de hecho, ciertamente he hablado, ciertamente también lo haré, lo he determinado, yo lo haré.” Esto no quiere decir que Dios crea la maldad. Esto quiere decir que Dios no es abrumado por la maldad, sino que Dios controla la maldad para sus propios fines y propósitos los cuales son todos justos y gloriosos.

Entonces, lo que estoy tratando de hacer me imagino, en cierta manera, es colocarlo en el lugar de Job y decirle que Dios está escondiéndose en este acontecimiento y no hay profetas que declaren lo que Él está haciendo. Entonces, ¿qué debemos hacer en respuesta a eso? Usted debe saber esto, que todo lo que está pasando está en Su voluntad, que todo lo que sucede va a resultar para el bien de aquellos que lo aman, y que son llamados conforme a Su propósito y en últimas para Su propia gloria porque todas las cosas son por Él y para Él, Romanos 11. Él no nos dice porque Él hace todo, de nuevo, es demasiado complejo. Él no nos dice el futuro porque no sería posible incluso que pudiéramos siquiera enfrentar los problemas actuales, multiplicados por conocer el problema del mundo. Dios nos libera en Su misericordia el conocimiento del futuro. La información que Dios nos da es lo único que necesitamos. La ignorancia del futuro lleva a confiar en Dios, quien ha asegurado de manera eterna nuestro futuro, y la ignorancia del futuro es un regalo dulce y amable de Dios para nosotros. Si Dios nos diera más información, no la entenderíamos, no tendría sentido para nosotros, porque solo tiene sentido para Dios, quien es una mente infinita.

Los detalles relacionados a cualquier tipo de información dada a nosotros serían tan complejos que nos abrumarían. Dios quiere que sepamos esto, Tú eres mío, te amo, envié a Mi Hijo para morir por ti, tú eres mi hijo, confía en Mí. Confía en Mí. Dios está a cargo de todo, Él no está revelando todo, pero Él está haciendo algo, y esto es, Él nos está enseñando a confiar en Él. Él nos está enseñando a confiar en Él. Y la mayoría de esas lecciones son mucho más explicadas y muchas más intensas cuando estamos en problemas. No aprendemos mucho cuando todo va bien, no escuchamos muy bien. Empezamos a escuchar cuando estamos al fin de nuestra capacidad de controlar algo, cuando la vida se nos está escapando de las manos. Cuando fuerzas más allá de nosotros se han apoderado del control, quizás nos volvemos un poco más dispuestos a escuchar. Y, ¿qué es lo que Dios nos quiere decir? ¿qué lecciones quiere que aprendamos?

Le voy dar algunas de esas, simplemente una lista tomada de varios pasajes de la Escritura. Pero permítame decirle lo que Dios está haciendo en su vida y en mi vida, en este momento de dificultades. Número uno, Dios usa la aflicción, y esto en un sentido general, esto en un sentido amplio, pero es aplicable en un sentido aplicable. Dios usa la aflicción para probar la fuerza de nuestra fe. Dios usa la aflicción para probar la fortaleza de nuestra fe. Y ahora, por cierto, Él no necesita probarla para su información, Él conoce eso, pero Él la prueba para nuestra información.

Escuche Éxodo capítulo 16, versículo 4, Jehová le dijo a Moisés, “He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros. Y el pueblo saldrá y recogerá la porción de un día, para que yo los pruebe, para saber si andarán o no en mi instrucción.” Van a salir y van a tomar solo lo suficiente para un día y van creer que Dios al día siguiente va a proveer más pan, y al día siguiente más pan, y en el día sexto pueden ellos recoger el doble porque no habrá nada de pan para el día de reposo. ¿Acaso harán lo que Yo les mando que hagan? Ahí hay una prueba, la prueba era que necesitan alimento, no sabían de dónde iba a venir ese alimento, y ¿van a estar dispuestos a hacer lo que Dios dijo cuándo esencialmente estaban jugándose la vida? La noción probablemente entraría a la mente de cualquier persona judía ahí en el desierto en ese momento. “Voy a recoger lo más que pueda.” Harían con el pan lo que todo el mundo está haciendo con el pan hoy día en el supermercado. Hay un pánico que los lleva a acumular, lo cual es una prueba de fe. ¿Cree usted que Dios va a proveer para el día siguiente? Él les dijo, “un día a la vez”. Esta es una prueba para ver si realmente confía en Él. Esto se los dijo a los israelitas.

