miércoles, 23 de junio de 2010

El orgullo, obstaculo para el arrepentimiento


“Israel no ha querido arrepentirse, ni buscarme a mi, que soy su Dios. Su orgullo no lo deja hacerlo” Oseas 7:10 (Biblia en lengua actual)

¿Qué obstáculo puede ser tan fuerte que no nos permite ser cambiados por Dios, y recibir su abundante gracia para hacer lo correcto? Bien dice la escritura que el enemigo numero uno del ser humano, no es satanás, o el mundo que le rodea, es él mismo (1 Ti. 4:16). Ya que como lo dice el Señor Jesús de dentro del corazón salen todas las cosas que contaminan y destruyen al hombre (Mt. 15:19-20). Las escrituras revelan la verdadera causa que no deja al hombre arrepentirse a pesar de saber que esta enfermo de muerte. Y en este caso es el orgullo que cada ser humano prefiere complacer y obedecer antes que ceder.

Al revisar detenidamente el significado de la palabra “orgullo” encontramos que esta es la palabra hebrea “gaon” y significa; altivez, arrogancia, gloria, grandeza, majestad, orgullo, poder, soberbia. Además “gaon” expresa el orgullo humano como antónimo de humildad (Pr. 16:18). En Proverbios “gaon” equivale a arrogancia, conducta malvada y lengua perversa (VINE).

Muchas personas a pesar de estar viendo el resultado de sus actos, por contrarios que sean a lo que andaban buscando, prefieren seguir el mismo camino, y no reconocer que se han equivocado, que sus vidas son un desastre por tratar de hacer las cosas a su manera, pedirle perdón a Dios y clamar por su ayuda, y mucho menos humillarse ante Él, admitir la perfección, sabiduría y verdad de su palabra.


Satanás dejo de ser el gran querubín protector cuando su corazón se lleno de orgullo y pretendió usurparle el trono a Dios (Ez. 28). Y este mismo pecado cometió Adán y Eva en el huerto del Edén cuando se dejaron convencer de comer el fruto prohibido, y es que algunos no entienden porque Dios los trato tan severamente al haberse comido una fruta prohibida, y no leen detenidamente en el texto la oferta que Satanás les hizo “y seréis como Dios”, ese si fue el verdadero pecado, el creer que ellos eran muy grandes y que podrían llegar a ser más, y no era cualquier cosa lo que pretendían, querían ser dioses, que tonto el ser humano al tomar dicho camino, porque va a terminar humillado, solo Dios es grande, solo hay uno, nadie como Él.

“Jehová exalta a los humildes y humilla a los impíos hasta la tierra” Sal. 147:6

Uno podría pensar que el hombre no tiene el suficiente conocimiento sobre su condición de pecado, es decir, que se encuentra andando conforme a sus deseos, contrarios a la voluntad de Dios, y que su orgullo lo va a destruir. Pero nos equivocamos al pensar que se trata de falta de información, pues el hombre según Romanos capitulo 1, tiene tanto conocimiento acerca de Dios, que lo aborrecen, y que el verdadero problema del hombre es de tipo moral y no intelectual. Además tiene una conciencia que le indica cuando esta obrando mal, y por esta será juzgado si nunca llego a escuchar el evangelio o a conocer la ley de Dios.

Dios lo ha hecho todo para que el hombre sea perdonado, y alcance su misericordia, pero el hombre prefiere cerrar sus oídos, levantar su puño contra Dios, en total desobediencia a lo que Él ha establecido, y no arrepentirse de su pecado. Si muchos se arrepintieran como el hijo prodigo lo hizo, al darse cuenta que se había equivocado, ya no estarían comiendo la comida de los cerdos. Lo triste es que ante esto no se puede hacer nada, pues cada ser humano tiene que individual y voluntariamente, humillarse a Dios, de lo contrario algún día será humillado.

Por lo tanto Dios espera pacientemente a que nos arrepintamos, pero su espera tiene limite, pues el juzgará al mundo, con total justicia, y del orgullo del ser humano no quedara ni el recuerdo, y su grandeza se pudrirá, porque solo la gloria y grandeza de Dios permanecerá para siempre.

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