miércoles, 30 de diciembre de 2015

Una vida sin concesiones - John Macarthur - [Transcripción] 4 de 4





Una vida sin concesiones

Escritura: Daniel 1:1-8

Código: 27-03

John MacArthur

Leí un libro acerca del Dr. Hong, quien fue criado en Corea del Norte. Un hombre único. Él vio cómo torturaban a su familia cuando Corea del Norte fue invadida por los japoneses. Le cortaron los dedos pulgares a su padre. Asesinaron a su abuela. Mataron a su hermano. Le colgaron en la entrada de la casa. Una de las primeras cosas que hacían cuando llegaban, era cambiar los nombres coreanos a nombres japoneses. Anulando todo sentido de identidad. Y es lo que hicieron.

Algo interesante acerca de los nombres. Cambiaron el nombre de José, ¿recuerdan? Le pusieron un nombre egipcio. ¿Y conoce usted a una mujer llamada Hadasa en la Biblia? Ese era el verdadero nombre de Ester, su nombre también fue cambiado cuando se fue a otra sociedad. Era habitual. Daniel significa que Dios es el juez. Beltasar significa que Bel provee. Cambiaron a Dios por Baal; eliminaron a Dios.

Segundo, Ananías significa que el Señor es misericordioso. Lo cambiaron por Sadrac. Una especie de derivado del dios Akku, de donde obtenemos la palabra Marduc. Otra de las más importantes deidades de Babilonia.

Misael significa quién es como el Señor. Lo cambiaron por Mesac. ¿Quién es como Akku-el dios de la luna?

Azarías significa el Señor es mi ayuda. Lo cambiaron por Abed-nego, o siervo de Nego, quien era el hijo de Baal.

En cada caso, algo en esos 4 nombres representaba a Dios. Dice algo acerca del hecho que sus padres deben haber sido hombres de dios, que sobresalían del resto. Ya que había solo un remanente de creyentes en Judá, y todos los jóvenes fueron tomados, quizás sólo estos 4 tenían una herencia divina. Sus nombres ciertamente lo eran, pero en cada caso ellos quitaron a Dios de sus nombres y los sustituyeron con deidades paganas. Trataban de eliminar a Dios, de sustituirlo con su propio panteón demoníaco como parte del proceso de lavado de cerebro.

Veo eso en nuestra sociedad. A Satanás tratando de lavar el cerebro de nuestros jóvenes, de educarlos en las cosas del mundo, de acercarlos a las seducciones del mundo, que coman la comida del mundo, los juegos del mundo; y la mayoría lo sigue. Llegamos al final en el versículo 8. Ahora sólo veremos la introducción. Desde la difícil situación, a la trama, al propósito. Y esto cambió todo. La clave para una vida sin concesiones, versículo 8, sólo la primer parte: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía”.

Daniel tiene 14 años. Él se lo propuso en su corazón. Tres cosas paganas les habían sucedido a estos jóvenes. Se les enseñó sabiduría pagana, se les dieron nombre paganos, y se les alimentaría con comida pagana. Aceptaron los dos primeros. Continuaron con el entrenamiento y la educación pagana. No era todo malvado. Muchas cosas científicas y principios de arquitectura, ciencia, etc. Permitieron ser entrenados y aún hoy en nuestro mundo, en nuestra sociedad, tenemos que ir a entrenarnos en lo que el mundo nos ofrece y tenemos que saber cómo discernir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso. Ellos no lucharon en contra del proceso educativo.

Segundo, parece que no les molestaban los nombres paganos que les dieron porque podían cambiar sus nombres, pero no el hecho que sus nombres originales estaban escritos en el libro de Dios como Sus hijos. Podían cambiar sus nombres pero no sus corazones. Pero no sus almas.

