jueves, 6 de junio de 2019

Foro Bíblico 8 - La Reforma - SBI - Pregunta 1 Timoteo 6:12







Foro Bíblico 8 - La Reforma - Sociedad Bíblica Iberoamericana: Pregunta sobre el significado de “Pelea la buena batalla de la fe” y “echa mano de la vida eterna” 1 Timoteo 6:12.

Transcripción video: Min. 2:42:00 hasta 3:19:13

P. Nohemí: Buenas tardes, hermano Carlos, el Señor les bendiga mucho a todos, estamos muy agradecidos, por estos esfuerzos que están haciendo ustedes, y hemos aprendido mucho. Tengo una duda respecto a una afirmación que usted ha hecho en varias ocasiones, casualmente la hizo poco, en la respuesta anterior, y en foros anteriores, acerca de que los cristianos, no necesitamos vencer ni conquistar nada. Sino que Cristo ya venció por nosotros, no sé si ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

En tanto que Primera de Juan 5 del 4 al 5, que usted lo menciono, declara «porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo» es decir está en indicativo presente “vence” «y esta es la victoria que ha vencido al mundo» allí si habla en pasado perfecto “ha vencido” «esta la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe» hago especial énfasis en “nuestra fe” y dice luego en el versículo 5 «¿Quién es el que vence al mundo?» otra vez la pregunta está en presente «¿Quién es el que vence al mundo, sino que él cree que Jesús es el Hijo de Dios?» nótese que el versículo 4 dice «nuestra fe». Yo no sé si estoy en lo cierto, pero creo que en la Biblia en diversos pasajes hace diferenciación entre es lo que es la fe de Dios, y lo que es nuestra fe.  Está la fe que proviene de Dios, y la fe que proviene de nosotros. La fe de Dios, es perfecta, nuestra fe es imperfecta. Pero cuando la ponemos en Cristo, nuestra fe, como puedo entenderlo en Primera de Juan 5:4 nuestra fe puede vencer al mundo.

Por otro lado, si leemos Efesios 6 del 10 al 18, vemos toda una lista de elementos que conforman lo que es la armadura, que el cristiano necesita para permanecer firmes, en la lucha contra los principados y potestades, contra las huestes o ejércitos de las tinieblas. Todo esto nos habla que realmente hay una o muchas batallas que vencer, nadie viste una armadura sino creyese que la necesita para vencer. Así mismo en primera de Corintios 9 del 24 al 27 el apóstol Pablo nos habla de una lucha, a manera de una carrera, o competencia para obtener un premio, nos dice «corred de tal forma que lo obtengáis» y culmina este capítulo 9 aseverando que él lucha reduciendo su cuerpo a servidumbre, no sea que, habiendo predicado a otros, él mismo quede desaprobado.

Entonces viendo todos estos pasajes que le he mostrado, pienso que, si bien es cierto que Cristo venció el pecado en la cruz, eso es innegable, y no hay nada que podamos hacer humanamente para pagar su sacrificio, por la evidencia que muestran estos pasajes, que le mencione, no creo que sea menos cierto que a la vez recibido aún nos queda por vencer la batalla de la fe. Para echar mano de la vida eterna, como Pablo animo a Timoteo que hiciera en Primera de Timoteo 6:12 cuando dice pelea la buena batalla de fe echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste llamado y delante de muchos testigos, declaraste la buena confesión.

Si yo no estoy en lo cierto en cuanto es vencer, en la buena batalla de la fe, yo les agradezco que me corrijan y me enseñan con la Palabra, porque es mi deseo aprender realmente. Le doy muchas gracias de antemano y muchas bendiciones.

