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sábado, 16 de enero de 2021

¿Esta abolida la ley Mosaica? José A. Septién - Carlos Fushan (Foro Bíblico 21-SBIA) - Transcripción [PDF]

 



El tema de si la ley de Moisés, la ley escrita en tablas, dada al pueblo judío en el Sinaí, va a regir la vida moral del cristiano del Nuevo Pacto, es verdaderamente amplio. Ha sido un tema que tiene muchísimos años de historia, de hecho, creo, que desde los albores cuando menos de la Reforma para acá, se ha hecho muy notable. Lutero fue el primero que señaló la diferencia radical entre la ley y Evangelio, sobre todo, ley y Gracia. Calvino, otro de los reformadores, afirmó la presencia de la ley como guía de conducta del creyente, en lo que él llamó: el famoso tercer uso de la ley. La controversia ha durado hasta la fecha, y es impresionante, si nosotros analizamos las bibliografías y los libros que sobre el tema de la ley se han escrito. 

Este documento fue extraído del Foro Bíblico 21 - Preguntas y Comentarios de los Participantes de la Sociedad Bíblica Iberoamericana publicado en video en la plataforma de YouTube. Se realizó la transcripción de una parte del foro, junto con algunas adaptaciones para comodidad del lector. También se agregó las citas de algunos pasajes Bíblicos, que solo fueron mencionados por los expositores. Las palabras que fueron agregadas se encuentran dentro de corchetes [ ] y las notas a pie de página incluyen la abreviatura (N. del T.).


Confiamos en la gracia del Señor que este material pueda ser de gran bendición y edificación en la Iglesia de Cristo. Además, que pueda amonestar y prevenir a muchos hermanos a no intentar apartarse de Cristo y su Evangelio de Gracia por seguir las falsas corrientes judaizantes y de raíces hebreas, y evitar así lo sucedido con los creyentes de Galacia.



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martes, 12 de enero de 2021

Dios únicamente salva pecadores - John Macarthur - (Transcripción)

 


Versículo 6 en delante de Romanos 5: “Porque mientras aun éramos inútiles en el momento correcto, Cristo murió por los impíos.” Esa es una afirmación increíblemente sorprendente, Cristo murió por los impíos. Versículo 10: “Mientras que aun éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios.” Cristo murió por los impíos. Fuimos reconciliados con Dios mientras que éramos enemigos. Y después, versículo 8 lo dice: “Porque aun siendo pecadores, Cristo murió por nosotros.”


Ahí se encuentra la naturaleza única del evangelio. La naturaleza única del evangelio es ésta, la salvación es ofrecida y la salvación es posible, únicamente para los impíos, y únicamente para pecadores y únicamente para enemigos. Es una afirmación sorprendente, que Cristo murió por los impíos. Con eso en mente quiero que vea una ilustración de esto, en Lucas capítulo 5.


Entonces vayamos a Lucas 5, y vamos a estar ahí para el resto de la tarde. Quiero mostrarle una ilustración de como Cristo murió por pecadores, como Dios redime a los impíos. En Lucas capítulo 5, llegamos al versículo 27, y leemos: “Después de estas cosas salió,” siendo el Señor Jesús, “y vio a un publicano llamado Leví- o Mateo- sentado al banco de los tributos públicos y le dijo: “Sígueme.” Y dejándolo todo se levantó y le siguió. Y Leví le hizo gran banquete en su casa, y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”


Versículo 32 resume la esencia de lo que leí, de Romanos capítulo 5. La salvación es ofrecida por Dios únicamente a pecadores, únicamente a personas impías que han confesado que los son, no para aquellos que se consideran a sí mismos buenos, o lo suficientemente buenos. Y, por cierto, esa realidad es opuesta a toda religión en el mundo, porque todas las religiones ofrecen la salvación a aquellos que son buenos. Dios solo salva al miserable que se confiesa como tal, impío. Esa es una verdad totalmente devastadora que en sí misma exhibe toda religión falsa, satánica. De nuevo, todas las religiones falsas, ofrecen salvación, de manera engañosa, pero ofrecen salvación a aquellos que son los suficientemente buenos como para recibirlas. La naturaleza única del evangelio cristiano comienza con el hecho de que solo hay un Salvador, y ese es Cristo. Y no hay salvación fuera de Él, ¿verdad?


Escuche la Palabra de Dios, Juan 14:6, “Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí.” Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” O Juan 20:31, “Estas se han escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.” O 1 Corintios 16:22, “Si alguno no amare al Señor, sea anatema.” Gálatas 1:8, “Si alguno predicare otro evangelio, él es anatema.”


O 1 Timoteo 2:5, “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se entregó a sí mismo en rescate por todos.” O 1 Juan 2:1-2 “Abogados tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo, y él es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” O 1 Juan 5:11, “Dios nos ha dado vida eterna, y ésta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”


Y un texto que añadir a esos, está en el décimo capítulo de Romanos, y usted tiene que comenzar en el versículo 10 para oír la singularidad de la salvación mediante el Señor Jesucristo. “Que si confesares con tu boca, que Jesús es el Señor,” Romanos 10:9, “y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Esa es la exclusividad de la salvación basada en fe en Cristo, en Su resurrección, confesándolo como Señor.


“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice, todo aquel que en el creyere no será avergonzado, porque no hay diferencia entre el judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos es rico para con todos los que le invocan, porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo, ¿cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito, ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron el evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído en nuestro anuncio?”


Y después esto: “Así que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios,” o de Cristo. No hay otro salvador fuera de Jesucristo. El cristianismo es la única fe verdadera, el resto son mentiras. Pero, el segundo distintivo fuera de la identidad de Cristo como el único Salvador, es el hecho de que Dios solo salva a aquellos que son indignos de salvación. Eso es tan contra intuitivo. La salvación viene únicamente mediante el Señor Jesucristo, por la fe en Él, y solo para aquellos que son indignos de ella.


Estas últimas dos semanas se realizó una nueva encuesta de los evangélicos, realizada por Lifeway. Ésta es otra encuesta y los hacen cada año. Y una de las preguntas en la encuesta, ésta es una encuesta de los evangélicos, fue: verdadero o falso, Dios acepta la adoración de todas las religiones, incluida el cristianismo, el judaísmo, y el islam. Esa fue la pregunta. Cincuenta por ciento de los evangélicos dijeron: verdadero, verdadero. ¿Es eso verdad?


Entonces, lo que significa el ser evangélico no significa lo que debería significar. Y en 1860, en el Segundo Concilio Vaticano, una afirmación que se hizo y afirmada desde ese entonces por la iglesia Católica Romana, le voy a dar palabras del Papa, quién salió del Segundo Concilio Vaticano. Esta es la afirmación, “El evangelio enseña que aquellos que viven conformes a las bienaventuranzas, y que soportan amorosamente los sufrimientos de la vida, entrarán al reino de Dios.” (Fin de la cita). Esas son buenas personas.


Pedro Kreeft, un apologista católico romano dijo esto: “Son salvos si viven vidas buenas y son sinceros.” Me acuerdo leyendo estas palabras, creo que toda persona que ama a Cristo, conoce a Cristo, sea que estén conscientes de esto o no, -sea lo que sea que eso significa- sea que vengan del mundo musulmán, o del mundo budista, o del mundo cristiano, o del mundo incrédulo, son miembros del cuerpo de Cristo porque han sido llamados por Dios, y quizás ni siquiera conozcan el nombre de Jesús, pero saben que necesitan algo, y creo que son salvos y van a estar con nosotros en el cielo. Necesitan algo.”


Un apologista que desertó después que él comenzó en el ministerio como, -por lo menos trató de convencer que creía en la Palabra de Dios-, terminó su carrera al decir esto: “Cuando nos acercamos al hombre de una fe diferente a la nuestra, será con un espíritu de expectativa descubrir cómo es que Dios le ha estado hablando a él, y que entendimiento nuevo de la gracia y amor de Dios podamos descubrir de este encuentro. Nuestra primera tarea al acercarnos a otra religión, es quitarnos nuestros zapatos porque el lugar que estamos pisando es santo. Podemos olvidar que Dios llegó ahí antes de nuestra llegada.” Y después él cerró este párrafo con esto: “Dios está haciendo más a manera de redención, de lo que pasó en el primer siglo en Palestina.”


Raimon Pannikar escribió El Cristo Desconocido del hinduismo. Y él dijo: “El hindú de buena fe y bueno, es salvado por Cristo y no por el hinduismo. Pero es mediante el sacramento del hinduismo, mediante el mensaje de la moralidad y la buena vida, que Cristo salva al hindú.” Afirmaciones raras, totalmente engañosas. Pero la idea de que todas las religiones es que Dios, sea quien sea que ellos conciben que sea, la idea es que Dios va a salvar a las personas buenas, ¿verdad?, a las personas morales, a la gente devota, a la gente religiosa, la gente moral. Esta es la mentira más popular, diseminada por Satanás sobre el planeta, que la salvación viene a buenas personas, sea cual sea la religión. Esa es la mentira de Satanás. Ni siquiera es verdad para el judaísmo. En su nivel más devoto, el judaísmo no salva. No el judaísmo que encontramos característico de los escribas y los fariseos.


En Mateo capítulo 23, Jesús vio a los escribas y fariseos y dijo: Ustedes son hipócritas, cierran el reino de los cielos de la gente. No entran ustedes mismos, ni permiten que algún otro entre. Ay de vosotros hipócritas, lo dice una y otra vez. Ay de vosotros guías ciegos, necios, hombres ciegos. Él dice, hombres ciegos de nuevo. Ay de vosotros hipócritas, guías ciegos. Ay de vosotros escribas y fariseos. Hipócritas, una y otra, y otra, y otra vez; y después él cierra su diatriba: Vosotros serpientes, generación de víboras, ¿cómo escaparéis de la condenación del infierno. Ustedes son los judíos más de religiosos, ellos eran los judíos más religiosos e iban camino al infierno y estaban produciendo otros hijos del infierno.