La tercera cosa es a la cual se negaron. Daniel dijo que él no se corrompería. Y esta palabra significa manchar de una manera asquerosa. Él dijo que no contaminaría su vida con la comida del rey, ni tocaría su vino. ¿Por qué es tan importante esto? ¿Por qué decir no a la comida y sí a la educación? Pareciera que la educación es más poderosa que la comida. No. No lo creo. Ya que comer las delicias del mundo nos contamina más rápidamente. Entrar en el estilo de vida del mundo nos contamina más que la manera de pensar del mundo. Él sabía que había cosas buenas y malas que aprender y tenía lo que se necesitaba para filtrarlas.

Pero    es más que eso. No era solo una decisión lógica. Permítanme decirles por qué tomo esa decisión. No existía una prohibición estricta en la Palabra de Dios en contra de tener un nombre pagano. Segundo, no había una prohibición estricta contra el aprendizaje de lo que otras personas tenían para enseñar. Sin embargo, sí existía una estricta prohibición de lo que un judío podía comer y beber. Ése es el punto. En su vida, Daniel no transigió acerca de lo que la palabra de Dios decía. ¿Cuál es entonces el carácter de una vida sin concesiones? Es el compromiso a poner los límites en su vida donde los pone la Palabra de Dios. Ahí es donde Daniel pudo el límite.

Él no podía comer la comida del rey por dos motivos principalmente: uno, no era kosher. Tenían reglas en la dieta. La comida judía debía ser preparada de determinada manera. Debía desangrarse de determinada manera. Había animales limpios y no. Los babilónicos no tenían esto. Ellos consideraban al cerdo como una delicia. Comían carnes prohibidas para los judíos. Y la preparación no se adaptaba a la de los judíos. ¿Pueden ver el propósito de las leyes en la dieta de Dios? En este caso, evitó que unos maravillosos jóvenes fueran corrompidos. Ésa era la intención de Dios. Restringir la posibilidad de mezclarse con paganos.

Pero había otro motivo por el cual Daniel no podía hacerlo; y es porque en el Antiguo Testamento dice una y otra vez que no toleremos ídolos, ninguna forma de idolatría. La comida del rey, servida en su mesa, estaba siempre conectada a sus dioses. Sabemos por la historia que la comida que ingerían se ofrecía primero a sus dioses; y también el vino. Luego, ellos la comían. Y si Daniel y sus amigos comían de esa comida, estarían comiendo aquello que había sido ofrecido a los dioses y estarían participando literalmente en una fiesta pagana. No podían hacerlo. Sostuvieron la Escritura. Donde existe un mandato bíblico específico, usted pone el límite.

Alguien me preguntó esta mañana si estaba a favor de ciertas cosas. Y le respondí que sí. ¿Cómo lo evalúa? Es fácil para usted saberlo de acuerdo a este mensaje. Le dije que donde la Escritura pone el límite, yo también lo hago. Cuando Dios habla del carácter de una vida sin concesiones, lo hace de manera muy clara. Daniel no se contaminaría, no se mancharía por desobedecer a la Escritura.

Podría haberlo hecho. Era un joven de tan solo 14 años. Estaba lejos de casa, nadie lo controlaba. Ni su madre ni su padre estaban cerca, nadie le preguntaría qué hacía. Estaba solo. El rey gobernaba y establecía la ley. Y él probablemente había aprendido a obedecer a sus autoridades. Si quería avanzar en el reino, lo cual querría cualquier joven con esas cualidades, sabía que debía hacer lo que el rey decía.

Si desobedecía, el rey se enojaría y no pasó mucho tiempo, según leemos en el libro de Daniel, para ver que se enojó y comenzó a enviar gente a la hoguera. También podía pensar que Dios les había abandonado y llevado a ese lugar. ¿Qué le debían? Tenía muchos motivos para transigir.