R. Carlos Fushan: (…) Hermana Nohemí muchas gracias por tu pregunta, en realidad lo que hay que diferenciar allí, son dos líneas paralelas de la verdad. Dos líneas paralelas de la verdad. Si yo te digo, por ejemplo: «he aquí vuestro Dios viene manso y humilde, sentado sobre un pollino hijo de asna» ¿Quién es ese? el Señor Jesús , que viene, entro en Jerusalén en Shabat Hagadol. Muy bien. Pero si dice «vengo con mis galardones en mi mano, para dar a cada uno conforme sea su obra, y vino, y se vio el cielo abierto, y las huestes espirituales que venían en caballo blanco, y venía uno montado en el caballo blanco, que se llama Fiel y Verdadero» ¿Quién es? El Señor Jesucristo. ¡ha no puede ser! porque antes vino así, y de la otra manera, ¡No!  Viene, porque viene dos veces.

Entonces son dos líneas de la verdad. No es que una es mentira, y otra es verdad, o viceversa. No, son dos líneas paralelas.  También, claro te puse este ejemplo con la debida distancia, pero hay un paralelismo, hay dos líneas de la verdad qué tienen que ver; la primera, con la salvación, la redención, desde la primera a la última página de la Biblia, la palabra de Dios nos dice «que la salvación es de Yahveh» Que la salvación es de Dios y Él nos la da por gracia. No nos la da por obras. Ni nos la da por gracia, pero después a mitad de camino nos cambia la seña y dice «mira lo que te di por gracia, vamos a hacerlo ahora: mitad por gracia, y mitad por obras» porque ese no es Dios.

Dios dice «el Padre» Jesús dice «todo el que viene a mi yo no le echó fuera, nadie puede venir a mí si Dios no lo enviaré, y el que viene a mí, no lo echó fuera, y esta es la voluntad del Padre, del que me envió, que de todo lo que me dé, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero» Entonces esto es una responsabilidad del Hijo de Dios que tiene con aquellos que Él llama, con aquellos que Dios le manda, con aquellos que les da el Espíritu Santo. Entonces cuando nosotros somos salvos, somos salvos eternamente, y esto no puede discutirse. Entonces hay una serie de versículos que parecieran contradecir, como los que tú acabas de citar ¿Cuál es la solución para eso? Pues muy sencillo, que se trata de otra línea de la verdad, la cual está relacionada no con la redención, sino con la obtención de galardones. Entonces, así las cosas, podemos nosotros trazar dos líneas de la verdad; en la primera escribimos: Dios da la salvación a los perdidos por gracia. Y ahí cumplimos con lo que dice la Biblia en muchas partes. Y después abajo, ponemos otra línea que dice: Dios otorga galardones a sus santos, por obras. Y eso está de acuerdo con el juicio que tenemos que ir ahora, cuando suene la trompeta, para que cada uno de nosotros, de los santos, de los hijos de Dios, de cuenta de lo que hizo mientras estuvo en la carne, el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Estamos de acuerdo con aquello «de que el que come indignamente, y bebe indignamente la copa del Señor; juicio acarrea para sí, y por eso hay muchos enfermos, y otros duermen, han muerto» ¿Por qué? porque somos disciplinados por el Señor por medio enfermedades, y de muerte, en este caso específico para que no seamos condenados con el mundo. Entonces Dios ha tomado muy buena cuenta de cómo cuidarnos a nosotros en este período, en que el Espíritu Santo nos está santificando, pero interviene una parte importante de nuestro ser, como seres humanos, que es la voluntad, el libre albedrío. Así como lo tuvo Adán, así también lo tenemos nosotros. Por eso es que hay algunas voces que no son pasivas en la Biblia, qué dice, no dice «si alguno es limpiado de estas cosas» no dice «si alguno se limpia de estas cosas será un instrumento útil al Señor, acto para toda buena obra» Entonces tenemos nosotros que limpiarnos.