Esa es siempre la mentira de la religión falsa, que Dios deje que entre al cielo la gente buena. Eso nos es lo que Jesús dijo. Regrese al texto de Lucas capítulo 5: “No he venido a llamar a justos, -a la gente buena-, sino a pecadores al arrepentimiento.” Éstas siempre han sido las buenas noticias, que la salvación no es para la gente que es buena, y la razón es, porque nadie es, ¿qué? bueno. “No hay justo ni aun uno.” Romanos 3. “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos a una se desviaron.” La salvación no es para aquellos que se imaginan que son dignos de ella, que se imaginan que son justos, o pretender serlo, la salvación es para gente impía.


Y en Lucas, capítulo 5, le leí una ilustración maravillosa de eso, la historia impresionante, inolvidable de Leví o Mateo. Ahora, regresemos al texto de Lucas 5 conforme comienza el relato, estamos alejándonos de Jesús, conforme lo que recogemos en el versículo 27, en dónde leí, de una casa en Capernaum, en dónde Él había sanado a un hombre que era un paralítico, y había perdonado sus pecados.


Ahora, Jesús está caminando con sus amigos, junto a la costa del lago, y Él es seguido por una multitud enorme que iba siguiendo sus pasos en fascinación y asombro. Sabemos eso a partir del pasaje paralelo de Marcos. Entonces, va ahí junto al lago de Galilea y el Señor tiene su siguiente cita divina, Él se encuentra con un pecador. De hecho, se encuentra con un pecador que será considerado el peor de los pecadores, el peor tipo de los pecadores. Su nombre es Leví.


Entonces, retomemos la historia. “Después de estas cosas salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos.” Ahora, necesitamos detenernos ahí por un minuto, por un momento. Algunas veces en la traducción del Nuevo Testamento la palabra no es recaudador de impuestos, podría ser publicano. Usted ha visto esa palabra, publicano. ¿Qué es tan malo acerca de ser un recaudador de impuestos? Por favor, no responda, sé lo que va a decir. Estoy pensando más bien bíblicamente, en lugar de la Comisión de Impuestos del gobierno actual.


Mateo se llamó a sí mismo Mateo. Marcos, quién le da a usted un relato paralelo usa Leví. Eso no es raro, muchos, como en la actualidad tenían dos nombres. Otros apóstoles, Simón Pedro, Bartolomeo Nataniel, Tomás Dídimo. Mateo significa regalo de Jehová, entonces, si él hubiera tenido una opción, Mateo habría usado ese nombre y lo usó. Por cierto, Mateo humildemente se refiere a sí mismo solo dos veces en su evangelio, solo dos veces, una vez al contar esta historia, y otra ocasión al dar una lista de los apóstoles. Mateo era extremadamente humilde. Él no dice nada en las narrativas de los evangelios, él escribió el evangelio de Mateo y antes de eso no dijo nada que es registrado. Él fue un recaudador de impuestos.


Ahora, desde el punto de vista de los judíos, los recaudadores de impuestos eran los hijos del infierno. Habían muchas razones porque era así. Si usted va al capítulo 15 de Lucas y ve la apertura, ahora, todos los publicanos, todos ellos, “y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.”  


Entonces, es muy probable que comenzó con el llamado de Mateo. Y Juan el Bautista, había traído algo de interés por parte de los recaudadores de impuestos, y pecadores, pero este es Jesús, y Él llega a este hombre llamado Leví, o Mateo, y le dice: “Sígueme, quiero que seas uno de mis seguidores.” Esto presenta la pregunta, ¿a quién salvará el Señor? ¿a quién salvará el Señor? Los escribas y los fariseos eran los que pensaban que eran religiosos, y pensaban que eran los representantes de Dios, y usted oyó lo que Jesús los llamó a ellos, “hijos del infierno, hipócritas, guías ciegos de ciegos, serpientes.’


Entonces, aquí está uno que ellos habrían considerado el pecador real, lo peor de los pecadores, y le voy a decir porque, Roma ocupaba la tierra de Israel. Roma había conquistado Israel y se había apoderado. Había soldados romanos por todos lados, estaba Pilatos, a quienes los judíos odiaban y trataron de chantajear en varias ocasiones, estaba Herodes el Idumeo, quien era un rey títere, quien también gobernaba sobre los judíos, no era judío. Odiaban esto, porque básicamente odiaban a los gentiles, cuando un judío salía de la tierra de Israel y entraba a un área gentil y al regresar y cruzaba la frontera a Israel, se sacudía el polvo de sus pies para que no trajera polvo gentil a su tierra.


Los romanos extraían impuestos de la gente a la que conquistaban, y básicamente gobernaban el mundo durante la época del Nuevo Testamento. Vendían franquicias de impuestos a traidores judíos, traidores a su pueblo, quienes entonces eran pagados por Roma para recaudar impuestos del pueblo. Al final del año el recaudador de impuestos le pagaba al gobierno, y lo que el recaudador de impuestos había conseguido por encima de eso, se lo llevaba para él. Habían impuestos fijos que los romanos establecieron, había un cierto tipo de impuestos, simplemente el tipo de impuestos que usted pagaba cuando usted salía y volvía a entrar en el país y sacaba o metía algo, como algún tipo de impuesto por exportaciones o importaciones. Y habían diferentes impuestos por la tierra, impuestos por el grano y otros productos por los que los romanos cobraban impuestos.


Pero los romanos establecían una cuota para la paga anual, que el recaudador de impuestos tenía que darle al gobierno romano, y lo que usted cobraba por encima de eso se lo quedaba. El pueblo odiaba el pagarle impuestos a Roma, y entonces para conseguir los impuestos y sacárselos a la gente tenía un grupo de golpeadores que lo rodeaban a usted para asegurarse de que si no pagaban sus impuestos le rompías las piernas o lo que fuera. Los judíos que tomaban estas franquicias romanas de impuestos eran culpables de extorsión, y de explotar a la gente. Básicamente podían detener a la gente en cualquier momento, en cualquier lugar y cobrar impuestos por lo que trajeran en sus manos, de manera arbitraria les cobraban impuestos.


Estaban rodeados por guardias y el resto de la escoria de la sociedad, gente que no podía ir a la sinagoga, que habían sido expulsados de la sinagoga. Los judíos que hacían esto eran los más odiados de todos los judíos. Mateo Leví era un traidor miserable como estos. Él extorsionaba, él recibía sobornos de romanos ricos, él abusaba de su propio pueblo, él servía a los gentiles paganos que adoraban a los ídolos. Y claro que los judíos creían que solo había un solo Dios, quien era el Dios verdadero, y todos los ídolos eran blasfemos.


Y entonces, aquí tiene usted un judío sacando dinero al servir a idolatras y sacando dinero de los adoradores del Dios verdadero. Como dije, habían sido expulsados de la sinagoga, de hecho estaban identificados junto con los animales inmundos. Se aplicó un estigma así para ellos, no se les permitía testificar en una Corte, estaban clasificados con las prostitutas y los ladrones, y esa es la razón por la que usted ve algunas veces a los recaudadores de impuestos y la palabra colectiva, pecadores, o recaudadores de impuestos, y prostitutas. Toda la escoria, todos los que eran los parias estaban juntos con los recaudadores de impuestos.


Había un tipo de recaudador de impuestos- habían dos tipos, y ésta es una historia fascinante. El general era llamado un gabbai, el cuál es g-a-b-b-a-i, una palabra que básicamente identificaba a alguien que recaudaba el impuesto normal, por la tierra, el ingreso, exportaciones, importaciones, y más allá de eso podía extorsionar lo que él quisiera. Conocemos uno de ellos en el capítulo 19 de Lucas, llamado Zaqueo, y él básicamente extorsionaba a la gente y se volvió extremadamente rico, lo veremos en un momento.


Pero, había otro tipo de recaudador de impuestos fuera del gabbai, y era llamado un mokhes, éste en particular era para todo lo que era comprado y vendido, todo camino, todo puente, todo puerto, los impuestos en todas las ciudades. Y después inventaron impuestos por los animales que jalaban carros, el número de ejes, el número de ruedas, el número de pacas, el número de animales con pacas, el número de peatones, los caminos, los mercados, los barcos, los paquetes. Cobraban impuestos por las cartas que estaban siendo transportadas. Eran los mokhes los que eran los criminales, quizás los peores de los criminales entre los recaudadores de impuestos.


Por cierto, eran tan malos que el Talmud permitía que los judíos les mintieran para protegerse a sí mismos. Decían, “un gabbai nunca podría ser perdonado, el mokhes nunca jamás podía recibir favor de Dios, porque estaban pegados a idolatras gentiles, paganos.” En el capítulo 18 de Lucas, usted tiene esta historia maravillosa, en dónde Jesús dice que habían dos hombres, versículo 10, que subieron al templo a orar, uno era fariseo y el otro publicano. Y aquí está la ilustración perfecta: “el fariseo puesto en pie oraba consigo mismo.” Esto es lo que los legalistas hacen, no le hablan a Dios, se hablan a sí mismos porque ellos son dios.


“El fariseo puesto en pie oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias que no soy como los otros hombres; ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como éste publicano.” Abajo de los ladrones, injustos, adúlteros, usted llega al fondo y es el publicano. El fariseo, de manera orgullosa oraba consigo mismo diciendo: Ayuno dos veces a la semana, doy diezmo de todo lo que gano. Más el publicano, estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.”


Y entonces, ¿a quién va a salvar Dios? “Os digo,” dijo Jesús, versículo 14 que éste descendió a su casa justificado, antes que el otro.” ¿Quién recibió salvación? ¿el fariseo? No. El pecador, porque Dios no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores al arrepentimiento.” Leví, será llamado por el título “un pequeño mokhes”. Estos eran los peores, los mokhes grandes tenían muchos mokhes pequeños que trabajaban para diferentes oficinas de impuestos. El pequeño era el que se sentaba, y de hecho, tomaba el dinero.


Y entonces, él era la persona más odiada en Capernaum, Galilea y toda Israel. Jesús lo vio a este pequeño mokhes, sentado ahí en su banco de los tributos públicos, extrayendo el dinero y lo vio, y le dijo: Sígueme. Ese es un mandato explícito. Sígueme. ¿Por qué es que Él lo llamaría a que fuera uno de sus discípulos? Esta escoria, esto es lo peor de lo peor. Jesús conocía el corazón de Mateo, nadie necesitaba decirle lo que había en el corazón del hombre. Él sabía lo que había en el corazón del hombre, lo dice en Juan 2, Jesús vivía ahí en el área de Capernaum y Galilea. Mateo trabajaba ahí.