En Deuteronomio capítulo 8 Dios todavía está probando al pueblo de Israel, “Todos los mandamientos,” versículo 1, “que os estoy dando hoy día, guardareis para que viváis y os multipliquéis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová juró a vuestros padres, recordaréis como Jehová vuestro Dios os ha guiado en el desierto estos cuarenta años a fin de humillaros, probándoos para saber que había en vuestro corazón. Para saber si guardarías sus mandamientos o no. Entonces, Él los humilló y dejó que tuvierais hambre y os alimentó con maná.” En otras palabras, todo lo que está pensando en términos de una privación, lo empuja a usted a una categoría de confianza, para conocer la fortaleza de su fe.

Otra ilustración de esto se puede encontrar en la profecía de Habacuc. Habacuc ve la condenación en el horizonte y dice en la apertura de su profecía, “El oráculo que Habacuc el profeta vio, ¿hasta cuándo, oh Jehová pediré ayuda y no oirás? Clamé a ti violencia, no salvas, ¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces ver la impiedad? Sí, destrucción y violencia están delante de mí. Hay contención que se levanta, por tanto, la ley es ignorada y la justicia nunca es mantenida en alto porque el impío rodea al justo, la justicia sale pervertida. ¿Estás viendo?” “Ve a las naciones, observa dice Dios,” le responde, “porque estoy haciendo algo en tus días que no lo creería si se te dijera. No se ve bien. Confía en mí. Confía en mí.”

Esa es la lección. Esta fue una prueba de la fe de Habacuc. ¿Cómo le fue con la prueba? Bueno, ahí en el capítulo 3 de Habacuc, está una de las porciones más maravillosa de la Escritura, versículo 16, al final del capítulo 3, al final de la profecía, “Oí, oí de Dios y mis partes internas temblaron, al sonido mis labios temblaron, putrefacción entre mis huesos, y en mi lugar tiemblo, porque debo esperar en silencio el día de la aflicción. El pueblo que se levante, que nos invadirá,” él está aterrado porque la profecía le está diciendo que invasores van a venir, y vienen con poder y juicio en contra del pueblo judío. Pero observe su fe, versículo 17, “Aunque la higuera no florezca y no haya fruto en la vid, aunque el producto del olivo fracasare, y los campos no produjeren alimento, aunque el rebaño fuera quitado de los animales y no hubiera rebaño”.

Mire, él es un hombre que vive en una sociedad agrícola, si todo lo que es predecible, las higueras dando fruto, el fruto pereciéndose ahí en la vid, el aceite de oliva no cayendo cientos de años del mismo árbol. Si todo lo que es normal y la rutina es cambiada o de manera dramática, “con todo yo me gozaré en Jehová. Me regocijaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, y él ha hecho mis pies como de siervas, como los pies de cabras montañosas. Y él me hace andar sobre mis alturas.” Y, de hecho, él da instrucción para convertirla en una canción para el director del coro, en un instrumento de cuerdas. Si todo en mi mundo que yo conozco como rutinario y normal, desaparece, es alterado de manera tan dramática que no va a existir, ¡me regocijaré en el Dios de mi salvación! ¡Jehová mi Dios es como mi fortaleza, yo soy como una cabra montañosa en lugares altos! Esta es la razón por la que Dios trae problemas, no necesita explicarnos nada a nosotros, lo que hace en esos problemas en primer lugar es una prueba de nuestra fe en él.

2 Crónicas 32:31 dice acerca de Ezequías, Dios lo dejó para probarlo, para que él supiera lo que había en su corazón, no para que Dios supiera, sino para que Ezequías supiera. Dios sabe lo que hay en nuestro corazón, Dios conoce todo. La prueba es para nosotros, para que realicemos una evaluación honesta de nuestra fe.

