lunes, 7 de noviembre de 2016

La responsabilidad del cristiano al gobierno, 1ª parte - John Macarthur - [Transcripción] 4 de 4





La responsabilidad del cristiano al gobierno, 1ª parte 

Escritura: Romanos 13:1

Código: 45-97

John MacArthur

No tenemos libertad de hacer eso. No tenemos la libertad de ser malos. “Debemos honrar a todos los hombres. Amar a los hermanos. Temer a Dios y honrar al rey. Y, aún si eres un esclavo, estad sujeto a tu amo”. Y, después al final del versículo 20, tienes que someterte pacientemente. Entonces, aquí hay un grupo de personas perseguidas, y Pedro les dice: “Acéptenlo y obedezcan a sus autoridades”.

Nunca olvidaré la conversación que tuve con Georgi Vins, quien había venido de Rusia, después de vivir bajo la tiranía de la cortina de hierro como cristiano, quien ahora ha escapado de ese lugar. Él ha estado en nuestra iglesia en varias ocasiones, y le hemos pedido, una vez en un tiempo especial que tuvimos con todo el personal, con todos los pastores, ¿cómo era vivir en un país comunista, con tiranía, represión, control total? Usted no puede ir a cierta escuela, a menos de que el gobierno lo envíe ahí a usted. Y, si usted es cristiano, no lo van a enviar a usted. Usted no puede buscar una carrera. No puede buscar la educación académica. Usted está totalmente encerrado, no tiene voto alguno en el gobierno. No tiene libertades para hablar en absoluto.

Y, la pregunta le fue hecha a George Vins, ¿cómo enfrentas eso? Él dice: “Obedecemos toda ley en nuestra nación, toda ley. Sea que nos parezcan ser justas o injustas, obedecemos toda ley. Excepto cuando se nos dice que no podemos adorar u obedecer las Escrituras. Pero, si somos perseguidos y si somos encarcelados, y si somos matados, será debido a nuestra fe en Jesucristo, no debido a una violación de alguna ley en nuestra nación”.

Interesante. Es interesante. Recientemente me interesó ver que Svetlana se fue a casa. ¿Vieron eso? Interesante. Después de años y años en la libertad de Norteamérica, ella escogió irse a casa. Hay cierta seguridad en casa, en cualquier lugar, y creo que no está mal como pensamos que lo es, si usted simplemente va con la manera en la que van las cosas.

Y, los cristianos en cualquier sociedad que están dispuestos a obedecer las leyes y someterse a esas leyes, y veremos más adelante en Romanos 13, encontrarán que es para su beneficio.

Ahora, regresemos a Romanos 13, y vemos que Pablo básicamente está diciendo lo mismo que Pedro está diciendo. Tenemos una responsabilidad seria de vivir nuestra justificación, por gracia mediante la fe. Nuestro sacrificio personal al Señor, como Romanos 12:1 y 2 lo describe, debe hacernos ciudadanos modelo de nuestra nación. No debemos ser conocidos como los que protestan en contra del gobierno. No debemos ser como aquellos que critican y menosprecian a la gente en autoridad. Debemos hablar contra el pecado, hablar contra la injusticia, hablar contra la maldad, hablar contra la inmoralidad sin temor, sin titubeo; pero, dar honor a aquellos que están en autoridad sobre nosotros.

Éste es un patrón bíblico para toda época, y toda nación, y todo cristiano. No tiene nada que ver con Norteamérica. Norteamérica ni siquiera existía cuando esto fue escrito, obviamente.    

Ahora, el primer principio entonces dado en el versículo 1, veámoslo, y simplemente veremos este principio, y después desarrollaremos todas las razones de este principio. “Sométase toda persona a las autoridades superiores”. Ahí está el principio. Es ilimitado, sin aclaraciones, es incondicional, toda persona, es una expresión hebrea, para toda persona; cualquier persona, todo el mundo. El énfasis es en el individuo. Toda personal individual, todos tenemos un deber muy preciso. Sométase, es el verbo, es un imperativo, hupotasso. Es un término militar, significa alinearse para tomar sus órdenes. Que toda persona, que cada uno de nosotros se alinee en sumisión a aquellos que nos están mandando. Y, ¿quiénes son ellos? Las autoridades superiores. Literalmente significa las autoridades que están por encima de nosotros.

Las autoridades que tienen autoridad sobre nosotros. En cierta manera es una especie de frase doble, huperecho. Las autoridades que tienen autoridad sobre nosotros, el poder gobernante supremo, son llamados en el versículo 3 gobernantes. Gobernantes.

El texto no hace distinción entre gobernantes buenos, gobernantes malos; leyes justas, leyes injustas. De hecho, fue la obediencia de los cristianos a leyes injustas, la obediencia de cristianos a gobernantes injustos en los primeros años del Imperio Romano, la obediencia de cristianos a lo largo de las persecuciones, lo que trajo la tolerancia, la aceptación, y finalmente el cristianismo a ese mismo imperio.