Y Jesús, cuando lo vio no solo estaba familiarizado con quien era él, quizás lo estaba, quizás no, pero Él podía leer su corazón. Y lo que vio fue un corazón quebrantado, un corazón penitente, y un corazón de fe. Jesús sabía que Mateo había estado expuesto a su ministerio en esa área, y que Mateo no solo reconoció quien era Él, sino que Mateo reconoció su propia condición miserable. Y no solo fue el estigma social de ser un publicano, fue la condición más profunda, miserable, delante de Dios, la desesperanza de aquel que acabo de leerles, el que se golpeaba el pecho y decía: Sé propicio a mí, pecador.


Y dice en el versículo 28: “Y dejándolo todo, se levantó y lo siguió.” Este es el fin de su carrera, y él entra a seguir a Jesús, y jamás puede regresar. Jamás puede regresar. Porque alguien más va a tomar su franquicia de impuestos rápidamente. Muy diferente de los pescadores que fueron llamados, siempre podían regresar a pescar. Mateo nunca podía regresar. La obediencia de Mateo al llamado de Cristo fue un acto mayor de fe y devoción que aquellos pescadores. Ellos podían regresar, y de hecho regresaron, por lo menos trataron de regresar, pero el Señor redirigió los peces, y no podían pescarlos. Pero para Mateo no había regreso.


Escuche, esto es transformación. No oímos la historia de la fe de Mateo, no oímos la historia del corazón penitente de Mateo, no necesitamos oírla. Jesús dijo: Sígueme, “y dejándolo todo, se levantó y le siguió.” Él se volvió un seguidor de Jesús, el pecador más miserable a los ojos de esa sociedad. Está es transformación real. Él le dio la espalda a todo, un rompimiento decisivo, regenerado, nueva voluntad, nuevo corazón, nueva mente. Él no había buscado a Jesús como el paralítico lo buscó, en el incidente anterior, pero Jesús sabía que su corazón estaba quebrantado, estaba penitente, y fue perdonado por el Señor. Algo que el sistema apóstata ha pervertido del judaísmo, nunca le ofrecería a un publicano y Jesús lo llamó, y cuando Jesús lo llamó, su respuesta fue inmediata.


Mateo Leví, traidor, extorsionador, ladrón, expulsado, jefe de criminales, él se volvió el apóstol y el evangelista de Jesucristo que escribió el primer evangelio. Él debió haber estado sin palabras, en absoluto. Perdió una carrera temporal, y lo que era considerado injusto y no recto, un crimen, ganó un destino eterno. Él perdió posesiones materiales, ganó un futuro espiritual. Perdió seguridad terrenal y ganó herencia eterna, celestial. Él perdió a compañeros pecadores, y ganó al Hijo del Dios Santo. Él entiende que Jesús vino para salvar a pecadores. Él no dice nada aquí, y probablemente es porque se quedó sin palabras.


Ahora, ¿cómo sabemos que esto realmente pasó? Porque el versículo 31 y 32 es el comentario acerca de lo que acababa de pasar. “Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” Aquí estaba uno que sabía que estaba enfermo, y sabía que estaba enfermo, aquí estaba uno que era un pecador que deseaba arrepentirse, aquí estaba uno que sabía que era un pecador y deseaba arrepentirse y el comentario de esos dos versículos indica lo que pasó en su alma.


La respuesta de Leví fue, gozo. Versículo 29, “Y Leví le hizo gran banquete en honor a Jesús, en su casa. Y había mucha compañía de publicanos, y de otros.” Y llene ahí el espacio en blanco, escoria, “que estaban a la mesa con ellos.” Con el gozo de su salvación, encendiendo el fuego en su corazón, el deseo de Mateo consistió inmediatamente en hacer, ¿qué? contarle inmediatamente a toda aquella persona que conocía. Y fue, era una multitud bastante mala. El gozo de su conversión y su deseo era presentarle a todo mundo al Salvador. Y Él sabía que si el Salvador lo salvaba a él, Él podía salvarlos a ellos.


Un gran banquete, un gran banquete, eso significa que él tenía una casa grande, y eso significa que él era bueno en extraer dinero. Un banquete suntuoso. Él gastó su dinero en honor a Jesucristo, y Él hizo esto para traer a todos sus amigos pecaminosos al lugar en dónde Jesús pudiera influenciarlos a ellos. Entonces, todos los mokhes pequeños y los mokhes grandes, y los gabbai y toda la escoria impía ahí alrededor de Galilea se apareció, y eran pecadores, y son llamados ‘otros,’ por Lucas. Ladrones, y prostitutas y la escoria de la sociedad, imagínese, están comiendo de manera personal con el Hijo de Dios.


Si usted conoce algo del antiguo medio oriente, cuando usted se sentaba o se reclinaba con alguien esa era una tarde de comunión, al hacer eso mismo usted estaba afirmando su amistad. Jesús estaba afirmando su amistad con él. Dice que estaban reclinados en la mesa con ellos, Jesús con ellos. Esa es la razón por la que Jesús se, en Mateo 11:19 Él fue llamado de manera odiosa como el amigo de pecadores. Como dije, pudo haber comenzado aquí con esta cena de despedida evangelistica, conforme Mateo estaba dejando su vida antigua atrás.


Por un momento vaya a Lucas 18. Y quiero recordarle esto, se lo acabo de leer, versículo 14, fue el publicano, el recaudador de impuestos que estaba golpeándose el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador, quien se fue a casa justificado, no el fariseo. Eso lo lleva a usted al capítulo 19, en esta historia increíble de Zaqueo. “Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico. Zaqueo procuraba ver quien era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura, y corriendo adelante subió a un árbol sicómoro para verle, porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba le vio y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” Esto es absolutamente una conducta ridícula, Él va a ir a reclinarse en una comida con un recaudador de impuestos quien es rico, ha extorsionado dinero de la gente, en el servicio de la Roma idólatra, blasfema.  


“Entonces él, descendió a prisa y le recibió gozoso. Al ver esto todos murmuraban, diciendo que había entrado a morar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo puesto en pie dijo al Señor: He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno se lo devuelvo cuadruplicado.” Bueno, le puedo decir que lo tenía y podía devolver cuadruplicado. “Jesús le dijo: Hoy, ha venido la salvación en esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham.”


Y después esta afirmación maravillosa: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que,” ¿qué? “se había perdido.” Digo, usted puede reducir toda la hostilidad contra la vida de Jesús en su actitud hacia la gente miserable. Esa es la razón por la que lo odiaban, esa es la razón por la que lo mataron, porque Él llamaba a la gente justa, sepulcros blanqueados. Y Él estaba en casa con los pecadores.


¿Entiende usted que esto es lo que hace que el cristianismo sea distinto? Cualquier otra religión en el mundo promete una relación con Dios a las personas buenas. Esa es la mentira más difundida por Satanás. Jesús promete salvación y la da, solo a aquellos que confiesan que son miserables pecadores. En 1 Timoteo 1, usted tiene este testimonio sorprendente de Pablo, versículo 12: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador. Más fui recibido en misericordia, porque lo hizo por ignorancia e incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales,” ¿qué? “yo soy el primero.” ¿Ve usted cuan distinto es esto de la religión?


De regreso a Lucas 5. Entonces, los fariseos están furiosos, versículo 30: “Los escribas y los fariseos murmuraban, quejándose.” De hecho, es una palabra onomatopéyica, gongguzō, ngun ngun ngun ngun, se oye como lo que significa. Y entonces, se acercaron a los discípulos, y les dijeron, versículo 30: “¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?” Nunca superaron el hecho de que Él los condenó, y eran los más religiosos, y Él proveyó salvación y comunión para aquellos que eran los más miserables.


Ellos tenían moralidad, no tenían santidad. Estaban preocupados por lo externo, estaban preocupados por lo que la gente podía ver, eran morales, pero no sabían lo que era ser santo. Cuándo le imponían su moralidad a la gente, los hacían, escuche, ‘hijos del infierno’, no hijos del cielo. Jesús estaba haciendo que gente mala fuera santa. Y los fariseos estaban haciendo que la gente mala fuera peor.


Esta es una reprensión incisiva. “Respondiendo Jesús les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médicos, sino los enfermos.” Una analogía muy simple y obvia, no son aquellos que están bien, o que piensan que están bien, aquellos que están enfermos, que necesitan un médico. A lo largo de su ministerio, este conflicto siguió y siguió y siguió, y siguió. Sus enemigos, de, los escribas y fariseos pensaban tenían que ser los enemigos de Dios.


Entonces, Jesús debido a que Él era parte de la escoria, Él tenía que ser un enemigo de Dios, también. Él tenía que ser el agente del diablo. Oh, “lo que Él estaba haciendo,” ellos dijeron, lo hacía por el poder de Satanás. Ellos eran los justos y Jesús y sus amigos de vida baja, era impío y era tan obvio, que necesitaban matar a Jesús por causa de Dios, porque la obra justa sería matar a este hombre que era un amador de pecadores de una vida tan baja.


Y de nuevo, solo le señalo que está es la naturaleza única del evangelio. Él vino a salvar a los perdidos, Él vino para salvar a aquellos que se confesaban a sí mismos como pecadores. Los fariseos, la gente religiosa, cualquiera de ellos, están metidos en la justicia personal, orgullosos por su religiosidad, metidos en sus sacramentos, ceremonia externa, aferrándose fuertemente a la tradición, amando la aprobación de los hombres, realmente buenos en presentar el ritual, y presentar un show en la carne.


Pero la historia realmente no puede terminar ahí, porque esto lleva realmente una respuesta fascinante. Regrese al versículo 33, “Entonces, ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y así mismo lo de los fariseos, pero los tuyos comen y beben?” ¿Qué está mal con ustedes? Ustedes están teniendo una fiesta, ¿no lo entienden? Nosotros ayunamos. Y en el capítulo18, “damos diezmos,” nosotros ayunamos, ¿qué está mal con ustedes? No lo entienden, la religión tiene que ver con ayunar, tiene que ver con orar, tiene que ver con todos esos deberes. Y lo único que ustedes hacen es comer y beber, están teniendo una fiesta. ¿No saben que la religión es muy severa, muy seria, muy demandante, debe haber algún sacrificio personal?