Entonces, ¿cómo está usted en este caos momentáneo de un virus? ¿cómo está su fe? Usted debería estar regocijándose según Pedro, en 1 Pedro 1:6, “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo si es necesario seáis afligidos por diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, siendo más preciada que el oro, el cual es perecedero, aunque probada por fuego, resulte en alabanza y gloria y honra en la revelación de Jesucristo.” Pedro está diciendo, “deberían estar agradecidos porque están atravesando por una prueba, porque esa prueba va a mostrar la validez de su fe”. Esta es la razón por la que en lo que concierne a los creyentes, Dios permite esas pruebas para nosotros, para probar la fortaleza de nuestra fe.

En segundo lugar, yo diría, y en cierta manera fluye de eso, Dios tiene un segundo propósito y ese es humillarnos. Yo le diría que cualquier persona que está pasando por una prueba de fe, de manera legítima y honesta va a decir, “Necesito más fe”, “necesito más fe”. Y usted va a ser humillado, la prueba de fe más severa, en la persona más fiel probablemente no va a hacer que esa persona fiel se ensoberbezca por su fidelidad, si no que más bien la persona más piadosa y espiritual en medio de la prueba diría, “Señor, creo. Fortalece mi fe.” En 2 Corintios capítulo 12 hay un texto que habla de manera tan directa de esto, Pablo está sufriendo por un aguijón en la carne. Este aguijón en la carne probablemente no es un problema físico, este aguijón en la carne este aguijón en la carne es descrito como un mensajero de Satanás, un mensajero es un ángelos, un ángel satánico, es un demonio, lo más probable que este demonio estaba atormentándolo, no a nivel personal sino atormentándolo al guiar los ataques en contra de su iglesia corintia amada. Y esto se volvió doloroso y agonizante para Pablo, que maestros falsos guiados por los demonios estaban destrozando a su iglesia corintia amada.

Entonces, versículo 7 él dice, “Debido a la grandeza de las revelaciones por esta razón, para evitar que me exaltara me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás, para atormentarme, para guardarme de exaltarme a mí mismo.” ¿Por qué es que Dios permitiría que falsos maestros inspirados por demonios dañaran a la iglesia corintia? La respuesta es, para humillar a Pablo. Cuando usted piensa en Pablo usted piensa en el más piadoso de los hombres sin paralelos. Sin embargo, la soberbia era una realdad en su vida debido a las muchas revelaciones que él había tenido. Y él dice, “Incluso yo en medio de esta prueba, reconozco que Dios me está humillando. Tres veces le rogué al Señor que esto se detuviera. Y Él me ha dicho, “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Con más gozo por tanto prefiero jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí, por lo tanto, estoy contento con debilidades, con insultos, con aflicciones, con persecuciones, con dificultades con causa de Cristo, porque cuando soy débil entonces soy fuerte.”

Pablo está siendo aplastado en su corazón, es como una lanza que lo está atravesando. La palabra aguijón es mucho más que un pequeño aguijón, esencialmente es una lanza que está siendo atravesada por su cuerpo, pero el Señor está permitiendo que pase para humillarlo, porque él ha tenido tantas revelaciones. Él necesitaba ser humillado. Él necesitaba conocer que el poder espiritual es perfeccionado en la debilidad. El Señor nos hace pasar por pruebas, entonces, para probar la fortaleza de nuestra fe, y en la prueba nos muestra que nuestra fe está mucho más lejana de dónde debería estar, incluso los más nobles de nosotros y por lo tanto para humillarnos al punto en el que diríamos con Pablo, “Estoy contento con la debilidad, dame más de esto si me humilla.” ¿Es eso algo en lo que usted ha pensado? ¿Sean cuales sean las aflicciones que estamos enfrentando en la actualidad, está usted diciendo, Señor no soy lo que debo ser? ¿te agradezco por la realidad de mi fe, la veracidad de mi fe, es real mi fe permanece en pie, esta prueba a probado la validez de la prueba que tú me diste en Cristo? Pero, ¿puede decir Señor dame más lo que sea necesario para humillarme porque conozco que tu poder es perfeccionado en la debilidad? Prefiero gloriarme con gusto por mis debilidades para que el poder de Cristo puede morar en mí.

