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lunes, 13 de julio de 2020

Cambiaron la verdad de DIOS por la mentira


"Entonces será manifestado el inicuo (a quien el Señor matará con el aliento de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida), cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con toda clase de poderes, y señales milagrosas, y prodigios falsos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no se acogieron al amor de LA VERDAD para ser salvados. Por esto, DIOS les envía una fuerza engañosa, para que crean en LA MENTIRA, y sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Tes 2:8-12 BTX4)

 

El mundo que no conoce a Dios desea oír aquellas noticias que les anuncien “paz y seguridad”, pero que su fuente no sea la Verdad de Cristo. Sin embargo, cualquier fuente diferente a Cristo es de la Mentira. Mentira que tarde o temprano conducirá a la destrucción. Un mundo que según sus propios criterios se autocalifica como "bueno", pero que no recibe "al amor de la Verdad" —es decir a Cristo a través del evangelio de gracia— es en realidad malo y enemigo de Dios (Jn. 3:19-21). Jesús mismo lo dijo muy claramente "El que no está conmigo, está contra Mí" (Mt. 12:30), o como cuando Él vino a la tierra; los que no le recibieron en realidad le rechazaron y despreciaron (Jn. 1:11).


Al oír las noticias del avance de las agendas abortistas en las legislaciones de los diferentes países, impulsadas por el "nuevo" orden mundial, surgen estas preguntas: ¿Por el solo hecho de existir una ley que permita el aborto, las mujeres quedarían obligadas contra su voluntad a practicarlo? O ¿Es en realidad estos avances del mal una expresión de la condición pecaminosa y anárquica que día tras día incrementa su desprecio a la Vida y la Verdad? Creo que es razonable responder que, si estas leyes solo fueran impulsadas por una pequeña elite globalista y para unas cuantas minorías, pues entonces las estadísticas de aborto serian significativamente menores (y esto sin aceptar la falacia acerca de los números exorbitantes de abortos por “embarazos de riesgo”) aun reconociendo aquellos abortos forzados en regímenes comunistas y totalitarios.

 

Ríos de tinta han corrido condenando los horrores de las guerras mundiales, y la gran cantidad de muertos (entre 10-31 millones (1ra.) y 70-83 millones (2da.) —incluye bajas civiles y militares). Pero de forma contradictoria, el asesinato de inocentes desde los años setenta que supera la escandalosa y horrorosa cifra de 1.400[1] millones de abortos[2], al mundo, sin el más mínimo dolor y compasión le importa muy poco. Con cinismo increíble se atreven a decir: “que los fetos abortados no eran vidas humanas”, rechazando las evidencias médicas y científicas que indican la concepción como el inicio de la vida misma. Es aún más escalofriante ver la opinión de gran cantidad de personas que consideran esta matanza intencional de millones de inocentes en el vientre de su madre (en el lugar que esperaban ser protegidos) como algo justificable. Según estos, por temas de conveniencia, consideran que un número tan grande de nacimientos en el mundo terminaría de empeorarlo, al aumentar la pobreza y el hambre. ¡Señor cuán grande es tu paciencia y misericordia!

 

No me arrastres con los impíos ni con los que obran iniquidad, que hablan de paz con su prójimo, mientras hay maldad en su corazón. (Salmos 28:3 LBLA)

 

La anarquía en el aborto muestra el grado de inmoralidad sexual que se ha alcanzado, en clara oposición de la voluntad de Dios en relación con las relaciones sexuales dentro de una unión matrimonial. No podemos ver un mundo que quiera aceptar la Verdad, sino más bien uno que recibirá gustosamente la Mentira encarnada en la figura del anticristo, o el "hombre de anarquía" (NTV). Como líder mundial en la ausencia o derrumbamiento del poder de los gobiernos nacionales, los conducirá a un abierto desafío contra el Trono de Cristo, no sin antes deslumbrarlos con todo tipo de poderes, milagros y prodigios que les convencerá que han encontrado la solución a sus problemas. Sin embargo, los justos juicios de Dios serán derramados sobre los moradores de la tierra durante el imperio de la bestia. Y una vez se alcance su maduración será aplastado por Cristo mismo, en Su Segunda Venida, y el mundo entonces será regido con Vara de Hierro.


[1] 1. Vidal, Cesar. Más que un Rabino. Nashville, TN : B&H Publishing Group, 2020. pág. 109.

[2] En en este sitio web se registra al dia de hoy un numero mayor de abortos, alcanzado una extremecedora cifra de aproximadamente 1.600 millones desde 1980,  US Abortion Clock.org. Number of Abortions - Abortion Counters. Number of Abortions. [En línea] [Citado el: 12 de 06 de 2020.] http://www.numberofabortions.com/.


viernes, 12 de junio de 2020

La fe falsa, emocional y egoísta de muchos que se acercan a JESÚS



“Al ver a JESÚS, Herodes se alegró grandemente, porque por haber oído acerca de Él, desde hacía bastante tiempo deseaba verlo, y esperaba ver algún milagro hecho por Él. Y le preguntaba con muchas palabras, pero Él nada le respondió...Entonces Herodes, con sus soldados, después de menospreciarlo y ridiculizarlo, le puso una ropa espléndida y lo devolvió a Pilato” (Lucas 23:8-9, 11 BTX4)

Cuantas personas que algún día se acercaron a Jesús para esperar algo sorprendente de Él (fe falsa), se sintieron grandemente alegres por lo que esperaban recibir o mirar realizar por ellas. No venían a rendirse a Jesús, no venían a arrepentirse de sus pecados y pedir Su perdón; como aquella mujer de mala vida que a los pies del Salvador derramaba su corazón y “llorando a sus pies, comenzó a regar sus pies con las lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, y besaba fervientemente sus pies y los ungía con el perfume” (Lc. 7:38), la cual fue perdonada. Cuantos han venido a Jesús con el anhelo de ver una señal, de recibir un milagro, que les quite su dolor, o que arregle sus finanzas, o repare su matrimonio, o retire su depresión. Pero cuando Él no responde, cuando Él guarda silencio, las verdaderas razones egoístas afloran desde lo más profundo del corazón (incredulidad), con todo tipo de desprecio y burla contra Aquel que pudo ser su Salvador, y que algún día no muy lejano será su Juez (Hch. 10:42; 1 P. 4:5). Así despreciaron el regalo mas grande, la obra mas extraordinaria que nadie jamás haya hecho o pueda hacer por alguien que no lo merece; Él siendo Dios (nunca lo dejo de ser) tomando forma de hombre, voluntariamente se sometió a morir en la cruz, entregando su vida para pagar el precio de nuestro pecado (Gá. 1:4; Ef. 2:5-11).

sábado, 16 de mayo de 2020

La perfecta justicia de Cristo vs mi propio intento de justicia



"Hermanos míos, llénense de alegría en el Señor. No es una molestia para mí volver a escribirles las mismas cosas, y les ayudará a estar más preparados. Tengan cuidado con los que hacen el mal. Son como perros. Exigen cortar el cuerpo. Pero nosotros somos los que estamos verdaderamente circuncidados. Adoramos a Dios a través de su Espíritu. Estamos orgullosos de estar en Cristo Jesús. Y no confiamos en nosotros mismos ni en nada que podamos hacer. Aunque pueda confiar en mí mismo, no lo hago. Si alguien piensa que tiene una razón para confiar en sí mismo, debe saber que yo tengo una razón mayor para confiar en mí mismo. Fui circuncidado ocho días después de mi nacimiento. Soy del pueblo de Israel y de la tribu de Benjamín. Soy hebreo, y mis padres eran hebreos. La ley de Moisés era muy importante para mí. Por eso me convertí en fariseo. Estaba tan entusiasmado que intenté destruir a la iglesia. Nadie podía encontrar fallas en la forma en que yo obedecía la ley de Moisés. En un momento dado, todas estas cosas eran importantes para mí. Pero ahora creo que esas cosas no valen nada debido a Cristo. No sólo esas cosas, sino que creo que todas las cosas no valen nada comparadas con la grandeza de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Debido a Cristo, he olvidado todas esas cosas. Y ahora sé que todas esas cosas son basura sin valor. Esto me permite tener a Cristo y pertenecer a él. Ahora que pertenezco a Cristo, soy justo ante Dios y este ser justo no proviene de que yo siga la ley. Viene de Dios a través de la fe. Dios usa mi fe en Cristo para que sea justo ante él. Todo lo que quiero es conocer a Cristo y el poder de su resurrección de la muerte. Quiero compartir los sufrimientos de Cristo y ser como él en su muerte. Si tengo esas cosas, entonces tengo la esperanza de que yo mismo resucite de la muerte" Filipenses 3:1-11 Traducción no oficial al español de la versión - International Children’s Bible (ICB)

lunes, 4 de mayo de 2020

La incomparable grandeza de Dios en Su creación y Su dignidad para juzgar





“Habiendo DIOS hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por el cual hizo también los siglos, quien siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su ser, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (He. 1:1-3 BTX4)

“Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna… El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios” (Jn. 3:16, 36 NVI)

Si por un instante pudiésemos — en la gracia que Dios nos da a través de su Espíritu Santo — alcanzar a percibir la grandeza de esta declaración; nuestra mente, corazón y boca dirían con exclamación ¡WOW! ¿Como es posible que en inconcebible necedad los hombres desprecien al Señor que es el Creador y sustentador de todo, o quien lo mantiene en funcionamiento, muy a pesar de toda su tecnología, instrumentos de observación y de cálculo moderno? Pero ahora, no solo Cristo es su Creador sino también su Salvador. ¿Alcanzas a comprender algo de porque el pecado e incredulidad es en realidad una afrenta cósmica contra el Único Dios verdadero Creador y Redentor, y que el pecado será castigado con igual medida? ¿Crees todavía que es injusto de parte de Dios juzgar a la humanidad por su desprecio y pecado contra Él, y de enviarla al lugar que siempre a querido “lejos de Dios” al lago de fuego? ¿Aun crees que en o por sí solos podamos llegar a agradar a Dios, y motivar algo semejante en Él como para entregar a su Amado Hijo como un cordero a la muerte para nuestra redención (Sal. 8:4)?


miércoles, 29 de abril de 2020

Viviendo en medio de dos realidades (entre lo bueno y lo mejor)



“Lo que quiero decir, hermanos, es que nos queda poco tiempo. De aquí en adelante los que tienen esposa deben vivir como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran algo, como si no lo poseyeran; los que disfrutan de las cosas de este mundo, como si no disfrutaran de ellas; porque este mundo, en su forma actual, está por desaparecer.” (1 Co. 7:29-31 NVI)

“Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo” (Fil. 3:20-21 LBA)

Es tiempo de aceptar y usar las palabras que el Espíritu Santo dirigía a la iglesia de Corinto por intermedio del apóstol Pablo de que “este mundo, en su forma actual, está por desaparecer”. El argumento principal del capítulo 7 de Primera de Corintios es mostrar la diferencia entre lo que es bueno y lo mejor. Es decir que, casarnos y disfrutar de la compañía de nuestra pareja es algo muy bueno y deseable, pero no es un fin en sí mismo para el creyente, pues tampoco exceptúa el dolor y la división de prioridades temporalmente. Aunque no podemos vivir ignorando nuestras responsabilidades sobre la tierra (hijos, impuestos, servicios, trabajos, etc.) nunca debemos olvidar que nuestra verdadera ciudadanía está en Cristo en los cielos (Fil. 3:20-21). Es tiempo para que estemos alertas (Lc. 12:35-40) y “ceñid los lomos de vuestro entendimiento” o preparar nuestras mentes (1 P. 1:13) porque Cristo esta por llamar a la puerta. Para muchos esta doble realidad les parece extraño y hasta de locura, pero todos los días de nuestra peregrinación como hijos de Dios sobre este mundo, van a estar afectados por esta realidad mayor y mejor. El tener un pie en la tierra (responsabilidades) y el otro en la presencia de Cristo no implica que estemos desesperados, todo lo contrario, con gozo, llevamos a cabo nuestras labores temporales, pero con nuestros corazones “ansiosamente esperamos a [nuestro] Salvador, el Señor Jesucristo”.



sábado, 28 de marzo de 2020

El pueblo de Dios en tiempos de pandemia - Pastor Miguel Núñez [Transcripción]







El título de mi mensaje en esta mañana, para todos aquellos que nos ven por las redes, es el pueblo de Dios en tiempos de pandemia. Tengo un par de versículos que quisiera compartir con ustedes más adelante, pero dada la circunstancia que estamos viviendo, creo que se hace necesario poder introducir algunas cosas que quisiéramos mencionar en el día de hoy. Quisiera que pudieras considerar esto, no primariamente o exclusivamente como un sermón, sino como una especie de reflexión comunitaria, con aquella comunidad que está viéndonos, que nos está escuchando. De manera, que ciertamente es un mensaje, ciertamente es un sermón, pero yo quisiera que pudiera al mismo tiempo ver o saber que estás escuchando de manera reflexiva, porque no creo que ese sea el último de los sermones en medio de esta crisis que va a prolongarse por semanas. Creo que vamos a requerir de varias semanas para seguir hablando de parte de Dios, acerca de circunstancias como la que nos encontramos de frente hoy.  

Para mí, yo decía en estos días que quizá este sea uno de los mensajes más difíciles de componer, porque nosotros pudiéramos irnos en direcciones distintas y desbalanceadas. Hay muchas emociones encontradas y por un lado la tendencia, la inclinación, lo que suena natural es que básicamente prediquemos un mensaje de consolación. Lo que me ayudó a balancear lo que yo quisiera compartir, es la misma Palabra, viendo en tiempos de calamidades del pueblo de Dios en el pasado, que dijo Dios a través de sus profetas, que hizo, como lo hizo, en qué orden trajo los mensajes. De manera que nosotros pudiéramos predicar un mensaje solamente de consolación y en un sentido eso podría ser apropiado, pero yo creo que perderíamos una preciosa oportunidad de compartir algunas de las grandes verdades que Dios ha dejado plasmadas en su Palabra acerca de cosas que Él hace en momentos de tribulación. Este ha sido el caso en momentos de guerra, por ejemplo, en momentos de hambrunas Dios ha llevado a cabo un mayor número de conversiones a lugares donde quizás nunca antes la Palabra hubiese llegado, si no hubiese sido por esas circunstancias que se estaban dando.

Por otro lado, hubo momentos, múltiples momentos en que Dios trajo calamidades sobre su propio pueblo, y prácticamente sobre su propio pueblo, con la intención de limpiarlos y de santificarlos, solamente con esta intención, y que esos momentos de dolor produjeron beneficios extraordinarios en su pueblo. De manera que, no sé para otros predicadores, pero para mí este es uno de los, o ha sido uno de los mensajes más difíciles de componer, no por la complejidad del mismo, sino por el balance que requería, y por eso yo vengo a esta mañana con cierto temor y temblor. No hay duda de que nosotros requerimos un mensaje de consolación, pero yo creo que nosotros también requerimos un mensaje de esperanza y de arrepentimiento al mismo tiempo, ambos mensajes; el de consolación y de arrepentimiento fueron predicados por los profetas de Dios usualmente en el orden invertido, arrepentimiento y luego consolación. Es como si uno no pudiera traer consolación sin antes traer confrontación, o como si no pudiéramos traer bendición sin antes traer sanación. De manera que estuve debatiéndome de que traer a ustedes en el día de hoy.