Jesús respondió de esta manera: “¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?” Qué respuesta tan simple y profunda. No ayuna usted en una boda, ¿o sí? Ésta realmente es una parábola la que les está presentando. Él les está diciendo, de nuevo en el versículo 36, una parábola, una ilustración, “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Y nadie hecha vino en odres viejos, de otra manera el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Más el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.”


¿De qué está hablando Él? Ellos están diciendo a los discípulos de Jesús: Miren, miren, miren, tienen que ayunar, tienen que orar, no pueden dejar estos estándares. Necesitan aferrarse a esto.” Supongo que ellos dirían: Muy bien, concedemos que hay un elemento de gracia en la salvación, pero debe estar, debe ir de la mano con la ley, tienen que hacer estas cosas.” Jesús dice en primer lugar, este es un tiempo de celebración, porque, aunque no lo saben, el Esposo está aquí, el Hijo de Dios está aquí, analógicamente hablando.


Y después Él asesta un golpe mortal a cualquier compatibilidad entre la salvación a la manera de Dios, y la salvación en cualquier otra manera. Es simplemente un dueto poderoso, poderoso, de ilustraciones. Nadie corta un pedazo de vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Simplemente no puede coser el evangelio de la gracia en el judaísmo antiguo. No puede hacer que el evangelio sea un parche en un sistema de obras. Jesús no vino para fusionar el cristianismo con el judaísmo. Él no vino a parchar el sistema antiguo. Jesús está diciendo, esto está totalmente separado del judaísmo apóstata de esa época, y continúa incluso en la actualidad.


El evangelio del arrepentimiento y el evangelio de la gracia, para pecadores que se confiesan como tales, no pueden mezclarse con ninguna religión de ritual o de obras. El vestido viejo, aquí, es el judaísmo de esa época. Aquí está la naturaleza única del evangelio, la gracia no puede ser fusionada con la ley, es nueva. Y después Él da esa segunda ilustración de echar vino nuevo en odres viejos, y lo único que eso va a hacer es que va a romper los odres y el vino nuevo se va a derramar. Él usa la palabra nuevo en esa pequeña sección, siete veces, siete veces. No puede usted fusionar lo nuevo en lo viejo. Ninguna mezcla del evangelio en ninguna religión por obras es posible, debido a que todos los sistemas por obras son del infierno.


Y Él dice: Es difícil para ustedes aceptar eso. Y Él lo dice en el lenguaje del versículo 39, “Ustedes han estado bebiendo el vino antiguo, viejo, por tanto tiempo que no quieren el nuevo, porque dicen, el añejo, o el viejo, es mejor. Se aferraron a su judaísmo. El evangelio de gracia permanece de pie por sí solo. Gálatas 5:4, leemos, “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis, de la gracia habéis caído.” ¿Escuchó eso? El evangelio cristiano permanece en pie por sí solo, de manera única. El camino de la salvación mediante la gracia únicamente, mediante la fe únicamente, mediante Cristo únicamente es incompatible con cualquier otro sistema religioso. La fe, y la fe únicamente.


Es difícil para la gente rendir su religión, ¿no es cierto? Porque es muy difícil rendir su justicia personal, eso es lo que significa el versículo 39, han estado bebiendo el vino antiguo de justicia personal por tanto tiempo, que no tienen apetito alguno para el nuevo. Dicen: Oh el viejo ha sido lo suficientemente bueno, y piensan que todavía es lo suficientemente bueno. ¿Y qué pasó? Los fariseos y los líderes de Israel vieron a Jesús y le dijeron: No queremos tu vino nuevo. No queremos tu evangelio de gracia. Queremos nuestra justicia personal, y lo mataron a Él para detenerlo de predicar ese mensaje.  


El cristianismo no es compatible con cualquier otra religión. Y todos los demás evangelios son falsos y condenadores. Si cincuenta por ciento piensan que Dios acepta la adoración del judaísmo y del islam, eso le va a decir a usted que sea lo que sea un evangélico, ni siquiera conoce la verdad del evangelio. Y le digo a usted, querido amigo, no hay salvación en la religión, solo hay salvación cuando usted se da cuenta de que usted no vale la pena ser salvado. Y todo es un acto de misericordia. Cuándo usted llega al fin de sí mismo y usted se golpea su propio pecho y dice: Dios, sé propicio a mi pecador y sálvame. Cuándo usted clama por gracia, cuándo usted viene con nada en su mano.


A ellos les encantaba su judaísmo, les encantaba su vino tradicional, antiguo. Cultivaban un gusto por él, y el gusto se había apoderado de ellos. Les encantaba, les encantaba su religión porque los satisfacía a sí mismos el pensar que ellos habían alcanzado una relación con Dios. Esa es la mentira del diablo. Las únicas personas que se reconcilian con Dios son aquellos que se confiesan a sí mismos como pecadores, que en desesperación claman a Él, sálvame, muéstrame gracia oh Dios, sálvame, no puedo salvarme a mí mismo. El judaísmo del tiempo de Jesús satisfacía de manera personal la religión falsa. Siempre es así, ¿verdad? Por todo el mundo, satisface mucho. ¡Cuán triste! ¡cuán triste!


Quizás, algunas palabras registradas por Mateo sería un buen lugar en dónde terminar, la enseñanza de Jesús en el capítulo 13. “El reino de los cielos es semejante a un tesoro,” versículo 44, “el reino de los cielos –salvación- es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.”


Estas dos parábolas son tan simples, sin embargo tan profundas. Si usted quiere salvación verdadera, si usted quiere ser parte del reino de los cielos, usted tiene que vender toda su religión antigua, personal, de justicia personal. Usted tiene que volverse un prisionero pobre, ciego y oprimido, tiene que tener una actitud de bienaventuranza, que esté en bancarrota espiritual, que sea pobre, que esté vacío, que esté teniendo hambre y sed por aquello que usted sabe que no tiene. Le he mostrado, como probablemente se le ha mostrado varias veces, que el tesoro es Cristo, y en la salvación, la perla es Cristo, y la salvación. Y se, y les será dado a aquellos que dejan todo lo demás. De nuevo, tomando esas palabras de Pablo, si usted se aferra a alguna obra, usted nulifica, invalida la gracia.


Y entonces, le llamo a que deje cualquier supuesto sentido de su bondad, de su justicia, de su rectitud, y reconozca que su rectitud a los ojos de Dios son trapos de inmundicia. Pero eso es exactamente en dónde usted necesita estar, porque ahí es cuando usted puede recibir la salvación que Él ofrece solo a pecadores.


Nuestro Padre, te agradecemos por la verdad de Tú Palabra preciosa, realmente no hay duda, ni error en sus realidades. Gracias por abrir nuestros corazones y mentes para entenderla, para que sea aquello que más amamos. Te amamos a Ti, amamos Tu verdad, amamos a Tu pueblo, amamos a Tu iglesia, amamos porque Tú nos amaste primero. Nos amaste cuando no éramos amorosos, nos hiciste hijos cuando éramos enemigos, nos concediste la justicia de Cristo imputada a nosotros por la fe, cuando éramos pecadores miserables. Y todo fue por gracia, y siempre lo es, gracia sobre gracia, sobre gracia. De tal manera que somos lo que somos por Tú gracia, no tenemos nada de que jactarnos, la salvación de nadie es el resultado del mérito moral de alguien, cualquier ritual religioso, cualquier bondad humana. Lo mejor que somos juntos es trapos de inmundicias.


Y entonces, Te agradecemos porque un día Tú nos vistes como viste a Leví, y Tú vistes nuestros corazones quebrantados por el pecado, y anhelando el perdón, y Tú dijiste: “Sígueme”. Y dejamos todo, vendimos todo para comprar la perla, para comprar el tesoro, el tesoro sin precio de la salvación eterna. Y ahora, por todas nuestras vidas, incluso en la eternidad, Te alabaremos y Te adoraremos por una gracia tan abundante. Y Señor, yo pido que Tú salves a pecadores, incluso este día, incluso en este momento, que Tú los veas, que Tú veas el corazón penitente, y el corazón quebrantado, Tú traigas redención a ese corazón. Y que Tú cubras a ese pecador con Tu justicia.


Te agradecemos porque la justicia misma que Tú posees, nos la has imputado, nos la has acreditado por gracia, mediante la fe en Cristo, que Su justicia, lo que nos cubre. Y esa es la razón por la que estamos aquí, adorándote a Ti, motivados por la gratitud. Y estamos viendo que no solo Tu justicia nos ha sido imputada, nos ha sido acreditada como si fuéramos justos, sino que gradualmente Tú nos estás haciendo más justos, conforme Tú nos santificas y nos mueves a semejanza de la imagen de Tu Hijo amado.


Gracias por estas personas preciadas. Lleva a cabo Tú obra perfecta en cada corazón, y te lo agradecemos en el nombre del Salvador. Amén.


Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 

DERECHOS DE AUTOR © 2020 Gracia a Vosotros

martes, 15 de diciembre de 2020

Verdades Fundamentales - J. C. Ryle - (Spanish Edition)- ¡Descarga Gratis!

 




"Dondequiera que el gran Apóstol de los Gentiles iba, predicaba la misma doctrina, y la ponía al frente de su predicación. Se dirigió a oyentes muy diferentes, y a personas de mentes muy distintas. Pero siempre usó la misma medicina espiritual, ya sea en Jerusalén, o en Antioquía de Pisidia, o en Iconio, o en Listra, o en Filipos, o en Tesalónica, o en Berea, o en Atenas, o en Éfeso, o en Roma." J.C. Ryle


Sobre el Autor:


John Charles Ryle (1816-1900) fue un prominente escritor, predicador y clérigo anglicano en la Gran Bretaña del siglo XIX. Es el autor del clásico Pensamientos Expositivos sobre los Evangelios. Se retiró como obispo de Liverpool en 1900, a los 83 años.