Es una manera de decir, nunca quiero ser la explicación de mi utilidad para el Señor, quiero que siempre sea su poder en mí. Él está contento, versículo 10 dice, y diremos más de eso el próximo domingo. Él está contento con las debilidades, insultos, aflicciones, persecuciones y dificultades por causa de Cristo, porque lo empujan a la realidad de su debilidad, lo cual entonces se relaciona al hecho de que él tiene que depender de Dios. Entonces, el Señor trae estas cosas a nuestras vidas, para probar la naturaleza de nuestra fe, y en la prueba, inevitablemente nuestra soberbia, nuestra confianza en nosotros mismos, nuestra confianza en nuestra capacidad es exhibida y somos humillados. Ahí están las dos realidades iniciales profundas de lo que el Señor está haciendo en nuestras vidas.

Creo que hay un tercer principio, creo que el Señor nos está alejando de cosas terrenales. El Señor está alejándonos de cosas terrenales. En Colosenses, Pablo dice, “Poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra.” Conocemos eso, creemos eso, pero es difícil hacerlo, porque estamos tan inmersos en las cosas de la tierra. Y no estamos viviendo en una sociedad que sería como la sociedad bíblica en dónde las cosas de la tierra eran mínimas, en dónde no habían unidades de almacén local en dónde usted podía rentarlas para colocar así sus cosas. La vida era algo simple usted tenía la ropa que traía puesta, quizás un par de cambios de ropa, tenía alimentos por unos cuantos dias y después tenía que encontrar una manera de conseguir más alimento. Usted tenía que cultivar ese alimento, tenía que procesarlo usted mismo. Pero incluso en ese mundo era fácil enredarse en asuntos terrenales, entonces Pablo dice, “Poned la mira en las cosas de arriba, y no en las de la tierra, porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.”

¿Cuáles son esas cosas terrenales que usted debe dejar? “Inmoralidad, impureza, pasión, malos deseos, avaricia. Usted vivió una época en esas cosas, quíteselas, junto con enojo, ira, malicia, calumnia, palabras malas, no mienta, vístase del nuevo hombre, renovado con un conocimiento verdadero según la imagen del que lo creó. Sea caracterizado por la compasión, amabilidad, humildad, gentileza, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros. Si alguno tuviera queja contra otro, así como el Señor os ha perdonado, así también vosotros. Y por encima de todo esto, vestíos de amor el cual es el vínculo perfecto. La paz de Cristo gobierne en nuestros corazones a la cual también habéis sido llamados en un cuerpo, y ser agradecidos.

Y después, “la palabra de Cristo more en abundancia en usted, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, con salmos, himnos y canticos espirituales cantando con gratitud en vuestro corazón a Dios, y todo lo que hagáis sea en palabra o en hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias mediante él a Dios Padre”. Wow, esa es una vida piadosa. Eso es lo que significa poner su mente en las cosas de arriba y no en las de la tierra. Uno de los beneficios de una prueba masiva como esta es el hecho de que hay cierto sentido en el que el botón de reinicio ha sido apretado en todas nuestras vidas. No sabemos cómo se va a ver el siguiente capítulo, pero esto sabemos, que es para nuestro bien, es según la voluntad de Dios, y le va a traer a él gloria.

Y, entonces abordamos esto con gozo, y paz, y amor, y pureza, y santidad, y virtud, y bondad. En otras palabras, nos aferramos a todas esas realidades celestiales que se nos han garantizado por la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones.

Hay una cuarta realidad que es importante también. Y es esta, las pruebas nos llaman a la esperanza celestial, las pruebas nos llaman a la esperanza celestial. En 2 Corintios capítulo 4, Pablo cierra este capítulo reconociendo las dificultades, versículo 16, de 2 Corintos 4, “por tanto no desmayamos, porque, aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior se va renovando día tras día.” No solo estamos concentrados en esas cosas que son celestiales, sino que estamos concentrados en medio del problema, en la renovación del hombre interior. En otras palabras, hemos sido alejados del mundo, ahora estamos caminando más en el Espíritu, y estamos cerca de lo que el Señor está haciendo en nuestros corazones. Versículo 17, “Porque esta leve aflicción momentánea está produciendo en nosotros un peso eterno de gloria,” que va más allá de toda comparación.