Conociendo el estado de la iglesia en occidente, para algunos de nosotros que viajamos, algunos nosotros que recibimos cartas, que participamos en conversaciones internacionales incluso. Creo que traer un mensaje de esperanza a la iglesia sin al mismo tiempo traer un mensaje de arrepentimiento, hasta cierto punto, quiero decir esto con temor y temblor, es hasta cierto punto hipócrita de parte de aquellos de nosotros que conocemos la situación interna, por lo menos los que viajamos. Nosotros sabemos que la iglesia protestante en los últimos 20-30 años ha abrazado una serie de enseñanzas no bíblicas y de enseñanzas herejes, que han sido predicadas desde púlpitos que tienen el nombre de Dios. Dios no ha pasado por alto dichas enseñanzas, como tampoco ha pasado por altos dichos predicadores y sus seguidores. Nosotros tampoco podemos olvidar la falta de integridad financiera que muchos de los líderes de Dios han exhibido en medio de este evangelio de la prosperidad, del cual hemos hablado tantas veces y yo no creo que Dios haya pasado por alto ninguno de esos mensajes, ni ninguno de esos mal manejos.

Tampoco es un secreto para muchos de nosotros, la falta de integridad moral que ha salido a la luz, para no hablar de aquello que no ha salido a la luz, pero que Dios ha visto, que ha sido ocultan del mundo, pero que Dios ha podido ver, yo no creo que yo sea olvidado de ninguna de esas circunstancias. Por eso yo creo que esto es un mensaje complejo de predicar, creo que requiere una dosis de llamado de atención y requiere una dosis de consolación al mismo tiempo.

Para iniciar, donde nos encontramos hoy, podemos recordar que, en enero de este año China, bueno, el mundo despertó a la realidad de que en China se había comenzado a producir un brote de, producido por una epidemia, de un nuevo Coronavirus que comenzó a causar múltiples infecciones, en múltiples personas y la muerte de muchos otros. Al día de hoy, unas 308.000 personas y tantas han sido reportadas como infectadas, y de esos 13.000 han muerto ya, con una mortalidad estimada entre un 3 y 4 por ciento, aunque para el final de la epidemia probablemente sea más como de un 1 a un 2 por ciento, como hemos dicho en otros mensajes que hemos ido grabando y conversaciones. El número de casos ha sido tan numeroso y rápido, que ha obligado a tomar medidas extremas, pero necesarias, tratando de contener el avance de esta epidemia.

La realidad es que las pandemias han estado con nosotros desde todo el tiempo, de hecho, en el siglo II hubo una pandemia que se estimó terminó con la vida de 30 a 50 millones de personas. La famosa plaga bubónica en los años de 1300-1400 en apenas 6 o 7 años terminó con total aproximado, dependiendo de la fuente que leas, de 100 a 200 millones de habitantes que perdieron la vida. Eso es impresionante en un mundo, en un momento en que el mundo no tenía todavía la población que nosotros tenemos hoy. Yo no traigo esto con un interés médico en este momento, sino para que podamos entender que las plagas, las pestilencias han azotado la humanidad por siglos, y no han respetado ni raza, ni situación económica, ni estatus social, ni sexo, ni edad, ni cualquiera otra clasificación que nosotros podamos usar.

En los tiempos del Antiguo Testamento, antes de Cristo, le llamaban pestilencias, muchas de ellas traídas por Dios mismo, muchas de ellas traídas sobre el pueblo de Dios. Y ese pueblo, tanto pueblo hebreo como luego el pueblo cristiano, siempre se encontró en medio de dichas pestilencias, nunca fue inmune a las dificultades que estaban llegando a sus vidas, o a su alrededor. De manera que, nosotros tenemos que recordar que ese pueblo cristiano siempre ha estado, siempre ha jugado una especie de punta de lanza en las circunstancias de mayores peligros, precisamente porque hay un grupo pequeño quizás, pero hay un grupo de la iglesia que ha entendido bien el segundo mandamiento de la ley de Dios, y es que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero no podemos olvidar que, en los tiempos del Antiguo Testamento, a los cual estamos siendo referencia hoy, de manera particular Dios en ocasiones usó a profetas para ayudarles a ellos a entender, y a su pueblo por igual, que algunas de estas circunstancias calamitosas que estaban ocurriendo eran el fruto de su mano, obrando con un propósito en particular.

Escucha lo que Dios dice a través del profeta Amós. Pero antes de entender el mensaje de Amós se necesita entender la circunstancia en la que se encontraba el pueblo de Dios, del pueblo hebreo, para que puedas entender lo que Dios comienza a hacer. Había un gran optimismo nacional en ese momento, había una prosperidad financiera en el pueblo de Dios, esto trajo un aumento de la avaricia, eso produjo una cierta hipocresía religiosa y un sentido falso de seguridad, así estaba el pueblo de Dios. El pueblo estaba creyendo en Dios, pero viviendo de espalda Dios. De hecho, Dios dice en [Oseas 4:6] “te has olvidado de mi ley, por tanto, yo me olvidaré de tus hijos”.

Escucha como la Nueva Traducción Viviente habla de cosas que Dios hizo en ese momento, anunciadas por este profeta debido a circunstancias que se encontraban dentro de su pueblo. Capítulo 4 versículo 6 “Hice que pasarán hambre en cada ciudad y que hubiera hambruna en cada pueblo…” Notaste el hice - Yo hice “… pero aun así, ustedes no se volvieron a mí, dice el Señor. Yo detuve la lluvia cuando sus cosechas más las necesitaban. Envié la lluvia sobre una ciudad pero la retuve en otra. Llovió en un campo, mientras otro se marchitaba. La gente deambulaba de ciudad en ciudad buscando agua, pero nunca había suficiente; pero aun así, ustedes no se volvieron a mí, dice el Señor. Arruiné sus cultivos y viñedos con plaga y moho. La langosta devoró todas sus higueras y todos sus olivos; pero aun así, ustedes no se volvieron a mí, dice el Señor. Les mande plagas como las que envíe sobre Egipto hace tiempo (Egipto fue visitado con plagas, el pueblo de Dios fue visitado con plagas) ¡Maté a sus jóvenes en la guerra y llevé lejos a todos sus caballos! ¡el hedor de la muerte llenó el aire!, pero aún así, ustedes no se volvieron a mí, dice el Señor”.

El pueblo se había vuelto tan insensible, se había acostumbrado tanto a vivir de espaldas a Dios que sus estilos de vida eran similares al estilo de vida de aquellos que no le conocían. Lo que ocurrió fue que con el tiempo el pecado hizo lo que siempre hace, adormeció su conciencia. convenció la mente mediante la racionalización y termino esclavizando su voluntad. Hoy nosotros nos encontramos frente a un enemigo microscópico, numeroso, silente que en pocas semanas ha puesto al mundo cabeza hacia abajo, y pensar que nosotros apenas estábamos al inicio de la pandemia. Si te la imaginas como una montaña, apenas estamos al principio de la falda de la montaña, y sin embargo el mundo ya ha comenzado a sufrir sus consecuencias. Pero ese no es nuestro único problema mundial, es cierto que es sumamente penoso que en los últimos 90 días hayan muerto 13.000 personas de un virus.

Pero si queremos tener una panorámica mundial balanceada no podemos olvidar que en el mismo periodo de tiempo de entre 15 y 16 mil niños muertos de hambre, lo cual implicaría 1.5 millones de personas en los mismos 90 días que han muerto 13.000 personas del coronavirus. Todos niños, toda una generación se ha ido. En el mismo tiempo unos 13-14 millones de niños han sido abortados, algo extraordinario en tres meses. Algunos me han respondido por las redes y me han dicho: «que esas comparaciones no son justas», y yo creo que la única diferencia que yo veo es que el coronavirus puede afectarme a mí y a mis hijos, pero la hambruna no me ha afectado, y probablemente tampoco lo haga. Pero ni los niños muertos de hambre, ni los niños abortados, ni las otras estadísticas mencionadas y los desaciertos del pueblo de Dios que mencioné, nada de eso ha sido pasado por alto por Dios, si Dios se hiciera de la vista gorda ante todos estos males, yo no creo que sería un Dios digno de ser adorado. Y frecuentemente Dios se ha propiciado, permitido, en ocasiones enviado directamente, para llamar al incrédulo a conocerle y para llamar al pueblo de Dios a santificarse.