Somos llamados, entonces, a someternos. Y, para nosotros realmente eso no es difícil, porque las leyes en la mayoría de los casos, son justas; representan de manera apropiada la verdad divina, están cambiando rápidamente, pero debemos someternos. Debemos enfrentar esta Norteamérica post-cristiana, por así decirlo, aunque la nación nunca ha sido una nación cristiana. No hay naciones cristianas, solo hay personas cristianas. Entiende eso, ¿no es cierto?

Y, aunque las cosas están cambiando, todavía tenemos el mismo deber. Primera de Timoteo 2, ¿se acuerda de eso? Versículo 1 y 2: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador”. En otras palabras, Dios nuestro Salvador quiere que vivamos una vida pacífica. Traemos paz, no causamos problemas. Somos pacíficos, no protestamos. Hacemos la paz.

Y, vivimos vidas quietas, reposadas, en toda piedad y honestidad. Afectamos las sociedades de adentro, al cambiar los corazones, no la estructura.

En Tito, Pablo de nuevo escribiéndole a la iglesia: “Recuérdales” – le dice a Tito – “recuérdale a tu gente que su sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”. Ahí está. Pacíficos, amorosos, gentiles, mansos.

Me molesta ver a personas en el nombre de Cristo que anda por todos lados hablando mal de los líderes de nuestra nación. No importa si sentimos que son adecuados o inadecuados, justos e injustos. Hay un principio aquí, y se repite en las Escrituras. Lo vimos en Pedro, lo vimos en Primera de Timoteo, lo vimos en Tito, lo vemos aquí.

Ahora dice usted: “¡Oye, espera un momento! ¿Estás diciendo que debemos someternos a todo? ¿Todo, todo sin límites?” No, hay un límite, hay un límite. Y, vamos a ver eso; y concluir nuestro estudio en esta noche.

Observe Hechos 4 y versículo 13, dice que los líderes judíos oyeron de la valentía de Pedro y Juan. Y, no podían entender cómo podían ser tan valientes y tan elocuentes, cuando eran hombres que no tenían preparación académica, y eran ignorantes. Ellos se dieron cuenta de ellos, que habían estado con Jesús. Eso era evidente, debido a su mensaje, y porque los habían visto con Él.

Y entonces, tienen un consejo, tienen una pequeña junta: “¿Qué vamos a hacer?” El resultado de la junta, versículo 16: “¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos lo que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulguen más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre”. Entonces, simplemente les vamos a decir que ya no pueden volver a hablar. Los llamaron, les mandaron a no hablar en absoluto o enseñar en el nombre de Jesús.

Ahora, este es el gobierno, este es el gobernante, esta es la autoridad. Aunque es la autoridad religiosa, es autoridad. Más Pedro y Juan respondieron diciéndoles: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios”.

Ahora, tenemos un verdadero conflicto, ¿verdad? Dios en la forma de Jesucristo les dijo que fueran por todo el mundo y, ¿qué? Predicaran el Evangelio, ¿a quién? A toda criatura. Ahora, la autoridad dice: “No prediquen”. Ahora tienes mandatos que se contradicen. Entonces, Pedro dice: “Ustedes dígannos, ¿a quién obedeceremos? ¿A ustedes o a Dios?” Bastante obvio, ¿no es cierto?

El único momento en el que tenemos derecho de desobedecer a la autoridad y al gobierno, es cuando el gobierno nos manda a no hacer algo que Dios nos ha mandado a hacer. O, cuando el gobierno nos manda a hacer algo que Dios nos ha mandado a no hacer. ¿Muy bien? Cuando invade ese dominio.

Por ejemplo, si todas esas leyes que supuestamente están siendo hechas para los derechos de los homosexuales, llegan al punto en el que hacen demandas en Grace Community Church de contratar a homosexuales, ahí es donde decimos: “Lo sentimos. Nos acaban de decir que hagamos algo que Dios nos prohíbe hacer. No haremos eso”. Esos son los únicos lugares en los que tenemos justificación. Y, espero que si llega eso, que tengamos la oportunidad de hablar con fuerza y claridad, para expresar por qué estamos en línea con la Verdad de Dios.

Y, sabe lo que sucedió, ¿no es cierto? Bueno, versículo 31. Tuvieron una reunión de oración y fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la Palabra de Dios con denuedo. Eso les dice a quién decidieron obedecer, ¿no es cierto? No se callaron en absoluto. En absoluto.

Lo mismo pasó en la segunda persecución, en el capítulo 5. Se les volvió a decir que guardaran silencio, que no dijeran nada. Versículo 28: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en Ese nombre? Y, ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre”. Ellos no obedecieron. Eso aceleró sus esfuerzos.

Ustedes saben, parte de su mensaje era que los judíos eran responsables por haber matado al Mesías. Pedro dijo lo mismo, junto con los otros apóstoles. “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”. Ése es el único momento en el que un cristiano llega al punto de tensión, cuando él debe violar a su gobierno. Y, esa es la que Giorgi Vins quiso decir cuando dijo que si estamos en prisión, o si perdemos nuestra vida, siempre será debido a un compromiso con obedecer la Palabra de Dios. Cuando un gobierno nos llama a hacer algo diferente de eso.