En otras palabras, la manera en la que usted responde a la prueba está relacionada de manera directa a su recompensa eterna. Mientras que no vemos, dice él en el versículo 18, las cosas que se ven, sino las cosas que no se ven, porque las cosas que se ven son temporales, pero las cosas que no se ven son eternas. Y él sigue diciendo, “Sólo estamos en una tienda terrenal, y si esta es despedazada, si esta es derribada, tenemos un edificio de Dios, una casa no hecha con manos, eterna en los cielos. Porque de hecho en esta casa gemimos, anhelando ser revestidos de nuestra morada del cielo.”

Cuando las cosas comienzan a ser quitadas de usted en este mundo, su enfoque cambia a la gloria eterna. En las palabras de Romanos 8 usted está esperando la redención de su cuerpo, usted ya ha disfrutado la redención del alma, usted está esperando la redención del cuerpo cuando seamos cambiados a la imagen misma de Jesucristo. Solo un par de cosas más en que pensar. Y esta sería una quinta obra del Señor en este proceso de atravesar problemas, Dios diseña los problemas para revelar lo que realmente amamos, para revelar lo que realmente amamos. ¿Qué es lo que usted ama? Este es el tipo de situación que va a revelar eso. ¿Hay algo que es especialmente querido por usted? Se va a manifestar en un tiempo de estrés y aflicción.

No puedo evitar sino ir en mi mente a Génesis 22, cuando la más horrenda de todas las situaciones ocurre. Dios le dijo a un hombre que le quitara la vida de su hijo amado, hijo del Pacto. El hombre es Abraham, y el hijo es Isaac, y Dios dice “Quiero que le quites la vida.” Todas las esperanzas de Abraham y todas sus conexiones a la promesa de Dios estaban en Isaac. Pero Abraham lo tomó Génesis 22 dice, y ató a su hijo Isaac versículo 9, lo colocó en un altar encima de la madera, estiró su mano, tomó el cuchillo para matar a su hijo. Pero el ángel de Jehová lo llamó desde el cielo y le dijo, “Abraham, Abraham, y él dijo, ‘Heme aquí’. Él dijo: ‘No estires tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada, porque ahora sé que tú temes a Dios.” Temor no en el sentido de terror, sino en el sentido de respeto, Abraham tiene tanto respeto hacia Dios que cuando Dios le dice que le quite la vida a su hijo, él está listo para meterle el cuchillo.”

El escritor de Hebreos nos dice lo que había en la mente de Abraham, y era esto, que él creía en la promesa del Pacto de Dios con tanta fuerza que él sabía que Dios resucitaría a Isaac de los muertos para cumplir ese pacto. No hay duda de que Abraham amaba a Isaac, tampoco no hay duda de que él amaba a Dios más. Eso es lo que sucede en momentos de aflicción, lo que usted realmente ama, a quien usted realmente ama se vuelve manifiesto. Y si usted realmente ama a Dios, entonces en medio de toda esa aflicción usted se está regocijando porque Dios está en la aflicción, y su voluntad para el bienestar de usted y para la gloria de Él.

Escuche Deuteronomio 13, versículo 3, “No daréis oído a las palabras de ese profeta, o ese soñador de sueños” o falso profeta, “porque Jehová vuestro Dios está probándoos para saber si amáis al Señor vuestro Dios con todo tu corazón y con toda vuestra alma. Seguiréis a Jehová vuestro Dios y lo temeréis y guardad sus mandamientos, escuchad su voz, sirviéndole y aferrándoos a Él.” ¿Es eso lo que usted está haciendo en esto? Usted está descubriendo a quien ama realmente usted.