Tenemos el gusto de publicar la obra Verdades Fundamentales por J. C. Ryle. Disponible en Amazon en la versión Kindle y Paperback. También les compartimos una versión especial gratuita en PDF. Confiamos en el Señor será de bendición no solo a quienes conocen a Cristo, sino también a aquellos que aún no han venido a Él. Por tal motivo, les animamos a que la lean y la compartan en sus redes sociales con amigos o familiares, de tal forma que utilicemos todos los medios que estén a nuestro alcance para proclamar el Evangelio. 


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lunes, 20 de julio de 2020

Dándole a la gente el evangelio completo



Espero que todos nosotros, al oír lo que oiremos esta noche de la Palabra de Dios, determinará nuestro evangelismo futuro, y el testimonio para el evangelio en torno a estas verdades. Si pudiera titular lo que quiero decirle en esta noche lo titularía: “Honestidad del Evangelio. Honestidad del Evangelio.” Y al decir eso estoy reconociéndoles que yo creo que hay deshonestidad al predicar el mensaje completo del evangelio.

Entonces, quiero que hablemos de honestidad en el evangelio. El ministerio del evangelio, el evangelismo, demanda honestidad. Demanda que le digamos a los pecadores toda la verdad, no parte de ella, sino toda. Y este tipo de honestidad del evangelio es el único ministerio aceptable en lo que ha nuestro Señor concierne. Cualquier cosa menos que esto, se queda corto de nuestro llamado. Y la verdad es, honestamente, que el evangelio es tanto glorioso como peligroso. Es eternamente enriquecedor, y es eternamente destructivo. El evangelio tiene el poder de multiplicar los gozos de manera eterna, y de multiplicar las tristezas de manera eterna.

El evangelio va a incrementar el placer puro para siempre, o va a incrementar el dolor puro para siempre. Después de oír el evangelio, con una medida de entendimiento, ningún pecador es el mismo. No, no en el tiempo, y ciertamente no en la eternidad. El exponer a los pecadores al evangelio los hace mejores, o los hace peores, no los deja igual. Ninguna persona que entiende el evangelio y sus demandas y sus mandatos se queda igual, en el tiempo o en la eternidad. Esta verdad es presentada para nosotros en 2 Corintios capítulo 2, por el apóstol Pablo. Él dice, en el versículo 14: “Más a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y aquellos, olor de vida para vida.”

En otras palabras, predicar el evangelio multiplica la muerte, como multiplica también la vida. Nadie se queda igual. En el libro de Hebreos, las palabras conocidas del capítulo 10, las conocemos todos muy bien. “Porque si pecaremos voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio.” Rechace el evangelio, siga pecando deliberadamente después de recibir el conocimiento de la verdad del evangelio, y lo que usted debe esperar es “un juicio aterrador, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. !!!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” Si usted ha oído el evangelio y rechaza el evangelio, usted tendrá un castigo más severo.

Entonces, el evangelio no deja a nadie igual. O usted es mejor o peor, no igual. Nuestro Señor se dirige a esto en Mateo 11. Entonces, permítame pedirle que abra su Biblia en Mateo capítulo 11. Y quiero que sigamos su pensamiento comenzando en el versículo 15, Mateo 11:15. “El que tiene oídos para oír, oiga.” Este es un llamado a escuchar. Este es un llamado a estar alerta. No es el único lugar en dónde ese llamado es dado. Capítulo 13: “El que tiene oídos para oír, oiga,” versículo 9. Capítulo 13: “El que tiene oídos para oír, oiga,” versículo 43. Y aparece muchas veces como recordaremos en Apocalipsis 2 y 3. Es un llamado a la seriedad de lo que está a punto de ser dicho. Y si somos aquellos que predicamos el evangelio, y somos los que somos responsables de traer a la gente de las naciones a Cristo, necesitamos saber lo que nuestro Señor espera de nosotros, conforme entramos en esta tarea. “Escuchen esto,” eso es lo que nuestro Señor está diciendo. 

Ahora, nuestro Señor fue un misionero, el Misionero consumado. Él tuvo un corazón por los perdidos, Él lloró por ellos. Él les trajo la verdad, Él les ofreció el evangelio de salvación. Él lo hizo con amor, con pasión, ternura y bondad. Él les dijo que creyeran la Escritura. Él les dijo que creyeran en los profetas, Él les dijo que creyeran en Juan el Bautista, quien había dicho de él: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Y les dijo que creyeran en Él. No solo en el Antiguo Testamento, no solo en los profetas, no solo en Juan el Bautista, sino creer en Sus palabras acerca de Sí mismo. Los diez capítulos anteriores de Mateo proveen revelación que nos dicen de manera clara quien era Él: el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías, el Rey, el único Salvador, el único Redentor.

Diez capítulos son presentados por Mateo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, para presentar con claridad quien es Jesucristo. Y hay un crescendo al final de ese décimo capítulo, en dónde él dice: Deben recibirme.” Versículo 32 del capítulo 10: “Todo aquel que me confesare delante de los hombres, también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Después de diez capítulos de revelación acerca de Su identidad, Él llama a una confesión abierta como la que oímos esta noche en el bautismo. Después Él advierte: “Todo aquel que me negare delante de los hombres, también lo negaré delante de mi Padre.”

Y presenta la realidad de que hay un precio que pagar por esto, porque habrá división en una familia. “Él no vino a traer paz, Él vino a traer una espada, a poner a un hombre contra su padre, y una hija contra su madre, una nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre serán los miembros de su casa.” Y después él dijo: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí. Y el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y viene en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”

Entonces, este es el llamado al final de los diez capítulos a abrazarlo. Abrazarlo, incluso si le cuesta a usted todo, todas sus relaciones, y toda su vida. Conforme llegamos a los capítulos 11 y 12, encontramos registrada las respuestas a estos diez capítulos de apertura. Veremos, si leyéramos a lo largo de los capítulos 11 y 12, e incluso en el capítulo 13, que hubieron varias respuestas. Al principio del capítulo 11, una respuesta es la duda. Otra respuesta, en la primera parte del capítulo 11 es confusión o perplejidad. Y cuando usted llega al capítulo 12, encontramos que hay unas cuantas respuestas más: asombro superficial, una especie de fascinación con los milagros, el rechazo, lo cual progresa incluso hasta llegar a la blasfemia.

Pero en nuestro pasaje, comenzando en el versículo 16, encontramos la forma de incredulidad más común. Supongo que podríamos tan solo resumirlo al decir que es una especie de indiferencia o falta de interés cínica. Después de todo lo que ha sido revelado acerca de nuestro Señor, todo lo que Él mismo ha presentado para el pueblo de Israel, había duda y había perplejidad y había asombro y había fascinación, pero al final esa nación lo rechazó y lo blasfemó y pidió su muerte. Pero para la mayoría de la gente, no hubo ese tipo de odio blasfemo, vicioso, en contra de Jesús que se manifestó en Jerusalén cuando Él fue llevado a la cruz. La forma más común de incredulidad es simplemente una falta de interés, indiferencia.

Y nuestro Señor presenta eso de manera clara comenzando en el versículo 16, de una manera rabínica tradicional, Él habla en figuras de dicción. “Mas, ¿a qué compararé esta generación?” Esta es la forma más común de enseñanza rabínica, la forma de enseñanza más común en toda la literatura judía, metáfora, símil, ilustración, en este caso podríamos llamarlo incluso una parábola. Y entonces, nuestro Señor inventa una historia como lo hace con tanta frecuencia. ¿A qué compararé esta generación? ¿Qué describe mejor esta generación? Bueno, Él dice: Semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y dan voces a sus compañeros, diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis, os endechamos y no lamentasteis.”

Él dice: Esta generación es como niños. Niños que están ahí en la plaza abierta. Esa sería la plaza en el centro de toda pequeña aldea y ciudad, en dónde varios bienes eran vendidos en diferentes tiempos durante la semana. Pero para el resto del tiempo era como el parque de la ciudad y era el lugar de juego para los niños que vivían ahí. Es el agora, como un parque público, abierto a todo mundo cuando está vacío. Y Jesús ve este espacio abierto en dónde niños pequeños están jugando juegos, y los juegos inevitablemente reflejan los juegos de los adultos, ¿no es cierto? o los acontecimientos adultos, o los acontecimientos significativos sociales de los adultos.

Entonces, estos niños están jugando juegos que realmente están diseñados para seguir los dos acontecimientos más dramáticos en toda la vida social: un funeral y una boda. Los niños están jugando al funeral, y están jugando a la boda. Alguien es el cuerpo muerto, algunas personas son los que lloran, algunas personas podrían ser los que llevan ese cuerpo, quizás algunos están llorando y están jugando al funeral. Y también están jugando a la boda, y alguien es la novia y alguien es el novio, y alguien es el hombre de honor y alguien quien es la dama de honor, y todo mundo tiene un lugar que jugar. La boda es un juego feliz, y entonces, leemos que, “Os tocamos flauta y no bailasteis.” El juego de la boda llamaba una flauta, un instrumento musical debido al gozo y llamaba a baile. También jugaban el juego del funeral y ese llamaba a duelo y tristeza, pero no siguieron eso, “no lamentasteis.”

En ambos casos lo que vemos es indiferencia obstinada. Por cierto, esta es la única referencia bíblica a juegos de niños. Pero esto tiene la intención de ilustrar la perversidad obstinada de la naturaleza pecaminosa humana. No es que son hostiles, no es que son agresivos, es que no quieren jugar. ¿Cómo es que Él está aplicando esto? Versículos 18 y 19, “Porque vino Juan, que no comía ni bebía,” él vino en modo funeral, “y dicen: Demonio tiene. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe,” Él vino en modo boda, “y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.”

Estos son niños caprichosos. Jesús vino a manera de boda, Juan vino a manera de funeral. Piense en eso en el versículo 18, Juan vino y no comía ni bebía, él virtualmente no tuvo interacción con la sociedad. Sabemos lo que lo caracterizó, usted puede regresar al capítulo 3 y leerlo, él comía langostas y miel silvestre y él vivía en medio de la nada en el desierto, sin vida social, aislado. Y su mensaje fue el arrepentimiento, fue un mensaje de condenación. Arrepiéntanse o mueran, él dice cosas como: “Quien les advirtió que huyeran de la ira venidera.” Y nuestro Señor dijo: “No quisieron entrar en el juego de Juan, no quisieron ser parte de eso. Más bien dijeron de él, demonio tiene. Él está poseído por demonios, él está loco, es un caso mental.”