Yo creo que, si nos dedicáramos a predicar solamente consolación en un tiempo como este, es posible que dejemos de lado una de las mejores oportunidades para llamar al pueblo de Dios a la reflexión, al arrepentimiento y a la santificación. Ciertamente los males del mundo son muchos, son grandes son numerosos, son abrumadores, de hecho, son tan grandes que nosotros no sabemos qué hacer, hoy en día tampoco sabemos qué hacer con la epidemia; la comunidad médica está asombrada, no sabe exactamente cómo manejarla, los gobiernos están abrumados, la población está en pánico frente a un enemigo silente microscópico. Ante la enorme amenaza que el mundo enfrenta, yo pensé en un par de versículos que se encuentran separados, pero en el mismo libro, el segundo libro de Crónicas, que quizá nos pudiera ayudar a traer un poco de perspectiva, en términos de cual pudiera ser nuestra reacción en momentos como estos. Y el primero de estos versículos se encuentra en Segunda de Crónicas 20 versículo 20.  

Tengo que darte un poco de contexto, y por eso voy a leer algunos versículos extras. Pero resulta que los moabitas, los amonitas y los meunitas habían hecho un pacto de ir contra Israel, contra el rey de Israel; Josafat. Josafat recibe noticia de que esta gran armada viene a invadirlos. Escucha lo que el versículo 3 dice del capítulo 20 “y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en toda Judá. Y se reunió Judá para buscar ayuda del Señor; aún de toda las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señor.” Josafat tuvo miedo, pero en vez de correr, Josafat fue y buscó refugio en el Señor. El temor de Josafat, pudiéramos decir, que es similar al pánico que quizás cristianos y no cristianos experimentan hoy ante esta otra invasión. El ejército que Josafat vio era visible, tenía miles de soldados, el ejército que está contra nosotros es invisible, y tiene trillones de trillones de invasores.

Ahora nota lo que Josafat hizo con su temor “se dispuso a buscar al Señor y proclamó ayuno en toda Judá” una de las cosas buenas que las dificultades hacen, es que nos empujan a buscar de aquel que controla la tribulación, aquel que está en control de cada molécula del universo y de cada microbio que está a mi alrededor y que pudiera invadirme. Pero nota que Josafat no solamente se propuso buscar al Señor sino también se propuso ayunar, y con toda probabilidad si Josafat no se ve frente a tal invasión, ni hubiese ni se hubiese propuesto buscar de Dios de la manera como lo hizo, y tampoco hubiese proclamado un ayuno. No se si notaste que Josafat no hizo eso de manera individual como líder, Josafat proclamó eso en toda Judá, porque ante las circunstancias, cuando el pueblo de Dios va a reaccionar y a buscar de Dios no se supone que hagamos eso de manera individual, sino que hagamos eso de manera comunitaria, porque el trabajo que Dios está haciendo no es solamente a través de la comunidad, sino que es también en la comunidad completa de su pueblo.

El versículo 5 del capítulo 20 dice: “entonces Josafat se puso de pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa del Señor, delante del atrio nuevo,” fue al templo “y dijo: Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos?” aquí viene la invasión, pero sabes que, tú eres el Dios que está por encima de esa invasión “¿Y no gobiernas tu sobre todos los reinos de las naciones?” ¿no gobiernas tú sobre los moabitas, los amonitas y los meunitas? ¿no gobiernas tú sobre ellos? “En tu mano hay poder y fortaleza y no hay quien pueda resistirte”. Josafat tiene la invasión de frente, pero él comienza reconociendo al Dios de los cielos, la grandeza de Dios, la soberanía de Dios, el poder de Dios y el hecho de que nadie puede resistir los propósitos de Dios.

Escucha como él sigue ahora en el versículo 9 de este Segunda de Crónicas 20 “si viene mal sobre nosotros, espada, juicio, pestilencia o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa)” tu honor, tu gloria está invertida en esta casa, en este templo, nosotros teníamos que decir en tú iglesia “y clamaremos a ti en nuestra angustia,” Escuche ahora de donde es que viene la consolación “y tú oirás y nos salvarás” si viene espada, eso es guerra, si viene juicio ¿de dónde va a venir el juicio? de parte tuya, de manera que si viene una guerra, yo voy a ir a Ti, si viene un juicio de parte tuya es a Ti también donde yo tengo que ir. Pero si viene una pestilencia ¿qué es eso? una pandemia, una epidemia, si viene una pestilencia es a Ti a dónde vamos a correr. Si viene una hambruna como fruto de las condiciones económicas posteriores, es a Ti a dónde vamos a ir, nos vamos a parar en este templo, en esta casa, y nos vamos a parar delante de Ti.

Ahora escucha lo que Josafat dice, él no dice: «vamos a hacer eso porque tú nos debe, porque nosotros merecemos, porque nosotros hemos orado y no puede ser que tú no nos respondas» ¡No! porque tu nombre está sobre esta casa, porque la iglesia de Cristo tiene el nombre de Cristo sobre ella. De tal manera que, si Dios va a hacer algo por su iglesia, lo va a hacer por el honor de su propio Nombre, y Josafat entiende eso. Es como si Josafat está diciendo: «nosotros conocemos que nosotros somos el pueblo de Jehová, y los pueblos que están afuera, que nos están observando, están observando como nosotros vamos a reaccionar ante la tribulación, y nosotros venimos delante de Ti reconociendo o pidiendo que hagas algo por tu Nombre» y eso es algo que nosotros necesitamos recordar.

Finalmente, estas son las palabras de Josafat, y aquí era donde yo quería llegar, este es mi versículo de esta parte de mi mensaje, versículo 12. Aquí viene la invasión, es numerosa y Josafat dice en medio de su oración: “Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás?” vienen contra el pueblo sobre el cual se invoca tu Nombre, ¿no vas a hacer algo? ¿no los vas a juzgar? “Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros,” no podemos, somos impotentes, no sabemos qué hacer, pero confesamos nuestra fragilidad, nuestra debilidad, confesamos incluso hasta nuestro temor, pero te vamos a decir algo Dios, en medio del ayuno que ellos estaban proclamando, probablemente vestido de cilicio, probablemente cubierto en polvo y ceniza, como ellos acostumbraban a hacer, como una forma externa de exponer, de expresar lo que supuestamente estaba ocurriendo internamente. Una actitud de cierto recogimiento y de humillación, no sabemos qué hacer, “pero”, este “pero” es vital, porque el “pero” introduce el contraste y la solución “nuestros ojos están vueltos hacia ti”. Un gran ejército, visible, intimidante que los incapacito para el cual ellos no tenían fortaleza, los intimidó y Josafat dice: «pero hemos hecho una cosa, hemos dejado el temor, no nos vamos a llenar de temor, nos vamos a llenar de Ti, nuestros ojos están vueltos a Ti».

Nuestra invasión hoy es microscópica, pero tiene la capacidad de destruir más vidas que el ejército que venía contra Josafat. El pueblo hebreo no tenía fuerza para enfrentarse, de la misma manera que si tú unes todas las naciones poderosas del mundo con todos sus recursos, ellas no tienen fuerza para hacerle frente a esta pandemia, como las semanas han ido mostrando. El ejército de Josafat no sabía qué hacer, la comunidad internacional no sabe qué hacer, Josafat y toda Judá pudo haberse llenado de pánico, o pudo haberse llenado de Dios. El pueblo de Dios, pequeño, en el Antiguo Testamento frecuentemente tuvo que enfrentarse a enemigos numerosos, y en ocasiones lo hizo huyendo y no enfrentándose, y no les fue bien, pero en otras ocasiones supo buscar de Dios y encontrar la victoria en Dios. Y eso es justamente lo que ocurrió con Josafat, Dios le dio la victoria en contra de esta invasión.