Himeneo y Fileto ¿Eran hijos del diablo? No, no eran, lo que pasa que ellos no quisieron ser instrumentos de honra, porque entonces Pablo se ve obligado aclararle a Timoteo lo siguiente: dice «pero en una casa grande» ¿Cuál es la casa grande? la casa grande es la iglesia «hay instrumentos de honra, hay instrumentos para usos honrosos, y para usos viles. Entonces si alguno se limpia de estas cosas, y allí interviene nuestra voluntad, pero respecto a la fe no es como tú no presentas. Lamento decirte, o no lamento, me alegro de decirte: que estás equivocada. ¿Por qué? vamos a ver, no es que haya dos fes; una fe de Dios y otra nuestra. ¡No, No! nosotros no teníamos fe, nosotros estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, éramos como alguien que está en la morgue, así en la nevera de la morgue, así éramos. Entonces tú no puedes ponerte hablar con una persona que está en la morgue, que ha muerto, porque está muerta. Entonces es preciso que Dios te dé de vida, y después dice «levántate tú que duermes, y te alumbrara Cristo»
Entonces, la acción del Espíritu Santo tiene que ver con eso y ¿Qué pasa allí? te invito por favor que leamos en Efesios capítulo 2 versículo 8, qué es muy importante ¡pero muy importante! ahí hay una sola fe, no hay dos fe, la fe es por gracia, dice «porque por gracia habéis sido salvados, por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es el don de Dios, no por obras para que nadie se glorie» Entonces ¿Qué ponemos? Una vez cierto hermano estábamos discutiendo este tema, pero dice «entonces ¿Qué puse yo? sí también la fe la puso Cristo» Entonces ¿Qué puse yo? yo le respondí «usted y yo pusimos el pecado» eso es lo único que hemos puesto, más nada. Todo lo demás lo puso Él, claro que sí.

Ahora, una vez que somos salvos, si tenemos que trabajar, «tenemos que correr la carrera» como dijo Pablo, para no ser descalificado. Pero la descalificación no es de la salvación, sino del galardón. Fíjate que ese asiento, quizás José Antonio, quiera después explicarnos esto, es donde se sientan, es una especie de pódium, no es un juicio. Es el tribunal de Cristo. Es cómo van los atletas de los juegos olímpicos allí. Entonces se paran en el pódium, y le dan a cada uno su galardón, dice «corred de tal manera que lo obtengáis» ¿El qué? el galardón no menguado, como dice el apóstol Juan. Ahora bien, respecto a la pregunta que me has hecho de Timoteo «que eches mano de la vida eterna» esto es una cuestión de traducción, que no es exactamente así, pero lo tengo que buscar, no lo tengo en este momento ¿Tú tienes la cita quizás? porque esto es algo que hemos discutido, y que va a salir en la cuarta edición. Creo que Primera o Segunda de Timoteo.

Nohemi: Primera de Timoteo 6:12, lo estoy leyendo desde la Biblia textual la tercera edición qué es la que tengo, dice «pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste llamado, y delante de muchos testigos declaraste la buena confesión» Primera de Timoteo 6:12.

R. Carlos Fushan: habría que averiguar allí, cuál es el sentido, el significado de «echar mano de la vida eterna» porque obviamente hay pasajes difíciles, que tienen que ver por ejemplo «la mujer se salvará engendrando hijos» y otros pasajes, no. Entonces «echar mano de la vida eterna» es estar creyendo en esa vida eterna. Hay una parte el Apóstol Pedro lo pone allí para crecer para salvación y resulta ser de que la preposición griega, no es crecer para para meternos en una salvación posterior, sino crecer en salvación. Es como un feto que se va desarrollando dentro del vientre materno. Entonces aquí «echar mano de la vida eterna» no es que Timoteo definitivamente no tuviera en ese momento la vida eterna, no. Tú puedes pensar que Timoteo en este momento entonces tenía que aceptar al Señor, y no tenía la vida eterna. Eso es imposible que él quiera significar eso.

Yo quisiera que nos tomáramos un tiempo, o a lo mejor, José Antonio tenga una explicación mejor para esto, y podemos verlo, u otra parte José Antonio que quieras compartir con Nohemí, por favor.