Entonces, en lugar de arrepentimiento hubo ridículo. Por otro lado, Jesús fue exactamente lo opuesto, Él no vivió en el desierto. Él fue de aldea a aldea, a aldea, Él pasó Su niñez entera hasta que se volvió un adulto y comenzó Su ministerio público en la ciudad de Nazaret, sentándose en la mesa diariamente, cada día de Su vida con la familia y la comunidad. Lo encontramos comiendo muchas veces en muchos lugares con muchos grupos diferentes de personas. Él está en medio de todo, porque es un tiempo de gozo. Su mensaje toca la nota de arrepentimiento, pero es mucho más que eso, el Mesías está aquí, es tiempo de gozo.

Regrese dos capítulos al capítulo 9, y versículo 14. Los discípulos de Juan, quien está en modo funeral, vinieron a los discípulos de Jesús y a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces y tus discípulos no ayunan? Si tu mensaje constantemente es arrepentimiento y condenación estás en un modo triste, y el ayuno le pertenece a eso. Jesús respondió en el versículo 15: “¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto, entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.”

Este es tiempo de boda, este es tiempo de celebración. Este es el tiempo para la vida y el gozo. Pero, ¿qué dijeron de Él? El versículo 19 dice: “He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.” Rechazaron a Juan el Bautista y a su mensaje de arrepentimiento, rechazaron a Jesús y Su mensaje de salvación, del Reino. Rechazaron el arrepentimiento y rechazaron la fe en el Hijo de Dios.  

Entonces, básicamente hacen lo que los pecadores siempre hacen, crean una excusa para su indiferencia, para su apatía, para su indiferencia, una que los justifica. Son demasiados justos como para agacharse, para aceptar el mensaje de Juan el Bautista; él está poseído por demonios. Y también son demasiado justos como para escuchar a este hombre llamado Jesús, porque Él es pecaminoso, Él es comilón y borracho, y amigos de publicanos y de pecadores. Esto en cierta manera es la respuesta común a Jesús, Él no llega a mis estándares.

La respuesta inmediata de nuestro Señor es axiomática, es un truismo, es una realidad auto-evidente, Él dice al final del versículo 19: “Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.” O como dice en Lucas 7:35, “La sabiduría es justificada por sus hijos.” ¿Qué significa eso? Lo que significa es que la sabiduría verdadera se manifestará en lo produce. La sabiduría humana corrupta produce obras corruptas, tales como las acusaciones falsas mismas de la gente en contra de Juan y Jesús. Pero, por otro lado, la sabiduría verdadera de lo alto, la sabiduría que Juan estaba predicando, y que Jesús estaba predicando, produjo personas justas que se arrepienten y creen. Y la sabiduría, de esta manera es justificada.

En Santiago, capítulo 3, esto es presentado con más detalle, versículo 3: ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.” Si usted es verdaderamente sabio, si usted ha recibido sabiduría se manifestará en sus obras. “Pero si tenéis celos amargos, y contención en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad, porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque dónde hay celos y contención, ahí hay perturbación y toda obra perversa, pero la sabiduría que es de lo alto, es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía, y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.”

La sabiduría se manifiesta en sus hijos, los hijos son virtudes. La sabiduría se manifiesta en obras, actos virtuosos. La sabiduría divina será justificada, el veredicto definitivo sobre el evangelio, escuche, el veredicto definitivo sobre el evangelio no se hace por sus enemigos, por los que lo rechazan, el veredicto definitivo acerca del evangelio es hecho por aquellos que lo reciben y demuestran su veracidad en su arrepentimiento en su fe, y en el fruto de esas cosas. Los pecadores impenitentes, incrédulos, que creen que son buenos por sí mismos, crean razones para rechazar. Incluso se burlan del evangelio como los niños caprichosos que no quieren unirse al juego.

Ahora, cuando ese mensaje es rechazado, cuando ese mensaje es rechazado como lo es la mayoría del tiempo, todos sabemos eso, ¿qué hizo nuestro Señor? Cuándo el mensaje del arrepentimiento y la fe fue rechazado, que hizo Él, ¿fue esa una excepción para Él? ¿cómo es que Él enfrentó eso? Le voy a decir lo que Él no hizo, Él no cambió el mensaje. Y Él no cambió el método, Él simplemente pronunció juicio devastador. De hecho, en este incidente mismo hay un punto de quiebre significativo, una línea es trazada aquí. Hay un cambio enorme en el ministerio de Jesús en este punto mismo. Desde el comienzo del evangelio de Mateo hasta el versículo 19, ha habido gentileza y compasión, pero comenzando en el versículo 20 todo cambia. Entonces, comenzó a reconvenir. Esto se demanda por honestidad del evangelio. Este incidente mismo da lugar a un nuevo enfoque, una nueva dirección en el ministerio de nuestro Señor.

Entonces comenzó a reconvenir. Algunos los traducirían a denunciar. Es un término muy, muy fuerte para enojo santo que trae juicio. Aquí es en dónde esa compasión a la que estábamos tan acostumbrados a ver, es reemplazada por la furia. Y el objetivo, él comenzó a reconvenir en las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, las ciudades en las que la mayoría o muchos de sus dunamis, o actos de poder, fueron hechos. No son los edificios, sino son las instituciones de las ciudades, es la gente.

Entonces, esta es una denuncia divina de las personas que fueron expuestos a Él y a Su poder, porque el versículo 20 dice: “No se habían arrepentido.” No se habían arrepentido y obviamente no creyeron. Al que mucho se le haya dado, mucho se le demandará. La cantidad de estar expuesto al Señor y al evangelio, a la verdad divina, agrava su culpabilidad. Era lo que estaba diciendo antes, nadie jamás se queda igual. Si usted rechaza el evangelio, se agrava la culpabilidad, el castigo se incrementa. Y si usted rechaza continuamente al Salvador y al evangelio, día tras día, tras día, tras día, mes, tras mes, tras mes, es exponencial el nivel de gravedad. Mayor el conocimiento de la realidad de Cristo y Sus palabras y Sus obras, mayor la culpabilidad, y entre mayor la culpabilidad mayor el castigo.

Entonces, leemos en el versículo 21 “!!Ay de ti, Corazín!” Esa es una palabra para condenación, maldición, ira. “!!Ay de ti, Betsaida!” Dos ciudades cuyos habitantes habían sido expuestos al evangelio, habían sido expuestos al evangelio, una y otra, y otra, y otra vez. Las palabras de nuestro Señor aquí deberían haberlos aterrado, como las palabras de Jonás aterraron a Nínive, de tal manera que la ciudad entera se arrepintió. Pero estas personas no se arrepienten, y entonces se pronuncia condenación sobre ellas. “!!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto, os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.”

Él pronuncia maldiciones sobre Corazín a más de dos, tres kilómetros al norte de Capernaum, hoy día está extinta. Él pronuncia una maldición sobre Betsaida, también un poco al noroeste de Capernaum, el hogar de Felipe y Andrés y Pedro. Esta área es Galilea, esta área realmente apenas está muy cerca de Capernaum, lo cual realmente para gran parte del ministerio galileo de nuestro Señor era la base, vieron muchos milagros. Juan, al final de su evangelio en el capítulo 20, de nuevo en el capítulo 21, versículo 25, dice que Él hizo tantos milagros que ni siquiera podían escribirlos todos. Estas son poblaciones de personas muy afortunadas. Y nuestro Señor dice: “Si los milagros que vieron hubieran ocurrido en Tiro y en Sidón, se habrían arrepentido mucho tiempo atrás en cilicio y en ceniza.”

El cilicio y la ceniza son símbolos de humillación y tristeza y lloro, y arrepentimiento. Corazín y Betsaida van a ser juzgadas con mayor severidad porque estuvieron más expuestas al Hijo de Dios. El privilegio trae responsabilidad, el privilegio incrementado trae responsabilidad incrementada. Lo que estaba pasando en Corazín y en Betsaida era que el mensaje de Cristo estaba produciendo muerte para muerte, para muerte, para muerte, grados multiplicados de castigo en el infierno. Esa es la razón por la que el versículo 22 dice: “Será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.” Tiro y Sidón nunca oyeron el evangelio.

Usted podría pensar que debido a que estas dos ciudades oyeron el evangelio, esa era una ventaja. No. Simplemente lo opuesto. Tiro y Sidón eran idolatras, estaban llenas de adoración a Baal, inmoralidad, impiedad, soberbia. Eran dignas de juicio y condenación divino. Usted puede leer de esto en Ezequiel 26 al 28, Isaías 23, y profetas como Amós y Joel y Jeremías pronunciaron juicio contra esas dos ciudades de la costa, Tiro y Sidón. No habían sido totalmente destruidas porque en Mateo 15:21 dice que Jesús las visitó. Pero nuestro Señor dice: “Si los milagros que habían sido hechos en Corazín y Betsaida hubieran sido hechos ahí, se habrían arrepentido.

Entonces Corazín y Betsaida, a las que se les concedió mucho más privilegio que su rechazo, recibieron mucho más castigo. Y eso quiere decir que hay grados de castigo en el infierno. Después en los versículos 23 y 24, Él añade una segunda ilustración, “Y tú Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida.” Hades o infierno, “porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habrían permanecido hasta el día de hoy. Por tanto, os digo que, en el día del juicio, será más tolerable para la tierra de Sodoma que para ti.

¿Qué es peor, ser un sodomita, tratar de violar ángeles o ser un judío religioso en Capernaum rechazando a Jesucristo? El infierno está más caliente para el judío religioso que rechazó a Jesucristo, que lo es para un sodomita que trató de violar ángeles; porque el juicio está conectado a cuanta revelación ha recibido usted. Capernaum excedió a Corazín y a Betsaida en privilegio. Hubieron más de los milagros de nuestro Señor hechos en Capernaum, incluso que en esas otras dos ciudades. Sodoma excedió a Tiro y a Sidón en impiedad. Tiro y Sidón eran impías, pero todavía existen incluso en la actualidad, o lo que queda de ellas, existían en el tiempo de nuestro Señor.