La expresión “nuestros ojos están vueltos a ti” en cierta manera, lo que implica es que nosotros estamos confiando en Ti, en tu poder, en tu fidelidad, para con los tuyos, en tu amor para con nosotros. Como cantábamos hace un rato: «Nosotros reconocemos que Tú puedes hacer, lo que nosotros no podemos hacer, en ti confiamos oh, Dios». Dios escuchó la oración de Josafat, Dios escuchó la actitud de humillación de Josafat y Dios quiso salvarlos. La pregunta entonces ¿es para nosotros? Sí, la expresión “tenemos nuestros ojos vueltos a ti” ¿cómo hacemos eso? ante la circunstancia que nosotros estamos viviendo en el día de hoy ¿cómo nosotros volvemos nuestros ojos a Dios? y ciertamente los hijos de Dios han estado andando por caminos muchas veces de oscuridad, de falsedad, de doble moral y de todo tipo de iniquidad ¿cómo volvemos al camino de la luz?

Y yo quisiera sugerir que hay otro versículo también el Segundo libro de Crónicas capítulo 7, versículo 14 que tengo que aclarar antes de exponer, porque no quisiera que se me malentienda. Yo tengo muy claro el hecho de que ese versículo le fue dado a la nación de Israel, en un momento particular, con una promesa particular que se iba a cumplir de esa manera porque Dios así lo había decretado para ellos, y que no necesariamente ese versículo aplica a cada nación que pudiera llenar los mismos requisitos. Sin embargo, si esta es la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios no cambia y es eterna, las verdades detrás del versículo necesariamente, mandatoriamente, obligatoriamente tienen que tener aplicación para nuestros días, o si no, no hubiese valido la pena dejarlas ahí. De hecho, a nosotros se nos dice en el Nuevo Testamento que; las cosas que fueron registradas en el Antiguo Testamento se dejaron para nuestra enseñanza. De manera que, en ese versículo tiene que haber enseñanza para nosotros.

Yo quiero leerte el versículo de Segunda Crónicas 7:14 también en contexto, comenzando en el 12 hasta el 14 “y el Señor se apareció a Salomón de noche y le dijo: he oído tu oración, y he escogido para mí este lugar como casa de sacrificio” Dios le va a hablar a Salomón por segunda vez, ya se le había aparecido en otra ocasión, de noche años atrás, y le había hablado al principio de su reinado. Ahora Dios se le aparece, le dice: «¿sabes qué Salomón? tu oraste, Yo la oí, y esta aparición de ahora es la respuesta a aquella oración» y Dios dice: «escúchame Salomón» “si [Yo] cierro los cielos para que no haya lluvia, si [Yo] mando la langosta a devorar la tierra, o si envío la pestilencia entre mi pueblo” ahí está la pestilencia, la pandemia, la epidemia «si Yo hiciera eso, déjame decirte algo Salomón, dado el pacto de fidelidad jurado Abraham, Isaac y Jacob» por eso es que estoy haciendo la aclaración, que esto tiene mucho que ver con Israel, pero que hay verdades con aplicación para nuestros días «si Yo hiciera todo eso, y resulta que mi pueblo entiende que, Yo soy aquel que realmente controla todas estas circunstancias, si ese pueblo “se humilla el pueblo sobre el cual se invoca mi Nombre” y ese pueblo además de humillarse “ora, y busca mi rostro, y se vuelve de sus malos caminos, entonces” Salomón, no antes “entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré la tierra”. Notaste el orden, oran, me buscan, se arrepienten, Yo escucho y Yo sano. Ahí está la promesa, la confrontación primero; se arrepienten y luego Yo sano.

Esta era la segunda vez que Dios le hablaba a Salomón, en esta ocasión «Salomón, si Yo decidido enviar calamidades sobre mi pueblo, incluyendo pestilencias, mi pueblo tiene una forma de cómo puede responder». De nuevo, la nación de Israel, Dios no les ha hecho promesas a naciones enteras hoy, pero una vez más yo quiero decirte, que aquí detrás de estas palabras hay principios extremadamente valiosos para la iglesia de hoy en día. Déjame leerte el texto otra vez “si se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi Nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré la tierra”.

En primer lugar, Dios se dirige a un pueblo particular en esa ocasión, y a ese pueblo en particular lo identifica de manera particular, es un “pueblo sobre el cual se invoca mi Nombre” es un pueblo que Jehová ha escogido. La razón por la que Dios está diciendo un “pueblo sobre el cual se invoca mi Nombre” no es solamente por el pacto que Dios ha hecho con ellos, sino por el hecho de que muchas de las cosas que Dios iba a hacer, que Dios había hecho precisamente con ellos, tenían que ver primariamente porque sobre ellos se invocaba el Nombre de Dios. En otras palabras, Dios había invertido la integridad de su Nombre sobre ese pueblo. Hoy si fuéramos a señalar un “pueblo sobre el cual se invoca el Nombre de Dios” en quien Dios ha invertido su Nombre, no es una nación, es una iglesia, la iglesia de Cristo. Y una de las razones por la que la iglesia de Cristo necesita caminar en integridad de corazón, es precisamente porque cuando no lo hace, compromete la integridad del Nombre de Dios ante el mundo que lo desconoce.

Dios no se va a dirigir al pueblo, a la sociedad que no conoce a Dios, no se va a dirigir a la sociedad sobre la cual no se invoca su Nombre. Porque si esas personas fueran a orar, necesitarían comenzar orando por pedirle a Dios arrepentimiento para conversión, y de ahí en adelante entonces poder pedir en nombre de Cristo y a través de Cristo. Pero cuando Dios se identifica con un pueblo, con una persona sobre el cual Él ha invertido la integridad de su Nombre, Él espera que tú y yo le honremos de la misma manera. En ocasiones como ya aludí, Dios va a hacer algo por nosotros primariamente por amor de su Nombre. David entendió eso, ¿recuerda el Salmo 23 que yo te he citado en otras ocasiones? donde David escribe: “Él restaura mi alma, me guía por sendero de justicia, por amor de su Nombre” David sabe, David conoce su caminar, David sabe que no ha andado bien en más de una ocasión, y él dice: «sin embargo aun así Dios ha restaurado mi alma, y la única razón que yo encuentro por la que Él ha hecho eso, es por amor de su Nombre, él ha puesto su Nombre sobre mí».

El pueblo del Antiguo Testamento, con menos revelación, llegó a entender verdades que nosotros como iglesia necesitamos entender. Escucha lo que ocurre en otro momento dado, más tempranamente, cuando Josué estaba en la campaña de conquistar la tierra prometida, el pueblo hebreo venía ganando una batalla tras otra, una batalla tras otra, hay una orden de entrar a Jericó, de no tocar nada de lo que ahí había. En otras palabras: «tú vas a entrar ahí, tú vas a destruir ese pueblo, pero no puede poner la mano a nada, no te quedes con nada, no te lleves nada». El corazón avaro de Acán salió a relucir, y él toma un lingote de oro, él toma un manto babilónico, próxima batalla, perdida. No puedes ganar en pecado. Josué sabe que el pueblo está en problemas, Josué sabe que él no tiene ahora, como un lugar donde pararse para orar, porque como le voy a pedir a Dios que nos ayude, cuando Dios nos dijo que no tomásemos nada de ahí, y Acán ha pecado. De hecho, el texto dice: «Israel» Dios le dice a Josué: «Israel ha pecado, uno de ustedes pecó, el pueblo entero pecó»

Ahora ¿Por qué yo estoy enfatizando este esté hecho? por la manera como Josué pidió en medio de ese pecado. Josué 7:9, Josué hablando con Dios “porque los cananeos y todos los habitantes de la tierra se enterarán de ello, y nos rodearán” o sea, se enterarán de que Tú no está con nosotros, porque hemos caído en pecado “y borrarán nuestro nombre de la tierra”. Ahora escuche, que esto es fascinante “¿Y qué harás Tú por tu gran nombre?” «Dios, los cananeos y los habitantes de la tierra, van a venir y van a borrar nuestro nombre de la tierra. Pero ¿sabes que? si borran nuestro nombre de la tierra se fue tu Nombre, porque el único pueblo sobre el cual Tú has invertido tu Nombre, somos nosotros, mi pregunta es Dios ¿que Tú vas a hacer por tu gran Nombre?» Dios ha invertido su Nombre sobre la iglesia, y como mencioné, la iglesia de nuestros días, y quizás a lo largo de la historia. Sus líderes han cometido diferentes tipos de pecados; han abrazado doctrinas falsas, y las han predicado, pudieran ser acusados de mal manejo financiero, han sido acusados y lo hemos visto internacionalmente incluso, de inmoralidad sexual de todo tipo. Nosotros tendríamos que ir donde Dios en humillación y decirle: «Señor ¿sabes que? ciertamente hemos pecado, pero ¿qué harás Tú para limpiar tu Nombre sobre nosotros?»