Escuche, no hay algo tal como un gobierno cristiano, nunca ha habido algo como un gobierno cristiano. Entonces, no asuma, si es tan amable, que Pablo está escribiendo esto con un gobierno cristiano en mente. Ciertamente el gobierno no era cristiano; y nunca ha habido uno. El único gobierno cristiano que jamás existirá, es el Milenio, el Reino milenario. Pero, hasta entonces, todos los gobiernos son imperfectos.

Hemos tenido el privilegio en nuestro país – y, le doy gracias a Dios por el privilegio de vivir bajo uno de los mejores gobiernos humanos en el pasado. Y, estamos agradecidos por eso. Ese es un gran privilegio. Y yo creo que Dios le ha dado estos 200 años y más a los Estados Unidos de Norteamérica, en este tiempo de la historia redentora, para cumplir con un propósito especifico. ¿Se da cuenta de que durante los últimos 200 años, Norteamérica ha sido la fuente primordial de misioneros para el mundo? ¿Se da cuenta de eso?

Y, ahora está a punto de venir un cambio, amados, un cambio. El énfasis de las misiones del mundo, yo creo, está convirtiéndose en un énfasis a nivel mundial. En otras palabras, veo a otros países que ahora están adoptando un perfil más prominente, al enviar a misioneros. Y yo creo que quizás – y no puedo predecir esto – pero, me parece que en nuestra época, en la economía de Dios, somos esa nación que está apoyando al enviar y financiar. Usted sabe, claro, ese dinero norteamericano de la iglesia, en parte ha financiado los últimos 200 años de misiones a nivel mundial. Y, nuestra época puede estar llegando a su fin. Y Dios va a levantar a personas nuevas, para enviar a aquellos que alcancen Su mundo.

No es solo nosotros. Hemos estado aquí para nuestro tiempo, y usted y yo quizás hemos vivido para ver cómo ha decrecido esa productividad. No lo sé. No quiero decir que eso es verdad. Parece que está en el horizonte.

Pero, no hay nación cristiana. Y entonces, somos llamados a someternos, si nuestro gobierno cambia su forma, como los gobiernos cambian, debemos ser ciudadanos que no solo obedecen, sino que tienen un espíritu de obediencia. Y dar honra a aquellos que están en autoridad sobre nosotros, para que el nombre de Cristo no sea blasfemado. Y que los críticos que están buscando maneras de condenar a los cristianos, si nos van a condenar, por favor, que sea por nuestra fe, no por nuestro punto de vista político. Entonces, nos sometemos.

Ahora, inmediatamente después de eso decimos: “¿Por qué?” Y, simplemente para que el punto sea grabado, de tal manera que no se olvide, Pablo da siete razones por las que debemos someternos. Y vamos a comenzar con esas la próxima vez. Y digo, son poderosas, son principios poderosos que creo que realmente van a tener un efecto dramático en todos nosotros.

Inclinémonos juntos en una palabra de oración. Padre nuestro, somos ciudadanos en primer lugar no de este mundo, nuestra ciudadanía está en los cielos. Sabemos eso. Pero, aunque disfrutamos de una ciudadanía contigo, tenemos un sentido de ciudadanía doble también, porque estamos aquí, y queremos ser ciudadanos modelo. También, Señor, debido a que estamos en Cristo, somos libres. Pero, no podemos usar nuestra libertad como un pretexto para la maldad. Aunque somos libres en la dimensión espiritual, debemos ceñirnos a las leyes de la nación, en la cual existimos, porque eso es lo que se manda en las Escrituras. Entonces, enséñanos a disfrutar de esa libertad espiritual, y al mismo tiempo someternos a las leyes de los hombres, dadas para la preservación de la sociedad.

Enséñanos a disfrutar todo lo que nuestra ciudadanía celestial significa. Sin embargo, vivir en paz, honestamente, piadosamente en este mundo actual. Que el mundo cambie, no por nuestro esfuerzo de cambiar sus estructuras y formas, sino por nuestro compromiso por ver a sus almas cambiadas por el Evangelio salvador de Jesucristo.

Ayúdanos, Señor, conforme avanzamos a lo largo de estos próximos domingos, para ver claramente lo que Tu Espíritu nos dice. Y, conforme cada nuevo principio abre su significado rico y profundo para nosotros, llena nuestros corazones con un sentido de gozo, al saber con mayor claridad cómo ser Tus hijos, en medio de una generación maligna y perversa. Para que brillemos como lumbreras en el mundo, para aquellos que moran en tinieblas.

Te damos gracias por lo que Tú vas a hacer en nuestros corazones, en el nombre de Cristo. Amén.



Copyright 2014, Grace to You. Todos los derechos reservados. Usado con permiso.

Este artículo originalmente apareció aquí en Gracia a Vosotros.


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Nuestro deseo no es que conozcan a un predicador en particular, sino que vean claramente que las respuestas se encuentran en la Biblia, por eso debemos leerla, meditarla y vivirla cada día, pues nuestra fe no debe estar basada en las afirmaciones de un predicador, sino en la Palabra de Dios, la cual es invariable (Jn. 5:39, Mat. 22:29, ) y sigamos el ejemplo de los cristianos de Berea (Hch. 17:11).



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