Pero no lo hizo. ¿Saben por qué? Tenía carácter. Verdadero carácter. Verdadera integridad. Aprendería el idioma del rey. La ciencia de los caldeos. Aceptaría inclusive su nombre, pero no su estilo de vida. Nunca su estilo de vida. No significa que se enojó y se amargó y puso a todos en su contra. El versículo 9 nos dice que el príncipe de los eunucos tuvo compasión de él. Este hombre tenía convicciones que sostenía con amor. ¡Qué joven! El carácter de una vida sin concesiones se basa en una obediencia absoluta a los principios de la Palabra de Dios. Cuando la Biblia dice algo, no hagan concesiones y sostengan su convicción con amor. Y cuando vivan una vida sin concesiones, Dios los usará. De aquí en adelante, Dios utiliza a Daniel de manera maravillosa. Sean útiles para Dios. Establezcan el estándar y vivan así cada día de sus vidas.

Finalizaré con una historia relatada por un acaudalado hombre inglés que poseía una colección de increíbles violines. Había un instrumento de tal calidad y magnificencia que el eminente violinista Fritz Kreisler quería tenerlo. Pero el dueño no lo quería vender. Y un día, Kreisler –quien era muy virtuoso cuando tocaba- fue a visitarlo. Y cuando llegó, le suplicó al hombre que al menos le permitiera tocar ese maravilloso instrumento. Le dijo que sí. Y cuando el gran violinista tocó el violín, lo hizo olvidándose de sí mismo, entregando su alma a la música. El inglés escuchó como encantado. Cuando el músico finalizó, sin decir una palabra, colocó el instrumento en su estuche con la ternura que una madre pone a un bebé en su cama. Señor Kreisler, dijo el inglés, usted no puede comprar el violín. Lléveselo. Yo no tengo derecho a tenerlo. Le debe pertenecer a alguien que pueda tocar tan bella música con él como usted.

Dios puede componer música maravillosa con usted. Usted verá cómo lo hizo con Daniel, pero Le debe entregar su vida a Él. Entréguele su vida y tome una posición de carácter sin concesiones, para vivir en los principios de la Palabra de Dios. Oremos juntos.

Señor, hemos tenido un tiempo estupendo esta noche. Nos sentimos abrumados con la historia de Daniel, esta maravillosa, maravillosa historia. Señor, oro por las queridas personas que están aquí, por mí, para que Tú moldees en nosotros el tipo de carácter que ese joven de 14 o 15 años tenía. Algunos de nosotros hemos estado aquí por mucho más tiempo y nos resulta difícil encontrar tal carácter en nuestras propias vidas. Padre, oro por nuestros jóvenes, los adolescentes, nuestras jóvenes que son literalmente bombardeadas por la basura del mundo, que son tentadas a hablar con el lenguaje del mundo y recibir la educación del mundo, a darse los gustos del estilo de vida del mundo. Dios, oro para que Tú formes en esta iglesia a jóvenes como Daniel y sus amigos, quienes no serán corrompidos, quienes no serán contaminados, quienes no serán manchados, quienes no serán envilecidos sino que basarán su carácter de una vida sin concesiones en la Palabra de Dios. Señor, estoy entusiasmado porque la próxima semana veremos las consecuencias de una vida sin concesiones. Lo que sucede cuando vivimos de esa manera. Lo hemos visto esta noche, es como darle un violín a una persona talentosa. Tú tomas nuestras vidas y Tú haces cosas maravillosas con ellas. Y entonces, Padre, ayúdanos a dedicarnos de nuevo a Ti; por el amor de Cristo. Amén.



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Este artículo originalmente apareció aquí en Gracia a Vosotros.

Nota: puedes escuchar el mensaje en la pagina del articulo original.




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Importante

Nuestro deseo no es que conozcan a un predicador en particular, sino que vean claramente que las respuestas se encuentran en la Biblia, por eso debemos leerla, meditarla y vivirla cada día, pues nuestra fe no debe estar basada en las afirmaciones de un predicador, sino en la Palabra de Dios, la cual es invariable (Jn. 5:39, Mat. 22:29, ) y sigamos el ejemplo de los cristianos de Berea (Hch. 17:11).

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