jueves, 7 de marzo de 2013

¿Qué es la santidad? - Predicación escrita - Armando Alducin - Parte 1 de 4








Nuestro tema que vamos a abordar en esta noche se titula ¿Qué es la santidad? Vamos a contestar esta pregunta, importantísima ¿Qué es la santidad? En el libro de Hebreos 12 versículo del 5 en adelante, dice la Biblia “Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige diciendo: hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él ¿Por qué el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo, si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos ¿Por qué, que hijo es aquel a quien el padre no disciplina? pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos os han sido participantes entonces sois bastardos y no hijos, por otra parte tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos, porque no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus y viviremos?, y aquellos por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad… para que participemos de su santidad” 

En esta noche este pasaje nos revela una verdad sorprendente, todo aquello en los cual Dios intervenga en tu vida, o en mi vida, con cuero, cualquier situación en nuestra vida que no nos vaya a agradar, porque dice que al presente. Hay muchas cosas que en tu vida ahorita no te están gustando, como te robaron tu coche, tu esposo te pego, un niño se te perdió, se te cayo el techo de la casa, perdiste el trabajo, puede ser muchas circunstancias que todos nosotros estemos de alguna y otra forma atravesando. Como podemos nosotros saber, si esas circunstancia a la cual me estoy enfrentando, el día de hoy, es la disciplina de Dios, o es una bendición y una prueba de Dios. Es muy importante conocer la respuesta. 

Cuando Dios nos esta disciplinado, es porque en ese momento nosotros vamos a discernir que en el momento enfrentamos, o tener ese shock, o tener ese encuentro con un accidente, con una enfermedad, algo inmediatamente, como una campana, que es la conciencia no dice a nuestra alma «estas mal delante de Dios» tú sabes que ya tienes mucho tiempo con esa mujer que no es tu esposa, tu sabes que tienes mucho tiempo robando en tu oficina, o en el banco, tu sabes que estás haciendo estas cosas, y en ese momento tenemos la enorme misericordia de Dios, para que si tú te sensibilizas a esa voz, a esa conciencia, en ese momento tal vez alguien te dijo hace una semana en un mensaje, oíste la exhortación, o un hermano te llamo la atención, y tu endureciste tu conciencia, en ese momento si tú te sensibilizas, Dios no quita la mano de tu vida, te va a disciplinar, pero junto con la disciplina, te acompaña su misericordia. 

O sea Dios nos da el poder y la capacidad, o la habilidad de soportar, de aguantar la disciplina. Por eso comienza Hebreos diciendo en el versículo 5 «no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él» pero si nosotros ante lo sucesos negativos, de la vida, tragedias, problemas morales, llámale como le quieras, fuiste a la cárcel, o te están buscando por las deudas, o por lo que robaste, si tu ante las cosas negativas que te persiguen en tu vida te desmayas, te desanimas, tiras la toalla «no ya no quiero seguir, para eso soy cristiano, etc., etc.» Dios cesa de tratar con tu vida, porque él no puede tratar con un hijo o una hija rebelde. Entonces en ese momento Dios no te trata como a hijo, ya te trata como hijo de doña Fulana, como bastardo. 

Si en mi casa llega un muchacho y veo que rompe el vidrio del vecino, verdad, yo no le voy a cobrar al muchacho, ni voy a salir y voy a agarrar a nalgadas al muchacho, porque no es mi hijo, pero si hijo veo que rompe con la pelota un vidrio de la casa, a él lo voy a tratar, y lo voy a disciplinar ¿Por qué? porque es  mi hijo. Entonces Dios no disciplina a los que no son sus hijos, porque los que no son sus hijos, escúchame, no hacen caso. Pero si realmente eres hijo e hija de Dios, le haces caso, y reacciones ante la disciplina, y respondes ante lo que Dios te está llamando, y oyes la campana de alarma, que está diciendo «párale, bájate» ya vino la señal preventiva de Dios, si sigues en ese camino, y te pasa el alto, vas a tener un accidente mucho mayor. 

Entonces Dios quiere que nosotros comprendamos, que cuando Él nos esta disciplinado, la voz del Espíritu Santo, nos va a acompañar, y nos va a decir «esto viene de Dios» no viene del ladrón, no viene de tu esposo, no viene de tu vecino, no viene del jefe de tu trabajo, esto es algo a través de lo cual Dios, está tratando con tu vida. Y cuando es una prueba de Dios, como en Santiago 1, 2 en adelante «Amados míos, tengan por sumo gozo, cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra paciencia produce, esperanza, pero tenga esta obra algo, llegue a algo completo, para que seáis perfectos y cabales en cuanto a toda buena obra» Dios quiere que nosotros entendamos que hay muchas pruebas que no vienen por causa de nuestros pecados, Job es un ejemplo en la Biblia, de un hombre justo, de un hombre perfecto, un hombre recto, en el sentido moral de la palabra, el cual oraba, tenía temor de Dios, y le sobrevino lo peor.

Entonces aquí no muestra esto, que los hombre de su época creían, o asociaban que todo lo malo, y las tragedias eran para las personas que solamente eran pecadoras, y en su auto-justicia ellos decían «son más pecadores que yo, por eso ese le cayó su casa, por eso le chocaron su carro, porque yo soy mejor que el» tengamos mucho cuidado en tener este corazón, de enjuiciar a las personas que les suceden cosas malas, porque no siempre dice la Biblia, las cosas le suceden a los muy grandes pecadores. 