R. José Antonio Septiem: Sí con mucho gusto, muchas gracias hermana Nohemí por una pregunta tan interesante, tan rica en aspectos, como la que usted ha presentado esta mañana. En atención a lo que me pregunta mi hermano Carlos, sobre el uso de «echar mano» hay varias interesantes traducciones del verbo ahí «echar mano» puede significar, por ejemplo: recurrir a los recursos espirituales que Dios nos ha dado, fundamentalmente. Al hecho que como dice la carta de Pedro «que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nos han sido dadas por su divino poder» y todas las cosas incluyen, verdaderamente todas; por ejemplo, la oración qué es fundamental. La fe misma, qué es un don de Dios. El arrepentimiento, qué es un don de Dios. Dice «todas las cosas que pertenecen a la vida, todas las cosas que alientan la vida, todas las cosas que hacen que esa vida se manifieste en nosotros, nos ha sido concedidas» Es decir, todas han sido compradas por la sangre de Cristo, cuidadosamente medidas, cuidadosamente pesadas, cuidadosamente administradas por el Espíritu Santo, que es nuestro santificador.

En círculos evangélicos se ha manejado, lamentablemente una idea, hermana Nohemí, que es está, nos dicen «bueno, somos justificados, es decir somos declarados justos, perdonados, aceptados, recibidos, puestos en la debida relación con Dios, gracias a la fe, la justificación es por la fe» nos dicen «pero la santificación es por las obras» y esto hermana, tiene graves consecuencias, por cuanto nos nubla un aspecto de la salvación que Cristo nos ha comprado, es decir, Cristo quiere ser nuestro justificador y nuestro santificador. Por eso creo yo, que la carta a los Corintios en el capítulo 6 nos dice «que Cristo nos ha sido hecho por Dios, sabiduría, justificación, santificación y redención, para que como está escrito: el que se gloria, gloríese en el Señor» creo yo, que todo tiene su origen, hermana Nohemí, y eso no podemos soslayarlo, ni dejarlo de lado, ni darle todo el peso que tiene, qué el cristiano es alguien que ha sido nacido de arriba, ha sido engendrado por Dios ¿Qué quiere decir esto?  que el Señor ha puesto en nuestro interior algo que no estaba antes, nos ha dado un espíritu nuevo, dice «he aquí, yo os daré espíritu nuevo, y cambiaré el corazón de piedra por un corazón de carne, además yo pondré mi Espíritu en ustedes» dice «y yo haré, que ustedes anden en mis caminos, pongan por obra mis mandamientos»

Tenemos nosotros aquí la voluntad decidida, determinada por Dios, de mantenernos dentro de los límites del pacto suyo, del nuevo pacto, es decir, de la amistad profunda con Él. Dios está determinado a que no nos apartemos de Él, y dice el profeta Jeremías hablando del nuevo pacto «yo pondré mi temor en sus corazones, para que no se aparten de mí» y es fascinante ver cómo esto tiene una serie, como lo va articulando el Espíritu Santo a lo largo de los escritos del Nuevo Testamento, es decir, el cristiano como alguien que ha recibido de Dios una nueva creación, lo que llama Pablo el nuevo hombre, o qué también lo llama el hombre interior. Es una creación hermana, dice «el nuevo hombre ha sido creado por Dios en justicia y santidad de la verdad» no pertenece a este mundo, no es alguna forma de restaurar o arreglar algo que pertenece a Adán, que pertenece a esta creación. El nuevo hombre es algo que no pertenece a ella, y por naturaleza este nuevo hombre que nos es dado, hermana, es dice «irreprensible» es alguien que no puede pecar, y esa es la única manera de poder entender lo que dice la Primera carta de Juan capítulo 3 y versículo 9 qué dice «que el que ha nacido de Dios no practica el pecado, o no hace pecado» dice «y no lo hace porque no puede pecar» note usted el «no puede» es decir, el Señor ha sembrado dentro de nosotros la garantía de la perfección, la garantía de lo que será.