No fue el caso con Sodoma, Dios sepultó a Sodoma bajo fuego y azufre, por su perversión homosexual. En el juicio será peor para la gente en Capernaum que vio a Jesús, oyó a Jesús fue testigo de los milagros y lo rechazaron, de lo que será para los habitantes de Sodoma. Esto es honestidad del evangelio. Esto es honestidad en el evangelio. Esto no es de lo que la gente habla incluso gente cristiana cuando presenta a Cristo, evitan esto. Pero esto es honestidad en el evangelio, de cuanto más severo será el castigo para aquel que pisa la sangre del pacto, que rechaza la cruz.

No hay evidencia de que estas ciudades ridiculizaron a Jesús, simplemente fueron impenitentes, simplemente fueron incrédulos, fueron indiferentes. Oh sí, estaban asombrados por su enseñanza, estaban asombrados por sus milagros, estaban impresionados por sus obras y sus palabras. Fueron religiosos, fueron respetables, creían que eran justos en sí mismos, pero no fueron conmovidos; personas respetables, personas respetables religiosas, expuestas a la verdad de Jesucristo y al evangelio, recibirán el castigo más severo en el infierno. Eso es honestidad en el evangelio. Será peor para ellos que para los sodomitas.   

Entonces la honestidad del evangelio hasta este punto demanda una advertencia contundente, ¿no es cierto? Demanda una advertencia contundente. Sí, demanda un ruego compasivo, y el ruego compasivo estuvo ahí en los versículos 16 al 19 y la advertencia contundente estuvo ahí en los versículos 20 al 24, hay algo más que viene a continuación en la honestidad del evangelio; está en el versículo 25, llamémosla una doctrina con confianza, una doctrina de confianza. ¿Acaso Jesús estaban triste por esta incredulidad? Claro. ¿Lloró por ella? Claro. ¿Estaba decepcionado? Claro. ¿Se sintió como Isaías, hasta cuando oh Jehová, haré esto y rechazarán? Claro.

Pero observe el versículo 25, “En aquel tiempo respondiendo Jesús dijo: “Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra.” Ahora, espera un minuto, ¿es esa la respuesta al rechazo del evangelio, que habríamos esperado? ¿Es eso lo que esperaríamos? ¿Así es cuando usted responde cuándo usted es confrontado por la indiferencia? ¿Usted alaba a Dios inmediatamente, dice usted, te alabo Padre Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y los entendidos y la revelaste a los niños? ¿Qué está diciendo nuestro Señor aquí? Él está diciendo esto, que puedo alabar al Padre, aun cuando el evangelio es rechazado y multiplica el juicio porque la salvación es de manera total un acto de Dios. Esta es la confianza gloriosa del Hijo en la soberanía del Padre. ¡Te alabo Padre!

Yo sé, en el ministerio usted se desanima, y usted está esforzándose por hablarle a la gente del evangelio y usted se desanima. Si usted va a ser honesto en el evangelio, usted les va a decir: “Mira, ahora estás en más problemas de lo que estabas antes de que oyeras esto, y cada vez que lo vuelves a oír y lo rechazas, estás multiplicando tu castigo eterno.” Dándose cuenta del horror de eso, usted también puede volverse inmediatamente a la adoración y decir te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque tú escondiste estas cosas de los sabios y los entendidos, y la revelaste a los niños.

Ese versículo comienza en aquel tiempo, ahí a la mitad de esa realidad, en el momento mismo cuando Jesús estaba enfrentando esta respuesta típica de los pecadores, sin arrepentimiento, sin fe, típico de la nación de Israel, típico del mundo, Él no está derrotado, Él no está desanimado, Él tiene confianza porque la salvación está en el propósito y el plan del Padre. ¡Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra! Y no es más bien obvio que si usted es el Señor del cielo y de la tierra, usted está a cargo. Si usted es el Creador Soberano, Sustentador, Gobernante, y Consumador de todo lo que existe, usted está a cargo.

La alabanza es la respuesta de nuestro Señor Jesús cuando el evangelio es rechazado. Él ha hecho todo lo que puede hacer. Él ha presentado un ofrecimiento de gracia, no quisieron jugar, entonces Él pronunció condenación sobre ellos. Si la gracia y la misericordia y el amor de la invitación del evangelio no movió sus corazones para que vinieran a Él, y la amenaza de la culpabilidad incrementada y el castigo eterno no movió sus corazones, Él todavía puede alabar a Dios. Que Dios ha escondido estas cosas de los sabios y los entendidos, y las reveló a nēpios, bebés que están alimentándose del pecho, aquellos que están indefensos.

Esto se oye muy parecido a lo que Pablo estaba diciendo en 1 Corintios 1, cuando dice en el versículo 18 que: “La palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero, para los que se salvan es poder de Dios.” Y después ahí abajo en el versículo 26, él dice: “Porque mirad vuestra vocación hermanos, que no hay muchos sabios conforme a la carne,” no los sabios e inteligentes – “no muchos poderosos, no muchos nobles,” y después esto, ¿por qué? “porque Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a lo sabio, y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte, y las cosas bajas del mundo y lo menospreciado Dios ha escogido, las cosas que no son, para que él pueda anular las cosas que son, para que nadie se jacte delante de Dios. Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien nos ha sido hecho por Dios, sabiduría y justicia y santificación y redención para que como está escrito, el que se gloría, gloríese en el Señor.”

No son los sabios y los inteligentes que creen, son los que Dios ha escogido. ¿Por qué? ¿Por qué es que Dios le reveló esto solo a aquellos a los que Él escogió? Versículo 26, “Sí Padre, porque así te agradó.” Así te agradó. ¿Por qué es que le agradó a Dios escoger a personas para la salvación? Efesios 1, “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados como hijos suyos mediante Jesucristo para sí mismo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia.”

¿Por qué escogió? Por causa de Su gloria. “Te alabo Padre porque esto te agradó, porque te dio toda la gloria.” Toda la gloria para el Padre. Y después él añade en el versículo 27, “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre.” Jesús dijo en Juan 6, “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.” Toda persona que viene a salvación es un regalo de amor del Padre para el Hijo, escogido desde antes de la fundación del mundo, con su nombre escrito en el libro de la vida, atraído por el Padre y dado al Hijo. “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre; ni al Padre conoce alguno sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” Escuche esto, “Y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” El Padre salva a quien Él quiere, y el Hijo en acuerdo perfecto con el Padre lo revela a quien Él quiere.

Incluso, a la mitad de su ministerio, en dónde usted entrega su corazón a los pecadores, y ejerce honestidad en el evangelio, habla de la necesidad de arrepentirse y creer. Y cuando rechazan eso y usted les advierte del juicio inevitable y el incremento de ese juicio, entre más saben más rechazan, y todavía son indiferentes, todavía no tienen interés, usted se vuelve a esta realidad de confianza, de que todos aquellos a quienes el Padre ha escogido vendrán. Serán regalos de amor del Padre para el Hijo, el Hijo lo recibirá, el Hijo los guardará (Juan 6), Él no perderá ninguno, Él los va a resucitar a todos en el día postrero. La salvación, el arrepentimiento y la fe en el evangelio depende de manera total de la voluntad y el propósito y el plan del Padre y la obra y voluntad del Hijo.

Martin Lutero dijo: “Aquí el fondo se cae en todo el mérito, todas las facultades y las capacidades de la razón, o el libre albedrío del que sueñan los hombres, y no cuenta para nada delante de Dios. Él debe hacer todo.” Esa es la razón por la que siempre triunfamos, ¿verdad? Pero observe esta parte final, aquí en el capítulo 11, con entendimiento firme, perfecto, de la doctrina de la soberanía divina, solo como el Señor mismo lo querría, con un entendimiento verdadero de la salvación de los escogidos. El Señor hace algo sorprendente, Él da una invitación final, y observe lo que dice en el versículo 28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

¿Cómo podría Él decir eso? Pero Él lo dice sin vacilación en absoluto, sin aclaración, sin explicación, sin temor a contradecirse como si hubiera algún tipo de antipatía entre la elección soberana y la responsabilidad humana, el Señor presenta una invitación. La honestidad del evangelio hace un ruego de misericordia de gracia, la honestidad del evangelio pronuncia juicio severo multiplicado sobre los que rechazan, la honestidad del evangelio descansa consolada en la soberanía divina de Dios. Pero en la honestidad del evangelio también hace un ofrecimiento abierto. No sabemos quiénes son los elegidos.

Entonces nuestro Señor dice: “Venid a mí, todos.” Su entendimiento perfecto de la elección soberana no refrenó el ofrecimiento. “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os daré descanso.” Pero, ¿a quién vino ese ofrecimiento? Por favor observe: a todos los que están trabajados y cargados. Todos los que están trabajados y cargados. Ellos son los que responderán. Aplastados bajo la carga de la ley, aplastados bajo el peso del pecado, sepultados bajo la culpabilidad y el temor sin alivio, el ofrecimiento por parte de nuestro Señor de reposo para ellos es lo que ellos desean.

No estamos hablando ya de los que creen que son buenos en sí mismos. No estamos hablando de los sabios y los inteligentes, no estamos hablando de los religiosos y los que están satisfechos en sí mismos, los niños caprichosos. Estamos hablando ahora de personas desesperadas, aquellos que han agotado todo recurso humano. Y la honestidad del evangelio también dice: Mira, el ofrecimiento de la salvación eterna es para cualquier persona, que esté aplastada bajo el peso del pecado y la culpabilidad y temor del juicio. Cualquier persona que está siendo golpeada por el Espíritu de Dios, que está convenciendo de justicia y de juicio, y de pecado. A ellos digo: “Vengan. Todos ustedes aplastados bajo el peso del pecado y les daré descanso, descanso de salvación, descanso de salvación.”

Y Él describe ese descanso en el versículo 29, “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí.” Pudo haber sido que cuando Jesús fue un carpintero Él hizo muchos yugos. Aquí Él está diciendo: “Vengan a mí, y yo les daré descanso.” Dice usted: “Espera un minuto. ¿Si Él nos va a dar descanso, de qué es este yugo?” Bueno, “Tomad mi yugo sobre vosotros”, ¿qué significa eso? Usted es colocado en un lugar en dónde alguien más lo controla a usted. Eso era un yugo.