Cuando nosotros estamos atravesando una prueba de Dios, y no sabemos qué pasa, y comenzamos a orar, nos acompaña una paz que sobrepasa el entendimiento. Dice en el Salmo 112, que el justo cuando oye malas noticias, no tiene miedo, porque su corazón está confiado en el Señor. No dice que no vamos a tener malas noticias en nuestra vida, dice que cuando las malas noticias vengan a mi vida, y yo estoy bien con el Señor, y estoy caminando en ansiedad, no me voy a perturbar, voy de repente, verdad, me va mover el tapete, pero me va acompañar la paz, y voy a saber qué hacer, y voy saber que Dios está conmigo, no voy a perder el piso, no me voy a desanimar, voy a perseverar, voy a orar, voy a acercarme mucho más a Dios. 

Como dice el Salmo 27 también David «Dios es mi luz y mi salvación, de ¿Quién temeré?, Dios es la fortaleza de mi vida, de ¿Quién he de atemorizarme?, si se levantara guerra contra mí, mi corazón está confiado, cuando mis angustiadores  y mis enemigos, y mis perseguidores me rodearon…» dice David «…entonces tropezaron, pero una cosa demandare, y esta misma buscare, que este yo en la casa de Jehová, todos los días de mi vida» David buscaba algo, y dice «te demando Señor, te pido Señor» piense que interesante, le pide a Dios, pero al mismo tiempo dice «corresponde a mí, que Dios me conteste, te pido que yo esté en tu casa» y Dios dice «esto depende de ti». 

Así como Juan era el discípulo amado, porque no es que Cristo tuviera acepción de personas, y que hubiera privilegiados, es porque Juan buscaba estar más cerca de Cristo que todos los demás. Así que Dios nos da la opción de cuanto queremos de Él, cuanto intimidad, cuanta comunión, cuanta bendición quieres tú de Dios, nos da que nosotros determinemos y escojamos que tan cerca de Él, queremos estar. Entonces cuando atravesamos pruebas su paz me acompaña, y esto es un sello, una garantía, de que no es porque hice algo malo, simplemente es una prueba que estoy atravesando, donde mi fe está siendo madurada, está siendo perfeccionado ¿Con que propósito? Le gritas a Dios «quieres que mi fe sea perfeccionada, y Él nos contesta con Santiago 1 «nuestra paciencia está siendo puesta a prueba» 

En el libro de Colosenses capítulo 1, el apóstol Pablo comienza a orar por los cristianos de Colosas, y le dice a Dios «te pido Señor que les des un espíritu que llene del conocimiento su voluntad, llénalos del conocimiento de tu voluntad, con toda sabiduría, inteligencia espiritual» capítulo 1 de Colosenses, y más adelante en los versículos que siguen, Pablo le dice a Dios «fortalecidos con toda potencia en lo alto, con toda paciencia, y lo longanimidad» a los que le interese apunten por favor del significado el original griego de estas dos palabras, la palabra paciencia, es la palabra “hupomone” escuche lo que significa, aguantar debajo, permanecer debajo sin inquietarse, soportar. Eso en cuanto a la palabra paciencia, y la palabra que se tradujo longanimidad, es la palabra “makrotumia” que significa: aguantar desdenes, desaires, persecución, calumnias, groserías, etc., etc. Eso se tradujo longanimidad. 

En Primera de Corintios 13, por ejemplo cuando dice «el amor es sufrido» es «el amor es “makrotumia”» el amor, el verdadero amor sufre todo, aguanta todo, no responde, no maldice, no busca venganza, y en la cruz del calvario, Cristo es el ejemplo más grande, de que Él aguanto todo, soporto todo, permaneció debajo de la prueba, no se desanimó, no guardo rencor, no se amargo. Y sus últimas palabras fueron «perdónalos, porque no saben lo que hacen» esto es importante porque Pablo hay en Colosenses, está diciendo lo siguiente ¿Quieres aguantar las pruebas de la vida?, ¿Quieres aguantar tanto chisme, que han levantado contra ti, sin que te desanimes? y sin que comiences «hay ya, no quiero» y tratar de vengarte, y tratar de buscar, pues búsquele y dígale que también él se va a morir. 

Y comenzamos a tratar de desarrollar o cultivar un espíritu de venganza, que no es perjudicial. Sabes cuál es el secreto de aguantar en la vida, y de no amargarte, y pasar por pruebas, y que te cacheteen, y que te calumnien, y sigas firme, y sigas parado, y sigas perseverando, el secreto es el poder del Espíritu Santo en tu vida. «te pido Padre» dice Pablo a los colosenses «fortalecidos con todo poder, con toda, paciencia y longanimidad» Si cuando una prueba viene a tu vida, si cuando alguien me ataca y me agrede, y me calumnia en ese momento, yo no estoy lleno del Espíritu Santo, esa prueba y ese ataque, esa persecución, me va a lastimar. Me va a herir, y me va a dejar marcas, y entonces esas marcas de que estoy herido, las voy a  manifestar con amargura. 



Continua...



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Nuestro deseo no es que conozcan a un predicador en particular, sino que vean claramente que las respuestas se encuentran en la Biblia, por eso debemos leerla, meditarla y vivirla cada día, pues nuestra fe no debe estar basada en las afirmaciones de un predicador, sino en la Palabra de Dios, la cual es invariable (Jn. 5:39, Mat. 22:29, ) y sigamos el ejemplo de los cristianos de Berea (Hch. 17:11).

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