La iglesia ha dejado caer el Nombre de Dios desde los púlpitos, en la predicación, en los estilos de vida de sus líderes y de ovejas, en la liviandad de la adoración. La santidad del Nombre de Dios ha sido dejada caer. Y es mi impresión, es sólo una impresión, ni siquiera estoy diciendo; es mi opinión, mucho menos mi convicción. Una impresión, que Dios está haciendo algo en el mundo, no solamente a nivel de sociedades, sino a nivel de su propio pueblo. No quiero sonar, quizás yo sea la nota disidente en estos momentos, pero la Biblia está ahí para ayudarme a entender y tener cierto discernimiento. Hoy yo, mejor dicho, ayer meditaba a lo largo del día, como hoy estarían múltiples templos cerrados, y ciertamente Dios nos ha permitido por lo menos proclamar la verdad. Pero vino a mí un mensaje, a mi mente, de uno de los profetas, el profeta Malaquías, en un momento dado cuando el pueblo había dejado caer el Nombre de Dios, también lo había comprometido, y Dios dice en Malaquías 1:10 «¡hay si apareciera alguien que cerrara las puertas del templo!» ¿porque Dios? «porque no estoy complacido con lo que ocurre adentro»

Yo no sé si esas dos circunstancias; las de aquel entonces y estas, son paralelas. Simplemente menciono que; el texto vino a mi mente. Y yo creo que este es un buen momento para meditar, y si vamos a reflexionar, yo creo que pensar en las verdades detrás de Segunda de Crónicas 7:14 es un buen punto de comienzo. Porque es ahí donde Dios comienza hablándonos de cuál pudiera ser nuestra actitud ante circunstancias calamitosos. Vimos el ejemplo de Josafat, como él lo hizo; él proclamó un ayuno. Eso es una de las maneras como el pueblo hebreo supo humillarse en la antigüedad. Y Dios dice en Segunda de Crónicas 7:14 “si se humilla mi pueblo”, comenzamos por arrepentirnos de nuestro orgullo, nos arrepentimos de pretender ser algo que no soy, de proclamar una cosa que no vivo, nos arrepentimos de afirmar con nuestros labios lo que realmente mi corazón no siente, nos arrepentimos incluso de vivir a veces con una máscara frente al mundo que oculta mi verdadero yo.

Tiempo de aislamiento, tiempo de cuarentena, yo creo que son tiempos excelentes, propicio para la introspección, para la reflexión para la humillación delante de Dios. Para tomar verdades que mi corazón conoce, pero que mi razón ha querido desconocer en su negación, y ha logrado incluso ocultar frente al mundo, pero que Dios ha podido ver todo el tiempo. Y a través de entonces de circunstancias dolorosas, Dios comienza a destruir nuestro orgullo, y la manera como lo hace, si nosotros no pensamos de esta manera vamos a pasar por alto este tiempo precioso, es que Dios comienza a enseñarnos cuán frágiles, vulnerables nosotros somos, que tan indefensos somos ante un solo virus microscópico, capaz de hacer más daño que muchas armadas de muchos países.

¿Cuánto temor experimentamos? yo pudiera experimentar temor y pánico, y es parte de nuestra naturaleza caída, y no voy a decir que nunca lo haya experimentado, no es el caso ahora, pero yo sé que lo he experimentado. Pero ¿cuánto temor y pánico nosotros pudiéramos experimentar ante un enemigo que, en esencia, va a terminar eliminando una o dos vidas de cada cien, y aun así llenarnos de temor? La realidad es que el orgullo es fácilmente intimidable. Yo no sé si tú lo has visto así en tu vida, yo lo he visto así en la mía, en la medida en que recuerdo mirando hacia atrás; a mi mayor nivel de orgullo, mayor mi nivel de intimidación, por razones que quizás puede explicar un poquito más adelante. Y es que lo único que le da seguridad al orgullo es sentirse en control de él, de sus circunstancias, de lo que está a su alrededor. Cuando nosotros nos sentimos que estamos perdiendo ese control, nosotros no sabemos qué hacer, entramos en ansiedad. Es la razón por la que hemos visto filas en los supermercados, no solamente en esta nación, en EE. UU. por igual, vaciando los estantes, hasta el punto de que ni papel sanitario (higiénico) hemos podido encontrar en algunos de los supermercados según se ha reportado, es como que, el temor ha acelerado los intestinos.

“sí se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi Nombre, y oran”. Dios primero nos llama a la humildad, para luego Él poder escuchar la oración. La característica número uno del orgullo no es la oración, de ahí que; me humillo y luego oro. La característica número uno del orgullo es su control, su manipulación, su maquinación, su autoprotección, su justificación, su autodependencia, su independencia, en vez de hacer o pensar las cosas comunitariamente. Las pandemias son excelentes para retirarnos, revisar, hacer introspección, orar y pedir primero; no tanto que Dios se lleve el virus tan rápido como Él pueda, sino que no lo retire sin que la circunstancia haya producido en nosotros, el fruto que Él quiso ver en el primer lugar. Para luego nosotros entonces, comenzar a pedir por nuestra condición interior. Para orar por la condición de los líderes del pueblo, no solamente cristiano sino los líderes que él ha puesto sobre nosotros, en las naciones, y que también no han caminado bien. Para orar por ovejas desviadas. Para orar por gente que aún no le conocen, que necesita entrar al reino de los cielos.

Piensa por un momento, cada día, hablando de personas que aún no le conocen, que estos tiempos propician el poder compartir las buenas nuevas. Piensa por un momento que, cada 24 horas aproximadamente 50.000 personas entran en un infierno eternamente, sin nunca haber oído el evangelio; eso no cuenta el número de personas que oyó el evangelio y nunca respondió a Él. 50.000 personas al día entran a una eternidad nunca habiendo oído el evangelio. El mayor peligro de la humanidad no es un virus microscópico, es un pecado del corazón, que se ha vuelto viral y ha afectado el mundo entero. Dios nos llama entonces en Segunda Crónicas 7:14 a que nos humillemos, como hablamos, a que oremos. Déjame decirte lo que decía alguien acerca de la oración, dice: «la oración es una ofrenda de nuestros deseos a Dios…» aquellas cosas que nosotros anhelamos, que queremos, de diferentes tipos, piensa en cosas que han sido tus deseos, usted se las ofrece a Dios «…por cosas agradables a su voluntad…» nosotros hacemos un intercambio «…en el nombre de Cristo, con una confesión de nuestros pecados y un reconocimiento agradecido de sus misericordias». Pensamos en aquellas cosas que deseamos, las que más deseamos, las intercambiamos por cosas que son agradables a Su voluntad, hacemos eso en nombre de Cristo, acompañado de arrepentimiento de pecado, y reconocemos Su gran misericordia.

E.M. Bounds lo ponía de esta otra manera hablando de la oración, y él escribió mucho acerca la oración; «la oración es totalmente dependiente de la fe. Virtualmente, la oración no tiene existencia aparte de la fe, y no logra nada a menos que está (la fe) sea su compañera inseparable». La oración no logra absolutamente nada si su compañera inseparable no es la fe. De hecho, Santiago dice lo mismo, yo creo que E.M. Bounds solamente estaba interpretando lo que Santiago dice en el capítulo 1, comenzando en el versículo 6, aquel que vaya a pedir que “pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor” ¡¿What? ¿Qué?! el que pida, que pida con fe, porque si duda, esa es la falta de fe, que no piense ese hombre que va a recibir nada del Señor. Eso lo que E.M. Bounds está diciendo exactamente con otras palabras; que la oración tiene que ir acompañada de la fe, y es dependiente de la fe, y no tiene existencia aparte de la fe, y no logra nada a menos que la fe sea su compañera inseparable.