Totalmente forjado a la imagen de Cristo, forjado de sus perfecciones, es decir Dios ha destinado a los creyentes hombres y mujeres, a ser como Cristo. Y esto es tan importante hermana, qué dice el mismo apóstol Juan en esta primera carta dice «en esto ha llegado» estoy en el capítulo 4 versículo 17 «en esto ha llegado a la perfección el amor entre nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, que como Él es, así somos nosotros en este mundo» note usted hermana que no dice «como Él es, así seremos» o «así habríamos de ser» o «confío en que lleguemos a ser» ¡No!, dice «como Él es, así somos nosotros»  ¿A qué se refiere Pablo? a esta nueva creación de Dios, a este hombre nuevo perfecto, y desde esta perspectiva hermana, tenemos que captar que el nuevo hombre está en perfecta comunión con Dios. Es totalmente incapaz de pecar, no puede pecar, por naturaleza va hacia a Dios, es inspirado por Dios, le dice «sí a Dios» ¿Qué es lo que en nosotros los creyentes, le dice «sí a Dios»? ¿Qué es en lo que nosotros comprende la palabra y se conmueve entre sus palabras? ¿Qué es lo que hay en nosotros que lo obedece? ¿Qué es lo que hay en nosotros que lo entiende, qué le puede llamar con confianza, y con familiaridad «¿Padre, Abba»?  no es otro que el hombre nuevo.

Ahora este hombre nuevo hermana, está junto con el viejo hombre, que aún no ha muerto, que está crucificado, pero aún no ha muerto. Es por esta razón hermana, de que el mal todavía está en nosotros, pero sojuzgado ¿Que nos dice el Señor allá en Romanos 6:14? dice «no se enseñoreará el pecado de vosotros» hemos sido libertados del pecado, hemos sido libertados. Ahora esto no quiere decir que el problema del pecado ha desaparecido absolutamente de nuestra vida, ¡No! por eso dice «haced morir lo terrenal en vosotros» y este «haced morir» no es otro más que la obra del nuevo hombre, creado según Dios en justicia y santidad de la verdad. Precisamente esta doble situación de justicia y capacidad de la verdad, fue lo que se perdió con la caída, el hombre se volvió injusto y mentiroso, el corazón del hombre se tornó engañoso más que todas las cosas, y perverso e imposible de rectificar.

Pero en el Señor tenemos nosotros una situación diferente, y el trabajo del nuevo hombre, que es un trabajo intenso y profundo, es una lucha incesante contra este viejo hombre que nos cargamos encima. Es una lucha que está destinada al triunfo, en primer lugar, porque la presencia de Dios que nos habita, nos ha dicho «que es suya la guerra, que Él provee exactamente de todo lo necesario» y lo más importante, que en esta guerra que sostenemos nosotros contra el monstruo que nos cargamos adentro. Y es necesario que conozcamos exactamente el rostro de este hombre miserable y terrible que somos, es éste quehacer de Dios, el que podamos descubrir el horror del pecado, la tragedia del pecado que nos cargamos adentro, para que podamos entender que la salvación bajo ninguna circunstancia pudo ser obra nuestra, para que podamos confiar en Dios. Si la fe es confianza, y la fe crece, bueno, esto significa que la confianza se profundiza, pero no se puede profundizar en la confianza con Dios, a menos que vaya acompañada de una profunda desconfianza, un descontento de nosotros mismos.

Dios tiene que mostrarnos que no hay bien en nosotros cuál ninguno, que la voluntad del hombre viejo está totalmente inclinada hacia el mal todo el tiempo, que no hubo justo ni aún uno, no hubo quien lo buscará, no hubo quién preguntará por Él, que todos nos descarriamos, y cada cual [se apartó] y que finalmente nos hemos convertido en seres miserables, llagados, dice, llenos de pústulas. Y es en esta condición de desesperación que viene el Señor a rescatarnos, pero tiene que mostrarnos lo que somos, y en el caminar diario, en esta obra de Dios, que nos da el querer como el poder, vamos descubriendo lo que somos, y nos vamos horrorizando de nosotros mismos, y en esa medida en que nos horrorizamos de nosotros, es la misma medida en que volteamos en este nuevo hombre precioso que nos ha dado, vuelve la mirada hacia Dios, y solamente encuentra en Él su consuelo, su confort, la razón misma de la vida.