Entonces, usted está confesando a Jesús como Señor, y usted se está sometiendo a Él como Su esclavo. Vengan y reconózcanme como su Señor. Vengan y reconózcanme como su Maestro, y aprendan de Mí. Sé mi esclavo, mi doulos, y mi matetes, mi estudiante. Y van a amar esta relación porque “yo soy manso y humilde de corazón y hallareis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.”

Bueno, hemos dicho mucho. Creo que usted entiende el panorama. La honestidad del evangelio extiende misericordia cuando es rechazada. La honestidad del evangelio advierte de la severidad multiplicada de juicio eterno, sobre aquellos que oyen la verdad y la rechazan. La honestidad del evangelio descansa en el propósito soberano de Dios, y después al mismo tiempo, la honestidad del evangelio llama a todos los que están aplastados bajo el peso del pecado para que vengan a Cristo. Esta es la totalidad de un evangelio honesto. Tiene un ruego compasivo, tiene una advertencia contundente, tiene una doctrina de confianza, pero también tiene una promesa consoladora, y podemos ofrecerle esto a los pecadores.


Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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viernes, 12 de junio de 2020

La fe falsa, emocional y egoísta de muchos que se acercan a JESÚS



“Al ver a JESÚS, Herodes se alegró grandemente, porque por haber oído acerca de Él, desde hacía bastante tiempo deseaba verlo, y esperaba ver algún milagro hecho por Él. Y le preguntaba con muchas palabras, pero Él nada le respondió...Entonces Herodes, con sus soldados, después de menospreciarlo y ridiculizarlo, le puso una ropa espléndida y lo devolvió a Pilato” (Lucas 23:8-9, 11 BTX4)

Cuantas personas que algún día se acercaron a Jesús para esperar algo sorprendente de Él (fe falsa), se sintieron grandemente alegres por lo que esperaban recibir o mirar realizar por ellas. No venían a rendirse a Jesús, no venían a arrepentirse de sus pecados y pedir Su perdón; como aquella mujer de mala vida que a los pies del Salvador derramaba su corazón y “llorando a sus pies, comenzó a regar sus pies con las lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, y besaba fervientemente sus pies y los ungía con el perfume” (Lc. 7:38), la cual fue perdonada. Cuantos han venido a Jesús con el anhelo de ver una señal, de recibir un milagro, que les quite su dolor, o que arregle sus finanzas, o repare su matrimonio, o retire su depresión. Pero cuando Él no responde, cuando Él guarda silencio, las verdaderas razones egoístas afloran desde lo más profundo del corazón (incredulidad), con todo tipo de desprecio y burla contra Aquel que pudo ser su Salvador, y que algún día no muy lejano será su Juez (Hch. 10:42; 1 P. 4:5). Así despreciaron el regalo mas grande, la obra mas extraordinaria que nadie jamás haya hecho o pueda hacer por alguien que no lo merece; Él siendo Dios (nunca lo dejo de ser) tomando forma de hombre, voluntariamente se sometió a morir en la cruz, entregando su vida para pagar el precio de nuestro pecado (Gá. 1:4; Ef. 2:5-11).

martes, 24 de marzo de 2020

Dios Está En Su Trono [Traducido]






Hasta hace dos semanas, nuestro país veía la televisión como la pandemia COVID-19 se propagó de China a Corea del Sur, Italia y España. Mientras eso sucedía, nadie aquí estaba demasiado preocupado porque todo estaba sucediendo en el otro lado del mundo. Sin embargo, cuando el presidente anunció los dos primeros casos en nuestro país, el miedo se apoderó de todos.

Me gustaría compartir una reflexión práctica y teológica sobre lo que ha sucedido en nuestro país y en el mundo.

1. El miedo a la muerte

Cuando se importaron los primeros casos del virus de otros países, la gran mayoría de las personas entraron en una histeria colectiva. Los peruanos vieron que la amenaza de muerte se acercaba. Sin embargo, debo aclarar que el temor de la gente en mi país no es tanto el virus, sino la muerte misma. Nadie quiere morir, todos quieren vivir una larga vida, una larga vida sin Dios.

Ante esta histeria, los supermercados se quedaron rápidamente sin suministros en un tiempo récord. Las autoridades sanitarias trataron de calmar a todo el mundo afirmando que la tasa de mortalidad era muy baja, pero a pesar de sus esfuerzos, la gente manifestó una y otra vez lo que hay en el corazón de todas las personas: el miedo a la muerte y la búsqueda egoísta de la autoconservación. ("Satanás respondió al Señor y dijo, '¡Piel por piel! Sí, todo lo que un hombre tiene lo dará por su vida.'" - Job 2:4)

El hombre no sólo ha demostrado repetidamente el miedo a la muerte, sino también, junto con él, la ignorancia de lo que es realmente la vida eterna. La gente anhela la vida y la eternidad, pero la quiere sin Dios. No entienden que la muerte en esta vida es el resultado de su muerte espiritual, debido al hecho de que la humanidad rechazó a Dios en el pecado. ("Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor". - Romanos 6:23)

Por otro lado, puedo ver los grandes esfuerzos que la gente está haciendo para prepararse materialmente para la aparición del virus, y no hay nada malo en ello. Sin embargo, esta es una preparación muy parcial. ¿De qué servirá a alguien comprar todo el alcohol de limpieza, todos los desinfectantes y todas las máscaras, si su alma no está preparada para encontrarse con el Señor?

Mientras medito sobre esto y miro hacia el día del juicio que nos espera a todos, sospecho que muchos de los que están haciendo tales preparaciones materialmente están también asumiendo que llevarán con ellos sus propias obras ante Dios en el juicio como su justificación ante Él. Pero así como la preparación material no tiene ningún valor aparte de la preparación espiritual, también nuestras supuestas buenas obras no tienen ningún valor ante el Dios justo. La obra que todos necesitamos es la única obra que es justa y aprobada por Dios, y es la obra de su Hijo Jesucristo.

Repito que creo que la preparación material es buena y necesaria, pero sólo es parcial. Durarán sólo por un corto tiempo, y no tienen ningún valor en la eternidad.

2. El Ministerio de la Iglesia

Pensando en lo que acabo de escribir, me pregunto: "¿Cómo se enterarán los hombres y las mujeres de estas verdades si no hay nadie que se las diga?" ("¿Cómo, pues, invocarán a Aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en Aquel a quien no han escuchado? ¿Y cómo oirán sin un predicador?" - Romanos 10:14)

El trabajo del Estado es garantizar la salud de los peruanos de esta generación; el trabajo de la Iglesia es garantizar a través de las Escrituras la salvación de los hombres y mujeres para esta vida y la venidera. El cristiano, al igual que el incrédulo, debe tomar medidas para garantizar la seguridad. La diferencia entre ambos se encuentra en el hecho de que mientras el cristiano se prepara en esta vida, también está preparado para el día en que se encuentre con Dios.

Creo que esta crisis es el megáfono que Dios está usando para hacer que la gente escuche la Buena Nueva de la salvación. Los cristianos deberían decir, "¡Aquí estoy!" En medio de todo lo que está sucediendo, es necesario que ejerzamos la sabiduría, especialmente si estamos viviendo con personas que son vulnerables al virus. Pero también quiero dejar claro que debemos aprovechar todas las oportunidades (sin poner en riesgo la salud de los demás) para anunciar el evangelio de la gracia de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, que siempre estemos dispuestos a proclamar el evangelio. El mayor problema del hombre no es el coronavirus, es su necesidad de reconciliación con Dios, y el único remedio es la predicación apasionada del evangelio.

Esta semana predicaré en un auditorio vacío de la iglesia. Ninguno de los miembros de la iglesia estará allí, pero grabaré el mensaje y lo compartiré con ellos. Siempre debemos buscar la manera de seguir pastoreando la vida de nuestros hermanos y hermanas en Cristo. La iglesia siempre prevalecerá. Amo a la Iglesia de Cristo y siempre he creído que el ministerio de la iglesia es la esperanza del mundo.

3. Una oportunidad para meditar en familia

A nivel personal, he recibido muchas preguntas de mis dos hijos mayores sobre este tema. Tienen una sensación de incertidumbre sobre todo esto. Como padre, esta ha sido una nueva oportunidad para hablarles de Cristo y su obra. Estoy seguro de que este es el único mensaje que puede dar descanso a cada persona.

El gobierno peruano anunció que a partir de la medianoche del domingo pasado, todos deben permanecer en sus casas. Nadie puede salir, excepto para comprar comida o recibir atención médica. El ejército está en las calles para garantizar el orden y el cumplimiento. Hay mucha especulación sobre el aumento de los precios en las tiendas, la escasez de alimentos y el número de personas que se enfermarán sin la atención médica necesaria.

Sin embargo, puedo confiar en el Señor que no me fallará. Mis ojos no están fijos en el gobierno o los médicos, sino en el Señor que hizo los cielos y la tierra. ("Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra". - Salmo 121:1-2)

4. La soberanía de Dios

La buena noticia es que Dios está en su trono. Él reina y tiene sus propósitos que han sido decretados desde antes de la fundación del mundo. Ningún virus, bacteria o átomo está fuera de Su control. Él está usando esta pandemia y confunde la sabiduría de los hombres.

Expone a los falsos apóstoles de nuestros días y su falso evangelio de prosperidad. Una cosa que me hizo reír recientemente fue leer que el falso apóstol Guillermo Maldonado tuvo que posponer su gira de sanación y milagros en Honduras debido al coronavirus. ¡Ciertamente, algo está mal allí! Estos falsos mensajeros no son una competencia para la soberanía de Dios. No pueden ordenarle, no pueden decretar contra Él, no pueden "activar" la fe, no pueden sanar. ¡Son nubes sin agua! Ningún hombre puede exigir nada del santo y soberano Dios.

Él humilla a aquellos que han puesto su esperanza en la ciencia. Enseña a los que esperan en sus riquezas que su dinero es un dios sin poder. Obliga a los ateos que mueven el puño en el cielo a creer en algo más grande. Hace añicos el orgullo de las naciones.

"Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, pero Él hace su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; y nadie puede apartar su mano o decirle, '¿Qué has hecho?'" - Daniel 4:35

Amados hermanos y hermanas, ¡confiemos en este Dios y en todo lo que hace!

23 de marzo de 2020


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Pastor José Luis Siancas – HeartCry