Estos son tiempos para cultivar la fe, para cultivar la confianza en Dios, para cultivar aquello que literalmente energiza mi oración. Esto es un tiempo para poner la fe y la confianza en el Dios que controla los microbios; dichos microbios fueron creados por Dios aun antes de que el mundo cayera en pecado y en condenación, claro, para mantener el equilibrio del ecosistema. Pero lamentablemente después de la caída, pues todo se volvió adverso, nosotros nos volvimos adversos contra el mismo hombre, los animales se volvieron adversos contra nosotros, los microbios se volvieron adversos contra los seres humanos y aun contra los animales; todo está en rencillas si pudiéramos decirlo. Pero el Creador los trajo.

Segunda de Crónicas nos recuerda “si se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi Nombre” y hablamos de eso ya, “y oran” hablamos de eso, “y buscan mi rostro”. La pregunta sería ¿cómo buscamos el rostro de Dios? ¿buscamos el rostro de Dios solamente en las dificultades? ¡No! el salmista nos dice el Salmo 105:4 que debiéramos buscar el rostro de Dios “continuamente”.  La búsqueda del rostro de Dios no es otra cosa que; la búsqueda de la presencia de Dios. Nuestra condición de criatura tiende a ocultar el carácter del Creador, y nuestros deseos tienden a ocultar, o a opacar los deseos del Creador. Cuando tú estás buscando el rostro de Dios, lo que estás tratando de hacer es justamente, no ocultar al Creador, y no permitir que tus deseos carnales, humanos, caídos puedan ocultar, empañar los deseos que el Creador ha puesto en ti, desde el momento que tú naciste de nuevo. El deseo del Señor es ser mi compañero manifiesto en todas las circunstancias. Lo que a mí me da tranquilidad, no es ni siquiera la oración, es el sentido de la presencia de Dios, en o después de haber orado.

Nuestra solución, nuestra búsqueda no debe ser necesariamente la solución de un problema en medio de una pandemia, sino nuestra búsqueda de Aquel que controla las pandemias. Decía hace un momento que, el mayor problema del hombre no es ni siquiera las pandemias que han venido y se han ido, sino justamente la presencia de este otro mal que lleva 50.000 personas por día a una condenación eterna, a 18 millones de personas al año. Eso es un problema mayor, mucho mayor, no solamente en términos de números, sino en términos de la eternidad. Este coronavirus no va a durar para siempre, no importa cuánto dure, él se va a ir. El salmista, ya te mencioné, en el Salmo 105:4 dice: «el Señor nos insta a buscar “su rostro continuamente”», eso lo estoy parafraseando ahora.  El Señor desea ser nuestro compañero constante en cada experiencia de la vida, Él quiere que lo conozcamos de principio a fin, realmente ese es un comentario del Salmo 105:4.

Finalmente, el Señor dice en este texto, Segunda de Crónicas 7:14 “y se vuelven sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra”. La manera de nosotros hacer eso es; hacemos introspección, revisamos nuestras vidas, revisamos nuestras vidas matrimoniales, nuestra vida con los hijos, revisamos nuestras relaciones interpersonales, revisamos nuestra relación con Dios, revisamos nuestra lectura de la palabra, revisamos a qué cosas han constituido nuestras pasiones, revisamos qué cosas están sentadas en el trono de mi corazón. Revisamos la Palabra, cuando tú revisas la Palabra en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, déjame darte una vista muy rápida, panorámicamente. Continuamente los profetas del Antiguo Testamento hicieron un llamado al pueblo de Dios sobre el cual se invocaba su Nombre, a regresar a sus caminos.

Alguien pudiera decir: «bueno, pero no estamos en ese tiempo» No, no estamos en ese tiempo. Pero en el Nuevo Testamento tu encuentras a Pablo instándolos a “desvestirnos del viejo hombre” que se supone que ya ocurrió el momento de mi conversión y “a vestirme del nuevo hombre”. Tú encuentras a Pablo cuando le dice a los Corintios “salid de en medio de ellos” de la cultura secular, pagana, pecaminosa en medio de la cual ellos se encontraban. Tú encuentras a Santiago en su epístola diciéndoles: “acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros”. El llamado es continuo, es el mismo. Tú encuentras a Pablo escribiéndole a los Gálatas y les dice: “no abandonen el verdadero evangelio, que no hay otro evangelio”. Tú encuentras a Juan escribiéndole a la iglesia de Éfeso en el libro de Apocalipsis diciendo: “tú has abandonado tu primer amor, regresa”. El mismo Juan le escribe a la iglesia de la Odisea, le dice: “no confíe en tu riqueza, tú crees que eres rica, en realidad tú eres pobre y miserable”. Tú encuentras a Pedro escribiéndole a aquellos que han sido esparcidos a que “permanezcan fieles en medio del fuego de la prueba que ha venido sobre ellos” primera carta. Pedro escribe una segunda carta y lo encuentras entonces exhortándolos a que no les crean a estos falsos maestros. Judas hace la misma cosa.

Tú puedes ver una y otra vez que hay un llamado continuo a regresar, al arrepentimiento, a no abandonar a Dios, a buscar a Dios, a buscar su rostro, a humillarnos. Si la iglesia de hoy se humillara a buscar el rostro de Dios, a orar, se volvieran de sus malos caminos, alguien pudiera decir: «bueno, entonces tenemos la garantía de que la tierra, la nación dónde está esa iglesia va a ser sanada» ¡No! esa es la parte de este texto que tenemos que recordar, que esto fue algo muy específico para la nación de Israel. No tenemos la garantía, pero si nosotros quisiéramos ver la mano de Dios sobre nosotros, no hay duda de que no hay otra forma de hacerlo que no sea llevando a cabo la misma fórmula.

La Biblia nos afirma vamos a tomar estos cuatro principios, y ahí voy cerrando; “si se humilla mi pueblo” ¿qué dice Dios en el Nuevo Testamento? yo me oponía en el Antiguo también, yo me opongo al orgulloso. Entonces ya en contre la aplicación “si se humilla mi pueblo”. Bueno, y ¿si no lo hago? Dios se opone a ti. Segundo, “y ora” Dios dice en el Nuevo Testamento, Santiago específicamente dice: “no tenéis porque no pedís, no tenéis porque no oran”. O sea, que, si mi pueblo no está orando, y eso es una enorme deficiencia en el pueblo de Dios hoy, no vas a tener lo que el pueblo mío me está pidiendo obtener. ¿qué más me dice el texto? me dice que yo debo “buscar su rostro” Santiago me dice: “acércate a Dios y Él se acercará a vosotros”. Si le está diciendo a ellos “acercaos a Dios” es porque no estaban cerca de Dios. De manera que ahí está el principio. Luego dice: “y se vuelven de sus malos caminos” y ¿qué es eso? es arrepentimiento. Saben, lo que Pedro les dice, cuando predica uno de sus famosos primeros sermones del libro de los Hechos “arrepentios y convertios para que tiempos de refrigerio vengan a vosotros” ¿Tú quieres tiempo de refrigerio? y Pedro en ese momento le estaba hablando a la nación judía, tú necesitas arrepentirte, y en este caso, convertirte; en el caso nuestro, si ya estamos convertidos, arrepentirnos, para que tiempo de refrigerio vengan sobre nosotros.

Tu encuentras los cuatro principios de Segunda de Crónicas 7:14 esparcido a todo lo largo del Nuevo Testamento, como una fórmula de buscar el favor de Dios. Y entonces, si Dios no sana la tierra, porque no es una promesa para una nación en particular hoy, pero yo estoy convencido que Dios visitaría por lo menos su iglesia, y haría cosas que nosotros estamos necesidad como iglesia de tener.