Entonces no hay una fe que sea personal, es una fe que da Dios, que habita en el hombre nuevo y que Dios sostiene, que Dios hace crecer y madurar. Y la vida cristiana se vuelve una lucha tremenda y constante, pero una lucha que está llevada por Dios, que tiene un propósito en Dios, que triunfa al final su gracia en nosotros. La fe que se profundiza a grados inenarrables, a través de la batalla todos los días, es decir ¿Es inactivo el creyente? ¡No!, no es inactivo, es profundamente activo. El Espíritu de Dios lo tiene hasta cuando dormimos hermana, el Espíritu de Dios está trabajando en nosotros, de hecho, la maravilla de la iglesia, es que la asamblea que nosotros tenemos con Cristo no termina cuando nos decimos «adiós», no termina cuando nos separamos y cada quien va a su casa, no termina ni siquiera cuando dormimos, nosotros los creyentes estamos en asamblea permanente con el Altísimo. Estamos ante Él perpetuamente, Él nos mantiene delante de Él perpetuamente. Llegará el día en que la muerte venga, y finalmente el hombre viejo desaparezca para siempre, todo lo que era Adán en nosotros va a desaparecer, el cuerpo adámico caído se va a transformar en un cuerpo semejante al cuerpo de la gloria suya.

En verdad hermana, la obra que Él empezó, Él la va a terminar, y entretanto hermana, estamos en este camino de la peregrinación, dice nuestro Señor «Yo haré» en Hebreos capítulo 13:20, Él es el que hace nosotros, Él es el que nos mantiene obedientes, para citar, y con este versículo terminó, y perdón, todo lo que me extendido. Pero en Hebreos capítulo 13:20, noten ustedes cómo termina, dice «y el Dios de paz, el cual en virtud de la sangre del pacto eterno, levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús,  el gran pastor de las ovejas, os perfeccione en todo lo bueno, para que hagáis su voluntad, haciendo Él en nosotros, lo que es agradable delante de Él por medio de Jesús  el Mesías, a quién sea la gloria, por los siglos amén» nota usted hermana como el Señor da fuerzas eficacísimas a esta nueva voluntad, no es la voluntad del viejo hombre la que está en juego aquí, es la nueva voluntad del nuevo hombre, el que va [redimir] para siempre.

Así es que, toda la obra es de Dios hermana, podemos descansar confiadamente en Él, sobre todo cuando nos vemos tan flacos y tan miserables, y desmayamos, y a veces hasta nos preguntamos «si acaso seremos cristianos» Cuando nos vemos cercados por nuestra debilidad, a veces nos cuestionamos «es ¿Que será realmente que Dios me ama, es que será posible?» y surgen muchas preguntas, todas estas preguntas hermana, son resueltas en estas promesas, que son más sólidas hermana, que el monte Everest. Son ancla para nuestra alma.

Y hay mucho más que hablar hermana. Ya nos están amenazando aquí que la pausa viene, exactamente en segundos. Pero espero que eso de alguna manera haya contribuido hermana, a su comprensión, y de alguna forma conteste su pregunta, y gracias a mi hermano Carlos que me permite la palabra.

R. José Gregorio: Quisiera agregar algo a la pregunta de la hermana en primera de Timoteo 6:12 (…) la palabra que se usa allí es [epílabo] y el verbo epilambánomai y estaba revisando a Horst y a Schneider, estaba viendo la propuesta que ellos hacen, y claro esto tendríamos que revisarlo allí con más calma, pero bien pudiera ser eso de «echar mano de la vida eterna» bien pudiera ser por ejemplo: cuando yo estoy [caminando] por una escalera, y me agarró del pasamanos para no caerme, para no deslizárseme, para no separarme, ni desprenderme del espacio por donde estoy caminando, y no tanto para ganar esa escalera, o ese pasamanos, es más cómo asirse a algo para caminar firme, eso es más o menos la propuesta que hacen ellos en el diccionario exegético del Nuevo Testamento.

R. Carlos Fushan: hay una nota en la Biblia Textual, la nota en pasajes especiales 159, dónde pueden encontrar, arrojar a luz sobre algunos versículos de la fe y esto.

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