Hay otro principio que Dios está llevando a cabo en nuestras vidas mediante esto, Él está colocándonos en pruebas que nos van a capacitar para ayudar a otros, en sus pruebas. Pienso en Lucas 22, en dónde Jesús dice, “Pedro vas a pasar por esto, me vas a negar en tres ocasiones, múltiples veces, pero al final cuando te conviertas y te hayas vuelto y vayas por el camino correcto vas a fortalecer a los hermanos. Vas a fortalecer a los hermanos.” “El Dios de toda consolación,” dice Pablo, “nos consuela para que consolemos a otros.” Esta es la obra de Dios. Nos volvemos más útiles para otros, nos volvemos más entregados al Señor porque lo amamos más que cualquier otra cosa, y sea lo que sea que nos sea quitado únicamente nos deja con menos, lo cual nos facilita concentrarnos en el que realmente importa, y ese es Dios. ¿Está usted descubriendo que lo ama con todo su corazón y con toda su alma? Esa es la prueba.

Y al final, una palabra final, es bastante simple. Dios hace lo que le trae gloria. Si usted lo ama usted se regocija en esa realidad. Cantamos de eso, cantamos lo que los ángeles afirmaron, gloria a Dios en las alturas. Decimos que queremos darle gloria en todo, usamos la palabra gloria. Queremos traer honor y gloria a Dios. Eso es lo que Él está haciendo en todas las cosas. Dios va a recibir gloria de esta aflicción actual. No sabemos exactamente todas las maneras en las que Él lo hará, pero Él lo hace. Esa es la razón por la que está sucediendo. El fin de todo lo que les tengo que decir es esto: usted es parte de algo que Dios está haciendo, y usted está en la parte de arriba, si usted es un creyente. Usted está en el lado celestial de la situación. Usted está viendo hacia abajo desde la perspectiva celestial. Usted tiene la perspectiva de Dios de esto ahora. Y de nuevo, está dentro de su voluntad, cada elemento de esto es para su bienestar y para su gloria en últimas. Y el bienestar más elevado de usted debe ser la gloria más elevada de Él.

No nos preocupamos porque sabemos quién es nuestro Padre, sabemos quién es nuestra familia y sabemos cuál es nuestro futuro. No nos preocupamos. Pero nos volvemos aprendices mediante este tipo de situación, tenemos la responsabilidad de aprender las lecciones que el Señor nos está enseñando. Usted puede ver su propia vida, y examinar en dónde está con respecto a las cosas que hemos explicado, pero si usted las ve de manera correcta, usted no lo ve esto como una amenaza sino como una oportunidad increíblemente maravillosa, prometedora, de crecer en la gracia y el conocimiento de Cristo y volverse más como el Salvador, y ser más fiel al Señor, ser más obediente, ser más útil para Él, estar más gozoso, ser más la fuente de todo lo que es bueno y piadoso, de lo que usted era sin esta prueba. Debemos ser luces que están brillando en medio de todo esto, y cuando todo se acabe, si usted ha sido un mathetes fiel, un aprendiz fiel, o discípulo, todas estas lecciones serán para el bienestar de usted, y para la gloria de Él.

Padre te agradecemos porque hemos podido oír de Ti en Tu Palabra esta mañana. Gracias por todos aquellos que se han congregado con nosotros alrededor del mundo. Y nuestros corazones están alentados, nos regocijamos el día de hoy. No tenemos temor, no tenemos nada que temer, no tenemos preocupación o ansiedad, porque Tú estás en control de todo. Todo está diseñado para Tú gloria, mediante nuestro bienestar, conforme Tú derramas gracia sobre gracia, misericordia sobre misericordia en Tú pueblo, redunda para Tú gloria a través de la adoración incrementada de aquellos que son los que reciben esa bendición.

Señor, muestra Tú gloria, que sea claro para el mundo entero que observa, que Tú reinas y que Tú eres un Dios de salvación que ofrece eso mediante la fe en Jesucristo. Y nos regocijaremos en los resultados, aunque no conocemos en el momento lo que está pasando en toda situación, sabemos que Tú estás en control para nuestra bendición y la gloria de Tu gran Nombre. Y eso para nosotros es suficiente, y te agradecemos en el Nombre del Salvador. Amén.

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