Como dije al principio, este es un mensaje difícil de traer en esta hora, porque requiere una dosis, por así decirlo, de llamado de atención y al mismo tiempo requiere una dosis de cierta consolación. La consolación está en el hecho de que, si Dios no sana tu nación, no hay duda de que Dios visitaría tu iglesia, mi iglesia, Su iglesia, quizás global, si esa iglesia responde adecuadamente ante estas circunstancias. Como lo hizo Josafat creyendo en la integridad del Nombre de Dios, y dice: «nos vamos a parar delante de Ti, porque tu nombre tu Nombre está sobre esta casa, está sobre nosotros». O como lo hizo Josué, cuando estaba convencido de que ellos habían pecado, le dice: «pero ¿qué vas a hacer Tú? este pueblo quiere erradicar nuestro nombre sobre la tierra, OK, lo entendemos, tienes razón para que Tú lo permitas, pero ¿qué vas a hacer Tú por tú gran Nombre?» y Dios escucho Josué y le volvió a dar la victoria. De manera que quiero dejarte con esta reflexión para el día de hoy, que tú puedas compartirla con otros, y que nosotros como iglesia podamos buscar a Dios en este tiempo, y que sea un tiempo extremadamente provechoso, de intimidad con el Señor de las pandemias.

miércoles, 22 de agosto de 2012

El mismo color para todos - Reflexión







El mismo color para todos

La sabiduría clama en las calles, y deja oír su voz por las plazas" Prov 1:20 RVC


Alguna vez escribí algo respecto de quienes cruzan un semáforo con la luz en rojo, esta vez volví a reflexionar mientras esperaba que las luces cambiaran, y me llamaba la atención una persona que conducía una bicicleta, y que sin importarle que la luz roja le ordenara detenerse y esperar, paso tranquilamente las intercesiones.

Expectante de un hecho que puede pasar desapercibido para algunos, o considerarse de poca importancia para otros, intente establecer la razón por la cual el ciclista hacia caso omiso a esta señal, y llegue a la conclusión de que aquel hombre consideraba que era mas pequeño que los demas, o como no andaba en motocicleta, o automóvil, no debía respetar este tipo de señales, es decir para él no se aplican las reglas que rigen el transito general en las calles.

Sin embargo las leyes establecidas para el control del trafico, en este caso los semáforos, se aplican para ricos y pobres, pequeños y grandes, para el que viaja en carro como para el que lo hace en una sencilla bicicleta. De lo contrario las consecuencias producto de su incumplimiento se aplicaran sin tener en cuenta la condición de tamaño. Una ilustración de lo anterior la podemos observar al dejar caer un automóvil y un huevo desde un rascacielos, ambos sufrían daños al chocar contra el suelo, al ser atraídos por la gravedad, porque están dentro de su dominio y serán afectados. De esta forma para que la luz roja del semáforo no le aplique al ciclista debería pasar volando, pero ni con eso, porque estaría sometido a otras leyes que regulan su movilidad.

Definitivamente quien no respeta una señal tan clara como una luz en rojo, aunque sea pequeño, mucho menos lo hará cuando conduzca un tracto-camión, es tan solo una disculpa para no someterse a la autoridad. Respetar las señales aunque andemos en bicicleta, es un buen ejercicio para cuando cambiemos a un vehículo más grande y rápido.



Reflexión


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Nuestro deseo no es que conozcan a un predicador en particular, sino que vean claramente que las respuestas se encuentran en la Biblia, por eso debemos leerla, meditarla y vivirla cada día, pues nuestra fe no debe estar basada en las afirmaciones de un predicador, sino en la Palabra de Dios, la cual es invariable (Jn. 5:39, Mat. 22:29, ) y sigamos el ejemplo de los cristianos de Berea (Hch. 17:11).

Ademas cualquier link de descarga que aparezca con error, por favor informar en los comentarios. Les recomiendo leer la entrada "Tutorial 1" para descargar manualmente, o consulta "Tutorial 2" .
Importante

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El gran diseño de Dios, no es el diseño de Stephen Hawking






"Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado" Sal. 100:3 (VRV)

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios…” Sal. 14:1

Las afirmaciones de Stephen Hawking dadas en su reciente libro “The grand design”, el cual saldrá al mercado hoy 9 de Septiembre de 2010, ha suscitado la controversia, pero también muchos las aplauden como si Hawking hubiera traído la ultima revelación, al mencionar que Dios no es el creador del universo, que este se creo “solo”, es decir de la nada.

Dios nunca será despojado de su poder, o necesitará que lo defendamos, porque no tiene rival, o que el hombre constituya un peligro para Él. Alguien dijo “aunque todos los seres humanos fueran ciegos, el sol no dejaría de brillar, y aunque todos fueran ateos, Dios no dejaría de existir”. Dios no existe porque un poco de científicos lo quieran reconocer, Dios es Dios, y subsiste por sí mismo. El hombre es una creación de Dios, el hombre es quien depende de Dios, no lo contrario.

El hombre al no tener en cuenta a Dios llega a las mas necias conclusiones, según lo dice Romanos 1:22 “Profesando ser sabios, se hicieron necios”. Por ejemplo, para no aceptar la creación del hombre como una obra sobrenatural de Dios, el hombre se invento la brillante e increíble teoría de la evolución, que no tiene nada de científica, diciendo que el hombre es pariente del mono. Y ahora que el universo se creo solo, y que Dios ya no es necesario para explicar la creación del universo.

La soberbia del ser humano no le ha dejado oír las sencillas, pero verdaderas respuestas, sobre ¿Quién creo el universo? y ¿Cual es su propósito? La Biblia dice claramente “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Col. 1:15-17). Todo lo hizo para su gloria.

La evidencia que Dios ha dejado, es más que suficiente para mostrar su existencia y poder, por lo tanto no existe lugar a la disculpa de negarle. Romanos capitulo 1 versículo 20 dice claramente; "Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa." Sin embargo este científico pretende invertir las cosas, utilizando las cosas creadas para negar a Dios. Además el entendimiento de la verdad a cerca del universo esta al alcance de cualquier mortal, solo contemplándolo, pero ahora un científico quiere atribuirse la patente, de la verdad sobre el universo.

La Biblia nos dice que el problema del ser humano no es de carácter intelectual sino moral. En palabras del Dr. Alducin “cuando una persona no cree, no es por falta de evidencias intelectuales, es por un problema moral, de acuerdo a la Biblia, tu problema no es satisfacer evidencias intelectuales, si no es el problema moral el que caracteriza al ser humano”. Algún día las dudas de las personas se despejaran, cuando se tengan que paran frente a Él, para que conozcan a Dios no como creador, sino como juez.

Stephen Hawking le ha sucedido como aquellos científicos que han querido ganar prestigio anunciando supuestos descubrimientos, que a la final llegaron a ser falsos. La cuestión aquí es; se creó el universo por sí solo, o Dios lo creo, porque la afirmación de Hawking pretende presentarse como una verdad absoluta, y basado solo en lo que sus sentidos logran percibir, y ¿que de aquello que esta mas allá de su capacidad humana?

También Hawking y su nueva obra "The Grand Design" nos hace recordar a "Dan Brown" y sus libros de ficción. Se esta volviendo muy común que antes del lanzamiento de algún libro o de una película, se diga algo que produzca controversia, para que cuando llegue el momento de salir al mercado, la gente corra a comprarlos.

No sucede nada si aceptamos o rechazamos las afirmaciones de Hawking, pero rechazar la Biblia si tiene efectos reales y eternos. Ya que cada ser humano tendrá que darle cuenta a Dios, de lo que hizo en la vida, y la disculpa de que no tenía las evidencias para creer en él y no hacer lo que el ordenaba, no servirán de nada. Podremos rechazar esto y burlarnos si queremos, pero no podremos escapar de esta realidad. No somos dioses, sino simples hombres.

Bien harían en considerar y meditar en los textos aquí citados de la Biblia, pues está es la verdad absoluta. (Rom. 3:4, Núm. 23:19)


“Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” 1 Co. 1:25

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” Is. 55:8-9

“Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” 1Co. 1:19-21





Así lo haya aprendido de memoria, lo que dice este niño es verdad, que pena que los que se creen muy sabios, no puedan entenderlo.


CRÉDITOS: http://palabradelibertad.blogspot.com/